La red Code for Africa revela las conexiones de las cuatro grandes marcas que reclutan a jóvenes mediante engaño con servidores y plataformas occidentales
Un informe de la red africana sin ánimo de lucro de laboratorios de democracia digital y periodismo de datos Code for Africa (CfA) publicado este miércoles arroja luz sobre el oscuro entramado digital que, mediante el engaño y las informaciones falsas, recluta a jóvenes de países pobres, sobre todo africanos, para combatir por Rusia en la guerra de Ucrania. El estudio revela que se trata de una auténtica industria criminal que usa al menos 135 recursos digitales, páginas web, cuentas de mensajería o perfiles en redes sociales, de procedencia rusa o bielorrusa pero alojados en servidores occidentales, para ofrecer supuestos empleos muy bien remunerados que se acaban convirtiendo en un pasaje directo a la guerra, muchas veces sin retorno. En la guerra de Ucrania han combatido unos 3.000 reclutas africanos, según cifras del Gobierno ucranio, de los que unos 500 han muerto en batalla.. En concreto, el informe Los beneficios de la muerte: la industria que vende la guerra de Rusia como un empleo ha identificado 89 páginas web, muchas diseñadas con Inteligencia Artificial, siete perfiles en redes sociales y 39 canales de mensajería, sobre todo en Telegram. Según la investigación, este entramado no pertenece a una sola organización sino que está operado por cuatro marcas diferentes que incluso compiten entre sí: Military Staff Agency (MSA), Work in Russia (WiR), IRC Russian Bear y Work Crew Agency (WCA). A ellas se suma una quinta agencia bielorrusa que funciona como una franquicia y vende su sistema de reclutamiento.. Jóvenes de países pobres. Los objetivos potenciales de este entramado son fundamentalmente jóvenes de países pobres. IRC Russian Bear, por ejemplo, trabaja en América Latina, África, Asia y Oriente Medio y en cada una de estas regiones sus ofertas se realizan en las lenguas locales. Sin embargo, los anuncios nunca mencionan la guerra y suelen hacer referencia a contratos para trabajar en la construcción, en empresas de seguridad o incluso en el rodaje de una película. En ocasiones se ofrece ayuda para la obtención de un visado ruso, el acceso a la ciudadanía o la adquisición de tierras en Rusia. Según CfA, es solo después del pago, y cuando ya es muy costoso dar marcha atrás, el momento en que se empieza a mencionar que el contrato es para combatir con el Ejército ruso.. Una persona posa junto al retrato de Charles Waithaka Wangari, de 31 años, fallecido mientras combatía en Rusia, durante un funeral simbólico celebrado en su aldea natal de Mukurwe-ini, en el condado de Nyeri, el 5 de febrero de 2026. La ceremonia se celebró después de que su familia no lograra recuperar el cuerpo para darle sepultura en Kenia.DANIEL IRUNGU (EFE). Si se tratara de una simple oferta de trabajo, las condiciones resultan muy atractivas para jóvenes sin recursos: hasta 13.000 euros al firmar el acuerdo, 2.600 euros al mes, entre 7.000 y 27.000 euros si resultan heridos y 52.000 euros para la familia en caso de muerte en combate. Sin embargo, las víctimas de esta industria criminal desconocen el riesgo que corren. Los pagos se realizan normalmente a través de bancos rusos como VTB, Sberbank, Promsvyazbank o Gazprombank, todos ellos sujetos a sanciones en Occidente. Según las propias marcas envueltas en esta actividad, el pago por deceso se cobra en la embajada de Rusia de cada país. Sin embargo, CfA no ha podido acreditar que se haya producido ninguno.. Otra parte del engaño tiene que ver con el uso de informaciones falsas. Algunas páginas tratan de presentarse como más creíbles presentando noticias o vídeos supuestamente de medios de comunicación occidentales, como la BBC o The New York Post, que acreditan el supuesto estatuto oficial de la plataforma. Todo es mentira. De hecho, estas marcas se presentan como representantes oficiales del Gobierno ruso pero los autores del informe no encontraron ningún registro, evidencia, acreditación