Si Juan Manuel Moreno hubiera podido ver el futuro en una bola de cristal antes de las elecciones del domingo, y esta le hubiera mostrado que iba a cosechar cerca de 150.000 votos más que en 2022, es probable que hubiera puesto champán a enfriar. Pero en política nadie compite contra sí mismo, sino contra los demás. Y a pesar del crecimiento en votos del PP, que alcanzó más apoyos que nunca en unas elecciones autonómicas andaluzas, Moreno perdió cinco escaños y con ellos la mayoría absoluta. La razón principal es el despegue de Adelante Andalucía.. Seguir leyendo
Si Juan Manuel Moreno hubiera podido ver el futuro en una bola de cristal antes de las elecciones del domingo, y esta le hubiera mostrado que iba a cosechar cerca de 150.000 votos más que en 2022, es probable que hubiera puesto champán a enfriar. Pero en política nadie compite contra sí mismo, sino contra los demás. Y a pesar del crecimiento en votos del PP, que alcanzó más apoyos que nunca en unas elecciones autonómicas andaluzas, Moreno perdió cinco escaños y con ellos la mayoría absoluta. La razón principal es el despegue de Adelante Andalucía.. El cuento de la lechera de Moreno, el de una mayoría absoluta que validara su fórmula “templada” y “serena” de hacer política como la mejor manera de dejar a Vox sin capacidad de influencia, acabó con la leche derramada en el suelo. Y no porque la ultraderecha le comiera terreno. Vox subió solo un diputado con respecto a junio 2022 y tres con respecto a diciembre de 2018, cuando irrumpió siendo aún un partido poco conocido. Tampoco porque el PSOE ganara escaños. Al contrario, los perdió. Lo que desbarató los planes de Moreno fue la subida de un pequeño partido nacionalista de izquierdas fundado en diciembre de 2019 por Teresa Rodríguez, una exdirigente de Podemos. Cosas de la política, su eclosión se produjo precisamente la noche en que el partido morado, integrado en Por Andalucía, se quedó sin un solo asiento en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla, sede del Parlamento andaluz.. Así fue como Adelante se cruzó en el camino de Moreno hacia la tantas veces reclamada “mayoría suficiente”.. El llamamiento de Moreno funcionó. El llamamiento al voto de Moreno fue atendido. El PP subió más de 146.000 votos, hasta situarse en 1,73 millones, lo que supone un 9,2% más que en 2022. Más de siete años después de llegar a la presidencia con poco más de 750.000 papeletas, la gestión no lo ha desgastado y sigue sumando apoyos, pese a estar al frente del Gobierno de la comunidad con mayor descontento con el funcionamiento del sistema sanitario público —en el punto de mira por las listas de espera y por la crisis de los cribados de cáncer de mama— y también con la más baja riqueza por habitante. A todo eso se sobrepuso Moreno, que sigue concitando adhesiones.. Sus 1.735.819 votos, a los que habrá que sumar los de los residentes en el exterior, no alcanzan los casi dos millones de votantes andaluces que apoyaron a Mariano Rajoy en su mayoría absoluta en las generales de 2011, pero Moreno sí puede presumir de que nunca tantos habían respaldado a su partido en unas autonómicas en la comunidad más poblada de España.. Alberto Núñez Feijóo, este lunes en la Junta Directiva Nacional del PP, en Madrid.Diego Puerta (EFE). Los números indican que, tal y como Moreno les pidió, sus seguidores no se confiaron. Es más, sumó nuevos partidarios. Las encuestas postelectorales ofrecerán datos para saber en qué porcentaje aproximado salieron de Vox, del PSOE o de la abstención. Lo seguro es que, el día que Moreno perdió la mayoría absoluta, amplió su base electoral. Y lo logró mientras Vox también crecía, ganando más de 80.000 votos hasta situarse por encima de los 576.000, también su récord en unas autonómicas andaluzas, aunque a casi 28 puntos del PP.. Sin embargo, el bloque de la derecha perdió representación y Moreno cedió la mayoría absoluta. Porque no solo la derecha logró atraer más participación.. Fuerte subida de la participación. Juan Francisco Caro, analista de datos y director del instituto de investigación Opina 360, señala que los sondeos habían detectado que habría un aumento de la participación con respecto a 2022, pero no que iba a ser de tanta envergadura. El salto con respecto a cuatro años atrás sorprendió a casi todos. ¿A cuánto ascendió la participación? A un 64,84%, casi seis puntos y medio más que en 2022 (58,36%). El recuento del voto de los residentes en el extranjero, entre los que la abstención suele ser muy alta, bajará la cifra final, que a su vez habrá que comparar con el 56,1% final de las elecciones de hace cuatro años. En cualquier caso, la subida será importante. Y sin ella será imposible explicar por qué, con más votos, el PP bajó un punto y medio en porcentaje, del 43,11% al 41,6%, y perdió cinco escaños y la mayoría absoluta. Y también por qué, con más papeletas que en 2022, la derecha como bloque se dejó en total cuatro parlamentarios, menguando su representación a diferencia de lo ocurrido en Extremadura, Aragón y Castilla y León.. Imagen de un colegio electoral en Málaga el domingo.