David Beckham ha sido el hincha más conocido y pasional de Inglaterra en el Mundial. La selección inglesa terminó en el tercer puesto tras ganar a Francia. Beckham lo vivió todo desde el palco, maduro con carisma, abrazándose o lamentando con su mujer y uno de sus hijos. El error como escuela Fuera del fútbol y de los palcos, el mayor desafío de Beckham tiene nombre colectivo: Brooklyn, Romeo, Cruz y Harper. Cuatro hijos criados bajo el foco permanente de los medios, las cámaras y, sobre todo, la viralidad instantánea de las redes sociales. No está siendo fácil. Y su filosofía como padre arranca precisamente desde ahí, desde la aceptación del tropiezo. «Cometen errores, pero a los niños se les permite cometer errores. Así es como aprenden. Eso es lo que intento enseñarles a mis hijos. A veces hay que dejarles cometer también esos errores», declaró en una entrevista con CNBC. La autonomía progresiva, guiada y supervisada, es el eje de su método educativo, el que prefiere antes que la autoridad rígida o la prohibición frontal. El filo de las redes sociales La diferencia con otras generaciones de padres famosos no es solo de grado sino de velocidad. Lo que antes llegaba a través de portadas de revistas y paparazzis ahora opera en tiempo real, sin filtros ni demoras. Beckham lo tiene claro: «Las redes sociales tienen poder para bien y para mal», afirmó al mismo medio. Y añadió algo que pesa más aún: «El acceso de los niños hoy en día puede ser peligroso». Ante ese diagnóstico, Beckham defiende la supervisión activa y el establecimiento de criterios para gestionar contactos y contenidos, sin llegar al veto total. Guiar sin sofocar, explicar las consecuencias en lugar de imponer la norma, acompañar a los hijos en la gestión de riesgos. Ese es el perímetro desde el que trabaja como padre. La plataforma al servicio de algo más grande Sin embargo, Beckham no contempla las redes únicamente como amenaza. Su trayectoria pública ha demostrado que una presencia digital con propósito puede convertirse en algo valioso. «He podido usar mi plataforma y mis seguidores para UNICEF. Y ha sido la herramienta más importante para concienciar a la gente», señaló en la misma entrevista con Sky News. Su vinculación con la organización le ha permitido visibilizar la situación de la infancia a escala mundial, usando el mismo alcance que en otros contextos podría quedarse en imagen o negocio. Para Beckham, esa es la diferencia entre una presencia pública aprovechada y una desperdiciada. El apellido Beckham lleva décadas funcionando como imán mediático, y eso no cambia con la mayoría de edad de sus hijos. Los rumores sobre su vida adulta reaparecen con regularidad en los tabloides y en las redes, pero el exjugador evita reaccionar de forma radical o precipitada. Su doble condición de icono del fútbol y copropietario del Inter Miami le otorga una tribuna permanente que elige usar con criterio, impulsando causas benéficas e
El ex futbolista inglés ha estado de actualidad por su presencia constante en el Mundial apoyando a Inglaterra
David Beckham ha sido el hincha más conocido y pasional de Inglaterra en el Mundial. La selección inglesa terminó en el tercer puesto tras ganar a Francia. Beckham lo vivió todo desde el palco, maduro con carisma, abrazándose o lamentando con su mujer y uno de sus hijos.El error como escuelaFuera del fútbol y de los palcos, el mayor desafío de Beckham tiene nombre colectivo: Brooklyn, Romeo, Cruz y Harper. Cuatro hijos criados bajo el foco permanente de los medios, las cámaras y, sobre todo, la viralidad instantánea de las redes sociales. No está siendo fácil. Y su filosofía como padre arranca precisamente desde ahí, desde la aceptación del tropiezo. «Cometen errores, pero a los niños se les permite cometer errores. Así es como aprenden. Eso es lo que intento enseñarles a mis hijos. A veces hay que dejarles cometer también esos errores», declaró en una entrevista con CNBC. La autonomía progresiva, guiada y supervisada, es el eje de su método educativo, el que prefiere antes que la autoridad rígida o la prohibición frontal.El filo de las redes socialesLa diferencia con otras generaciones de padres famosos no es solo de grado sino de velocidad. Lo que antes llegaba a través de portadas de revistas y paparazzis ahora opera en tiempo real, sin filtros ni demoras. Beckham lo tiene claro: «Las redes sociales tienen poder para bien y para mal», afirmó al mismo medio. Y añadió algo que pesa más aún: «El acceso de los niños hoy en día puede ser peligroso». Ante ese diagnóstico, Beckham defiende la supervisión activa y el establecimiento de criterios para gestionar contactos y contenidos, sin llegar al veto total. Guiar sin sofocar, explicar las consecuencias en lugar de imponer la norma, acompañar a los hijos en la gestión de riesgos. Ese es el perímetro desde el que trabaja como padre.La plataforma al servicio de algo más grandeSin embargo, Beckham no contempla las redes únicamente como amenaza. Su trayectoria pública ha demostrado que una presencia digital con propósito puede convertirse en algo valioso. «He podido usar mi plataforma y mis seguidores para UNICEF. Y ha sido la herramienta más importante para concienciar a la gente», señaló en la misma entrevista con Sky News. Su vinculación con la organización le ha permitido visibilizar la situación de la infancia a escala mundial, usando el mismo alcance que en otros contextos podría quedarse en imagen o negocio. Para Beckham, esa es la diferencia entre una presencia pública aprovechada y una desperdiciada.El apellido Beckham lleva décadas funcionando como imán mediático, y eso no cambia con la mayoría de edad de sus hijos. Los rumores sobre su vida adulta reaparecen con regularidad en los tabloides y en las redes, pero el exjugador evita reaccionar de forma radical o precipitada. Su doble condición de icono del fútbol y copropietario del Inter Miami le otorga una tribuna permanente que elige usar con criterio, impulsando causas benéficas e iniciat
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