La presidenta de la Comisión plantea crear un mecanismo de seguridad para los países de la UE y otros socios, como Canadá o Reino Unido, sin Washington
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no mencionó ni una sola vez a Estados Unidos en las 22 páginas del discurso que pronunció ayer en el Parlamento Europeo, desgranado durante cerca de 75 minutos. Toda una maniobra de resistencia discursiva —como diría Michel Foucault— frente a Donald Trump, el tsunami que tambalea con sus mensajes y sus anuncios el tablero geopolítico global, el líder que está haciendo que Europa se mueva para desplegar un marco de seguridad a golpe de amenazar con la retirada estadounidense. En su discurso sobre el estado de la Unión en Estrasburgo, la presidenta de la Comisión Europea dibujó un mecanismo de seguridad sin Washington para los países miembros y otros aliados de la UE, para los que EE UU ha sido un protector clave desde el final de la II Guerra Mundial.. La conservadora alemana, profundamente atlantista, no ha mencionado explícitamente a Estados Unidos ni, por supuesto, el desorden global provocado por el magnate republicano. Pero esa ausencia presente —como teorizó Jacques Derrida, otro gigante francés de la filosofía— ha sido si cabe más sonora por la presencia física en la Eurocámara de Mark Carney, el primer ministro de Canadá, el más europeo de los aliados no europeos del club comunitario, y al que Von der Leyen ha invitado a formar parte de esa nueva alianza, junto a otros históricamente muy próximos a Washington, como Noruega y Reino Unido.. Es la reacción de la UE a un nuevo mundo en llamas y a los ataques constantes de Trump, que ha lanzado una guerra comercial con Canadá, que ha retirado su apoyo a Ucrania en la guerra contra la voraz Rusia y que ha puesto en su diana (y la del movimiento MAGA) al proyecto europeo y sus valores. Con estos mimbres, Von der Leyen propone un nuevo proyecto, que se articulará a través de un Consejo Europeo de Seguridad en el que se sentarían líderes europeos y que será el corazón de la nueva estrategia de seguridad, en el que trabajan los equipos de la conservadora alemana y de la alta representante para Política Exterior, Kaja Kallas.. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se reúne con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de 2025.Andrew Harnik (Getty Images). La herramienta concreta que ha puesto sobre la mesa Von der Leyen se inspira en el artículo 4 de la OTAN, en el que se contempla que un aliado convoque consultas con el resto cuando siente una amenaza a su integridad territorial o a la de otro aliado. Es su forma de adaptarse a esa “nueva realidad” geopolítica en la que la UE vive asediada entre grandes potencias que apuestan por la ley del más fuerte y no un mundo basado en el multilateralismo.. Las instituciones comunitarias llevan tiempo trabajando en el desarrollo del artículo 42.7 de la UE, una cláusula de defensa y asistencia mutua en caso de problemas de seguridad que algunos expertos asimilan al artículo 5 de la OTAN, que dicta que un ataque a un aliado es un ataque a todos. Con la amenaza rusa o la crisis de Oriente Próximo y las dudas que deja Trump sobre su compromiso con la defensa y seguridad de Europa, los preparativos para analizar cómo funcionaría esa cláusula se han acelerado, con análisis e incluso simulacros, aunque todavía más bien teóricos. Esos ensayos incluyen amenazas híbridas y ciberataques; la nueva realidad europea.. Von der Leyen, que habla de una Comisión Europea geopolítica desde que aterrizó en Bruselas en su primer mandato y que no ha hecho sino expandir los ámbitos de actuación del Ejecutivo comunitario —demasiado, según la crítica de algunos Estados miembros— no busca oponerse a la OTAN, con la que asegura estar trabajando (23 de los 27 miembros de la UE forman parte de la Alianza Atlántica, todos menos Irlanda, Chipre, Austria y Malta). “Pero nuestra doctrina, nuestras instituciones y nuestro proceso de toma de decisiones no se han adaptado a la nueva realidad”, ha advertido a continuación.. Y esa nueva realidad en el campo geopolítico, pasa por una distancia creciente de la gran potencia aliada desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, dejando muestras claras de querer desentenderse de la seguridad europea, minando así la credibilidad disuasoria de la Alianza Atlántica. Una de ellas son los anuncios de la reducción de tropas norteamericanas en suelo europeo. En mayo, al calor del enfado de Trump por el rechazo de los socios a apoyar la guerra en Irán y, en algunos casos, impedir el uso de bases, se supo que Washington retirará 5.000 solados de Alemania.. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, atiende a los medios de comunicación durante una rueda de prensa de 2026.DPA vía Europa Press (DPA vía Europa Press). Para profundizar en esto último, precisamente, la presidenta de la Comisión ha recogido el guante que lleva tiempo lanzando Carney para que Canadá se convierta en “el primer Estado asociado” de la Unión, algo que por el momento solo puede traducirse como que se va a negociar de todo con el estado más al norte de América, menos de su adhesión al club.. Esa cercanía de Bruselas con Ottawa, forzada también por la hostilidad clara que muestra Trump hacia sus dos aliados, evidencia la distancia creciente con Estados Unidos que se ha podido ver en algunas de las afirmaciones y propuestas de Von der Leyen.. “Esta es una Europa en la que nos defendemos unos a otros. Como estamos haciendo al apoyar a Ucrania en su lucha por su futuro y por nuestra libertad, o cuando defendimos a Groenlandia cuando se vio amenazada”, ha señalado como ejemplo, siendo consciente de que es Trump quien amenaza a Dinamarca y su soberanía sobre la gran isla del norte del Atlántico. Lo mismo puede decirse cuando ha afirmado que “a medida que las viejas suposiciones y relaciones se han ido desgastando, ahora la UE se enfrenta a un mundo abiertamente hostil”.. Otro elemento de esta distancia creciente con la Casa Blanca se ha palpado en el apartado de la inteligencia artificial. “Los casos de agentes de IA que se escapan de su entorno o que insertan código malicioso son solo la punta del iceberg. […] Los desarrolladores están dando la voz de alarma y los primeros ejecutivos de las empresas más avanzadas nos dicen que es hora de frenar el avance de los nuevos modelos y moderar el ritmo de la innovación. Si quienes desarrollan la tecnología lo tienen claro, nosotros también deberíamos tenerlo claro”, ha apuntado para avanzar que quiere abrir un debate con los agentes más avanzados del mundo y, de nuevo, con socios como Reino Unido o Canadá. Ni rastro de Estados Unidos, presidido por un Trump que cree que lo único que necesita su país para mitigar los riesgos de la IA es “un presidente fuerte” con un “alto coeficiente intelectual”.. Hace 10 meses que Washington publicó la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América, en la que recogía las grandes obsesiones del ideario MAGA (Make America Great Again), afirmando que Europa se enfrenta a “la perspectiva real de la desaparición de su civilización” en “los próximos 20 años o menos”. Su objetivo, añadió, “debería ser ayudar a Europa a corregir su trayectoria actual” ayudando a partidos de extrema derecha profundamente euroescépticos.. Este miércoles, en cambio, Von der Leyen afirmaba: “Nuestra elección es clara. ¿Queremos una Europa fuerte e independiente que defienda sus valores en este mundo? ¿Queremos unirnos en torno a nuestra idea europea de que juntos podemos decidir nuestro propio destino? ¿O dejamos que nuestras democracias se vean socavadas por los representantes y títeres de los autoritarios?”. Ella misma se ha respondido: “Ya se trate de los ultranacionalistas o de los antieuropeístas, ya sea la injerencia rusa o la desinformación, los nombres pueden ser diferentes, pero su objetivo es el mismo. Desprecian nuestros valores y quieren hacer añicos nuestra unidad europea. Así que, no solo luchemos contra eso; luchemos juntos por nuestra idea europea”.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no mencionó ni una sola vez a Estados Unidos en las 22 páginas del discurso que pronunció ayer en el Parlamento Europeo, desgranado durante cerca de 75 minutos. Toda una maniobra de resistencia discursiva —como diría Michel Foucault— frente a Donald Trump, el tsunami que tambalea con sus mensajes y sus anuncios el tablero geopolítico global, el líder que está haciendo que Europa se mueva para desplegar un marco de seguridad a golpe de amenazar con la retirada estadounidense. En su discurso sobre el estado de la Unión en Estrasburgo, la presidenta de la Comisión Europea dibujó un mecanismo de seguridad sin Washington para los países miembros y otros aliados de la UE, para los que EE UU ha sido un protector clave desde el final de la II Guerra Mundial.. Seguir leyendo