Álex Zea – Europa Press (Europa Press). No obstante, lo importante de la subida de la participación, más que de cuánto fue, es cómo se repartió. Y quién fue su principal beneficiario.. El despegue de Adelante. El incremento del número de votantes no fue homogéneo, sino que fue mayor en la izquierda. Fue así sobre todo por un partido, Adelante Andalucía, cuya subida en número de votos de más de un 137% (de 168.960 a 401.732) encareció el precio de los escaños y se convirtió en la principal razón del retroceso del PP y con ello de su pérdida de la mayoría absoluta y de representación global de la derecha.. El bloque de derechas aumentó su cosecha en 210.758 papeletas, resultado de sumar las 146.547 que ganó el PP, las 80.017 que ganó Vox y las 105.761 que consiguió en su primera comparecencia en Andalucía Se Acabó La Fiesta (SALF), el partido de Alvise Pérez, y de restarle al resultado los 121.567 que en 2022 obtuvo Ciudadanos, que el domingo no se presentó.. En cuanto al bloque de izquierdas subió más, 272.738 votos, lo que se obtiene agregando los 233.762 que subió Adelante y los 59.388 que subió el PSOE, a los que hay que quitarle los 20.412 que cedió Por Andalucía. Así que el bloque progresista, aunque sigue siendo minoritario con respecto al derechista, creció casi 62.000 votos más que este.. Adelante Andalucía no solo subió un 140% su número de papeletas, sino que además fue muy eficiente transformándolas en escaños. Los cuadruplicó, pasando de dos a ocho. Y lo hizo en detrimento del PP. No en vano, los populares cedieron asientos en Cádiz y Sevilla, las dos plazas más fuertes de Adelante, y en Huelva, Málaga y Córdoba, tres de las cuatro provincias (con Granada) en las que irrumpió el partido nacionalista.. Asistentes a un mitin de Adelante Andalucía en Cádiz durante la campaña.Fernando Ruso. “Le hemos quitado la mayoría absoluta al PP”, proclamó este lunes José Ignacio García, candidato de Adelante. Moreno, el domingo por la noche, prefirió no identificar a Adelante como el causante de su retroceso, sino a las reglas electorales: “A veces la Ley D’Hont nos favorece y a veces nos perjudica”. Era una forma indirecta de indicar el impacto de Adelante. Sin la eclosión de la fuerza nacionalista, Moreno habría rebañado escaños que acabaron en el partido de José Ignacio García.. “La mayor participación ha beneficiado más a la izquierda, en parte porque los más de 100.000 votos de Se Acabó La Fiesta fueron directos a la papelera. Y dentro de la izquierda quien acapara la ganancia de escaños es Adelante Andalucía”, señala Juan Francisco Caro, de Opina 360. En efecto, solo Adelante gana asientos en la izquierda. Pero gana seis, compensando holgadamente los dos que pierde el PSOE, que también vio diluido el efecto de su ascenso en número de votos debido al crecimiento de la participación. Eso sí, lo sufrió menos que el PP. Perdió dos escaños, pasando de 30 a 28. En cuanto a Por Andalucía, no perdió ni un escaño a pesar de ceder más de 20.400 votos.. Alvise Pérez levanta el brazo del empresario Adrián Yacar, candidato a la presidencia de la Junta, en un acto de campaña en Sevilla, en una imagen del partido.. Todo eso explica que, a pesar de que tanto el PP y Vox crecieran en voto, la representación parlamentaria de Andalucía saliera del 17-M menos a la derecha de lo que entró, pasando la izquierda de 37 escaños en total a 41. Todavía, eso sí, está lejos de los 55 que necesita para armar una mayoría. Una cifra que también se le escapó a Moreno, y no por culpa de sus grandes rivales, el PSOE y Vox, sino de un inesperado protagonista de la noche que salió de su reducto de Cádiz y Sevilla para recoger escaños en todas las provincias salvo Jaén y Almería.
El partido de Moreno subió un 9,2% sus votos y alcanzó su máximo histórico de papeletas en unas autonómicas, pero se vio perjudicado por una subida de la participación impulsada por la izquierda andalucista
