El primer ministro de Israel, descontento con el alto el fuego con Teherán, necesita el apoyo del presidente republicano de cara a las elecciones de octubre
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, vuela hacia Washington para reunirse con Donald Trump por primera vez desde que lanzaron juntos la guerra contra Irán, el pasado febrero. Aunque las entrevistas entre ambos no son excepcionales (el presidente de EE UU no se ha reunido tanto con ningún otro líder internacional, ocho veces desde que regresó al poder en 2025), sí lo es su impacto. Más aún al llegar un mes después de las nada secretas broncas (insultos incluidos) que Trump dedicó a Netanyahu cuando sintió que la ofensiva de Israel en Líbano ponía en peligro el alto el fuego con Irán. Este lunes, antes de subir al avión —sorprendentemente, sin convocar antes a la prensa—, el primer ministro israelí señaló vagamente que el asunto iraní centrará el encuentro con Trump del martes, así como la necesidad de actuar con “gran determinación y gran sabiduría” en estos “tiempos complejos”.Hace medio año, Netanyahu convenció a Trump de sumarse a algo que habían rechazado sus predecesores en la Casa Blanca: lanzar un ataque masivo contra Teherán para derrocar el régimen, en base a un plan (una revuelta promovida por agentes infiltrados, un avance kurdo desde Irak, manifestaciones masivas en medio de las bombas…) cogido con pinzas. Medio año después, la realidad luce bien distinta, en forma de conflicto sin resolver, diluido por un acuerdo de alto el fuego que tan pronto deja días de fuego cruzado y amenazas de bloqueo del estrecho de Ormuz como los tres últimos, de confusión y llamamientos al diálogo.Un cartel gigante en Teherán asegura a Trump y a Netanyahu que se «ahogarán en el mar de la venganza de la nación iraní», el pasado día 19.ABEDIN TAHERKENAREH (EFE)Es, justamente, lo que no desea Netanyahu, que se enfrenta a las urnas en octubre sin suficientes apoyos para la reelección, según los sondeos, ni logros que presentar a los votante sobre esta guerra y la que lanzó en solitario en junio de 2025. Tras la primera, habló de “una victoria histórica que perdurará por generaciones”. Ocho meses después, inició la actual. El objetivo declarado era emplear “el tiempo que sea necesario” hasta “acabar con la amenaza del régimen de los ayatolás en Irán”. Este domingo, en una entrevista con motivo de su desplazamiento a EE UU, el primer ministro israelí solo podía jactarse de haber “retrasado unos pocos años” el programa atómico de Irán, con el bombardeo de sus instalaciones y el asesinato de 20 científicos nucleares.Netanyahu necesita como el agua el apoyo público de Trump de cara a las urnas. Es lo que puede capitalizar tras sus humillantes encontronazos, relatados a los medios por el propio presidente de EE UU. El primer ministro es consciente de que no le escucha ya como el Trump al que convenció en diciembre de 2025 de la conveniencia de la campaña contra Irán, pese al escepticismo de algunos de sus asesores políticos y mandos militares, según varias recreac
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, vuela hacia Washington para reunirse con Donald Trump por primera vez desde que lanzaron juntos la guerra contra Irán, el pasado febrero. Aunque las entrevistas entre ambos no son excepcionales (el presidente de EE UU no se ha reunido tanto con ningún otro líder internacional, ocho veces desde que regresó al poder en 2025), sí lo es su impacto. Más aún al llegar un mes después de las nada secretas broncas (insultos incluidos) que Trump dedicó a Netanyahu cuando sintió que la ofensiva de Israel en Líbano ponía en peligro el alto el fuego con Irán. Este lunes, antes de subir al avión —sorprendentemente, sin convocar antes a la prensa—, el primer ministro israelí señaló vagamente que el asunto iraní centrará el encuentro con Trump del martes, así como la necesidad de actuar con “gran determinación y gran sabiduría” en estos “tiempos complejos”.Seguir leyendo
