Víctor Arpa, el abogado laboralista que llevó el caso, expone todos los detalles y explica cómo, finalmente, consiguió la devolución del derecho a pensión de su cliente
La incapacidad permanente absoluta representa uno de los grados más elevados de protección dentro del sistema de pensiones español y se reconoce cuando las lesiones o enfermedades impiden al trabajador desarrollar cualquier profesión u oficio con un mínimo de eficacia y normalidad. A diferencia de otros grados de incapacidad, no se limita a impedir el desempeño del trabajo habitual, sino que afecta a la posibilidad de realizar cualquier actividad laboral. La prestación asociada alcanza el 100% de la base reguladora, aunque la cuantía final depende de la trayectoria de cotización y de las circunstancias de cada persona.. Los últimos datos de la Seguridad Social permiten poner en perspectiva el alcance de esta modalidad. Según la tabla de altas correspondiente al mes de julio, se registraron 2.260 nuevas altas de incapacidad permanente absoluta, con una pensión media mensual de 1.614,39 euros. De ellas, 1.227 correspondieron a hombres, con una cuantía media de 1.707,92 euros, mientras que 1.033 fueron mujeres, con una media de 1.503,29 euros. La edad media se situó en los 54 años y estas altas representaron el 27,31% del total de casos registrados en ese periodo, dibujando el perfil de una prestación que afecta a miles de trabajadores en una etapa todavía activa de su vida laboral.. Sin embargo, que una persona tenga reconocida una incapacidad permanente absoluta no significa necesariamente que vaya a conservarla de forma indefinida. La Administración puede revisar la situación del pensionista y, si considera que se ha producido una mejoría o que las limitaciones ya no justifican el grado reconocido, puede modificar o incluso retirar la prestación.. Eso fue precisamente lo que ocurrió con el cliente de Víctor Arpa, abogado laboralista que se ha dado a conocer a través de sus contenidos en redes sociales sobre los derechos de los trabajadores. En uno de sus últimos vídeos explica cómo tuvo que llevar a los tribunales el caso de un cocinero con una enfermedad psiquiátrica grave después de que el INSS decidiera retirarle la pensión.. Retiran la pensión por incapacidad a un hombre con depresión. El trabajador padecía un trastorno depresivo mayor crónico y severo, acompañado de ansiedad recurrente y síntomas cognitivos, unas circunstancias que afectaban a su vida familiar, social y laboral. Ya tenía reconocida una incapacidad permanente absoluta, pero el INSS revisó su situación y concluyó que ya no presentaba ningún grado de incapacidad. La consecuencia fue inmediata para el afectado, que se quedó sin la pensión pese a que, según explica el abogado, su estado de salud no había experimentado una mejoría que justificara aquella decisión. El conflicto terminó en los tribunales, donde la defensa tuvo que demostrar que las limitaciones seguían siendo incompatibles con cualquier actividad laboral.. Según explica Arpa, la clave del procedimiento no estuvo simplemente en acreditar que el trabajador padecía depresión. El objetivo era demostrar cómo esa enfermedad afectaba realmente a sus capacidades y, sobre todo, que le impedía desarrollar cualquier trabajo. En este punto resultó decisivo el informe elaborado por el médico perito, que confirmó que no se había producido una mejoría y que las limitaciones del trabajador continuaban siendo suficientemente graves como para impedirle desempeñar una actividad laboral. La cuestión no era únicamente determinar si podía volver a trabajar como cocinero, sino establecer si podía realizar cualquier profesión, que es precisamente el elemento determinante para valorar una incapacidad permanente absoluta.. Recupera su prestación de 2.300 euros mensuales. El resultado del procedimiento fue favorable para el trabajador, que recuperó el reconocimiento de la incapacidad permanente absoluta y una pensión equivalente al 100% de su base reguladora. Según el caso explicado por el abogado, la cuantía asciende a 2.300 euros mensuales, además de las pagas extraordinarias. Arpa asegura que, según los datos internos de su despacho, ganan el 70% de los casos de incapacidad que reciben, aunque subraya que cada situación es diferente y que no puede garantizarse un resultado.. Su planteamiento pasa por estudiar individualmente cada caso, preparar las pruebas y demostrar de qué manera las limitaciones afectan a la capacidad para trabajar. La historia de este cocinero muestra así que una revisión del INSS no tiene por qué ser el punto final para una persona que pierde su pensión, aunque recuperar el derecho exige acreditar ante los tribunales que las circunstancias que justificaron la incapacidad siguen presentes.
