Las mujeres que vivían durante la dominación romana de la actual localidad de Millares (Valencia) peregrinaban hacia la Cova Dones, situada en sus inmediaciones. Cruzaban en silencio 200 metros de gruta, sin tocar nada, y accedían a una pequeña salita más íntima. En sus paredes rocosas, realizaban, solas o con ayuda, inscripciones de sus nombres en ofrenda a la diosa Malaci, hasta ahora desconocida entre los expertos en Historia romana. También apuntaban el motivo de sus plegarias y dejaban anillos, brazaletes o fuyasolas ―los topes de cerámica de los husos de madera― en pago del favor recibido. La pequeña cueva, de unos 50 metros cuadrados, se convirtió así en un santuario frecuentado por mujeres y dedicado a una diosa. Cerca de 2.000 años después, también es la cueva-templo con mayor número de inscripciones de todo el Imperio Romano, con 120, muchas de ellas ya documentadas como femeninas. Muy por encima del siguiente, la cueva de La Griega en Pedraza (Segovia), con 107 firmas, todas, menos una, masculinas.Seguir leyendo
Las mujeres que vivían durante la dominación romana de la actual localidad de Millares (Valencia) peregrinaban hacia la Cova Dones, situada en sus inmediaciones. Cruzaban en silencio 200 metros de gruta, sin tocar nada, y accedían a una pequeña salita más íntima. En sus paredes rocosas, realizaban, solas o con ayuda, inscripciones de sus nombres en ofrenda a la diosa Malaci, hasta ahora desconocida entre los expertos en Historia romana. También apuntaban el motivo de sus plegarias y dejaban anillos, brazaletes o fuyasolas ―los topes de cerámica de los husos de madera― en pago del favor recibido. La pequeña cueva, de unos 50 metros cuadrados, se convirtió así en un santuario frecuentado por mujeres y dedicado a una diosa. Cerca de 2.000 años después, también es la cueva-templo con mayor número de inscripciones de todo el Imperio Romano, con 120, muchas de ellas ya documentadas como femeninas. Muy por encima del siguiente, la cueva de La Griega en Pedraza (Segovia), con 107 firmas, todas, menos una, masculinas.Seguir leyendo
Una sala de la Cova Dones presenta 120 inscripciones dedicadas a la desconocida diosa Malaci, el mayor número de firmas hallado en un santuario de la época