o mandato que pueda vincular directamente al Kremlin con esta industria. Para CfA, los gobiernos de los países afectados por este reclutamiento podrían interpelar a las autoridades rusas respecto a este vínculo. Si existe, convertiría a Moscú en responsable del entramado; si no existe, desmontaría la versión de oficialidad de las cuatro marcas implicadas.. Una de las conclusiones más llamativas del informe es, tal y como aseguran sus autores, que “el entramado que sustenta todo esto se encuentra, en una medida sorprendente, en Occidente”: un servidor en Ámsterdam donde se aloja una de las marcas principales, páginas generadas con herramientas de IA de Estados Unidos y Suecia, una empresa de software austriaca que vendió los formularios de reclutamiento o sistemas de medición y publicidad suministrados por los gigantes estadounidenses Meta y Google. “Una guerra que se vende a africanos, asiáticos y bielorrusos se está promocionando usando las herramientas de los países que se oponen públicamente a ella”, concluye este estudio.. Un servidor de Ámsterdam. La investigación apunta a la existencia de cinco capas o niveles. La primera o más visible son los perfiles en redes y páginas web, que se conciben como “desechables”. Aunque se hospedan en plataformas occidentales, aparecen y desaparecen con rapidez, lo que hace que tratar de seguirles el rastro sea complicado. Un segundo nivel serían los sistemas de protección y distribución, que se aprovechan de software occidental. En tercer lugar los servicios de alojamiento rusos, donde se encuentra el verdadero núcleo duro que hace funcionar el entramado. La cuarta capa es el sitio principal de reclutamiento, alojado en un servidor de Ámsterdam y, finalmente, un nivel blindado e inaccesible para la investigación en Rusia.. Hace unos meses, la organización de investigación Inpact ya reveló la existencia de redes de captación a través de Internet dirigidas fundamentalmente a jóvenes africanos. Los principales países de donde proceden estos reclutas son Egipto, Kenia, Ghana o Camerún, pero las redes se extienden a prácticamente todo el continente. El informe de CfA publicado este miércoles reconoce la dimensión del problema en África, pero recuerda que es solo una parte del objetivo de este entramado. “Cualquier respuesta dirigida únicamente a los gobiernos africanos aborda apenas una cuarta parte de la operación y deja en funcionamiento tres oficinas regionales”, aseguran los autores, en referencia a los tentáculos en América Latina, Asia y Oriente Medio.. El informe de CfA también apunta hacia aquellas empresas y gobiernos, tanto africanos como occidentales, que podrían actuar para arrojar aún más luz y, en su caso, perseguir judicialmente esta actividad. En particular, recuerda que la ley de Países Bajos prohíbe explícitamente el reclutamiento para ejércitos extranjeros y, además, combate fraudes como el que se está llevando a cabo desde un servidor en Ámsterdam. Gobiernos africanos, como el de Kenia, han instado a Rusia a frenar este reclutamiento, pero las redes de captación funcionan al margen del control estatal.
Un informe de la red africana sin ánimo de lucro de laboratorios de democracia digital y periodismo de datos Code for Africa (CfA) publicado este miércoles arroja luz sobre el oscuro entramado digital que, mediante el engaño y las informaciones falsas, recluta a jóvenes de países pobres, sobre todo africanos, para combatir por Rusia en la guerra de Ucrania. El estudio revela que se trata de una auténtica industria criminal que usa al menos 135 recursos digitales, páginas web, cuentas de mensajería o perfiles en redes sociales, de procedencia rusa o bielorrusa pero alojados en servidores occidentales, para ofrecer supuestos empleos muy bien remunerados que se acaban convirtiendo en un pasaje directo a la guerra, muchas veces sin retorno. En la guerra de Ucrania han combatido unos 3.000 reclutas africanos, según cifras del Gobierno ucranio, de los que unos 500 han muerto en batalla.. Seguir leyendo