La incapacidad permanente absoluta representa uno de los grados más elevados de protección dentro del sistema de pensiones español y se reconoce cuando las lesiones o enfermedades impiden al trabajador desarrollar cualquier profesión u oficio con un mínimo de eficacia y normalidad. A diferencia de otros grados de incapacidad, no se limita a impedir el desempeño del trabajo habitual, sino que afecta a la posibilidad de realizar cualquier actividad laboral. La prestación asociada alcanza el 100% de la base reguladora, aunque la cuantía final depende de la trayectoria de cotización y de las circunstancias de cada persona.. Los últimos datos de la Seguridad Social permiten poner en perspectiva el alcance de esta modalidad. Según la tabla de altas correspondiente al mes de julio, se registraron 2.260 nuevas altas de incapacidad permanente absoluta, con una pensión media mensual de 1.614,39 euros. De ellas, 1.227 correspondieron a hombres, con una cuantía media de 1.707,92 euros, mientras que 1.033 fueron mujeres, con una media de 1.503,29 euros. La edad media se situó en los 54 años y estas altas representaron el 27,31% del total de casos registrados en ese periodo, dibujando el perfil de una prestación que afecta a miles de trabajadores en una etapa todavía activa de su vida laboral.. Sin embargo, que una persona tenga reconocida una incapacidad permanente absoluta no significa necesariamente que vaya a conservarla de forma indefinida. La Administración puede revisar la situación del pensionista y, si considera que se ha producido una mejoría o que las limitaciones ya no justifican el grado reconocido, puede modificar o incluso retirar la prestación.. Eso fue precisamente lo que ocurrió con el cliente de Víctor Arpa, abogado laboralista que se ha dado a conocer a través de sus contenidos en redes sociales sobre los derechos de los trabajadores. En uno de sus últimos vídeos explica cómo tuvo que llevar a los tribunales el caso de un cocinero con una enfermedad psiquiátrica grave después de que el INSS decidiera retirarle la pensión.. Retiran la pensión por incapacidad a un hombre con depresión. El trabajador padecía un trastorno depresivo mayor crónico y severo, acompañado de ansiedad recurrente y síntomas cognitivos, unas circunstancias que afectaban a su vida familiar, social y laboral. Ya tenía reconocida una incapacidad permanente absoluta, pero el INSS revisó su situación y concluyó que ya no presentaba ningún grado de incapacidad. La consecuencia fue inmediata para el afectado, que se quedó sin la pensión pese a que, según explica el abogado, su estado de salud no había experimentado una mejoría que justificara aquella decisión. El conflicto terminó en los tribunales, donde la defensa tuvo que demostrar que las limitaciones seguían siendo incompatibles con cualquier actividad laboral.. Según explica Arpa, la clave del procedimiento no estuvo simplemente en acreditar que el trabajador padecía depresión. El objetivo era demostrar cómo esa enfermedad afectaba realmente a sus capacidades y, sobre todo, que le impedía desarrollar cualquier trabajo. En este punto resultó decisivo el informe elaborado por el médico perito, que confirmó que no se había producido una mejoría y que las limitaciones del trabajador continuaban siendo suficientemente graves como para impedirle desempeñar una actividad laboral. La cuestión no era únicamente determinar si podía volver a trabajar como cocinero, sino establecer si podía realizar cualquier profesión, que es precisamente el elemento determinante para valorar una incapacidad permanente absoluta.. Recupera su prestación de 2.300 euros mensuales. El resultado del procedimiento fue favorable para el trabajador, que recuperó el reconocimiento de la incapacidad permanente absoluta y una pensión equivalente al 100% de su base reguladora. Según el caso explicado por el abogado, la cuantía asciende a 2.300 euros mensuales, además de las pagas extraordinarias. Arpa asegura que, según los datos internos de su despacho, ganan el 70% de los casos de incapacidad que reciben, aunque subraya que cada situación es diferente y que no puede garantizarse un resultado.. Su planteamiento pasa por estudiar individualmente cada caso, preparar las pruebas y demostrar de qué manera las limitaciones afectan a la capacidad para trabajar. La historia de este cocinero muestra así que una revisión del INSS no tiene por qué ser el punto final para una persona que pierde su pensión, aunque recuperar el derecho exige acreditar ante los tribunales que las circunstancias que justificaron la incapacidad siguen presentes.
