Investigadores de UCLA Health (Estados Unidos) han identificado una posible diana farmacológica para el tratamiento del síndrome del cromosoma X frágil, la causa genética más común de discapacidad intelectual y autismo que afecta aproximadamente a 1 de cada 2.000 niños. Los resultados se recogen en un nuevo artículo en »Neuron».. El síndrome del cromosoma X frágil es causado por una mutación en un solo gen, el FMR1, que provoca la pérdida de una proteína fundamental para el desarrollo y funcionamiento normal del cerebro. Las personas con esta afección suelen presentar discapacidad intelectual, dificultades de atención e interacción social, mayor sensibilidad a estímulos sensoriales como el sonido y el tacto, y un mayor riesgo de convulsiones. Muchas también cumplen los criterios para un diagnóstico de trastorno del espectro autista.. Dado que está causada por un cambio en un solo gen, el síndrome del cromosoma X frágil se ha considerado durante mucho tiempo un candidato prometedor para terapias dirigidas, pero los ensayos clínicos realizados hasta la fecha no han producido un tratamiento eficaz.. En este nuevo estudio, los investigadores utilizaron ratones modificados genéticamente, a los que les falta el gen FMR1, para simular el síndrome del cromosoma X frágil. Mediante secuenciación genética, descubrieron que los niveles del gen EPAC2 estaban aumentados en el cerebro de estos ratones. Esto resultó de interés como posible objetivo terapéutico, ya que la proteína, también llamada EPAC2, se localiza en las sinapsis y es fundamental para el aprendizaje y la memoria. Posteriormente, los investigadores demostraron que el bloqueo de EPAC2 en el modelo de ratón con síndrome del cromosoma X frágil restauró los patrones anormales de actividad cerebral y mejoró varios síntomas conductuales asociados con este síndrome, como la mayor sensibilidad al tacto, las dificultades en la interacción social y la susceptibilidad a las convulsiones. «EPAC2 se reveló como un objetivo atractivo porque se alteraba de forma consistente en múltiples tipos de células cerebrales en nuestro análisis», apunta el doctor Anand Suresh, autor principal del estudio e investigador postdoctoral en el laboratorio del Carlos Portera-Cailliau, profesor de neurología en la UCLA y miembro del Instituto de Investigación Cerebral de la UCLA. «Cuando lo bloqueamos, ya sea genéticamente o con un fármaco, observamos mejoras significativas tanto en la función de los circuitos cerebrales como en el comportamiento».. La proteína EPAC2 se expresa casi exclusivamente en el cerebro, lo que significa que los fármacos que la actúan tienen menos probabilidades de causar efectos secundarios indeseados en otras partes del cuerpo. Suresh comenta que este es un factor importante a tener en cuenta mientras los investigadores continúan con los estudios preclínicos.. Para llegar a esta conclusión, los investigadores de la UCLA utilizaron una técnica de secuenciación de ARN para examinar la actividad genética por separado en dos clases principales de células cerebrales: las que excitan y las que inhiben la actividad neuronal. Se cree que el síndrome del cromosoma X frágil surge de un desequilibrio entre estos dos sistemas. El análisis reveló diferencias notables en cómo la mutación genética subyacente al síndrome del cromosoma X frágil afecta a cada tipo de célula, pero también identificó un pequeño conjunto de genes, incluido el que codifica EPAC2, que estaban desregulados en ambos.. Los investigadores también descubrieron que los niveles de EPAC2 parecen aumentar gradualmente a medida que el cerebro madura, lo que sugiere que podría ser un objetivo particularmente relevante para niños mayores y adultos con síndrome del cromosoma X frágil, en lugar de solo en las primeras etapas del desarrollo.
Esta enfermedad es la causa genética más común de discapacidad intelectual y el autismo que afecta aproximadamente a 1 de cada 2.000 niños
Investigadores de UCLA Health (Estados Unidos) han identificado una posible diana farmacológica para el tratamiento del síndrome del cromosoma X frágil, la causa genética más común de discapacidad intelectual y autismo que afecta aproximadamente a 1 de cada 2.000 niños. Los resultados se recogen en un nuevo artículo en »Neuron».. El síndrome del cromosoma X frágil es causado por una mutación en un solo gen, el FMR1, que provoca la pérdida de una proteína fundamental para el desarrollo y funcionamiento normal del cerebro. Las personas con esta afección suelen presentar discapacidad intelectual, dificultades de atención e interacción social, mayor sensibilidad a estímulos sensoriales como el sonido y el tacto, y un mayor riesgo de convulsiones. Muchas también cumplen los criterios para un diagnóstico de trastorno del espectro autista.. Dado que está causada por un cambio en un solo gen, el síndrome del cromosoma X frágil se ha considerado durante mucho tiempo un candidato prometedor para terapias dirigidas, pero los ensayos clínicos realizados hasta la fecha no han producido un tratamiento eficaz.. En este nuevo estudio, los investigadores utilizaron ratones modificados genéticamente, a los que les falta el gen FMR1, para simular el síndrome del cromosoma X frágil. Mediante secuenciación genética, descubrieron que los niveles del gen EPAC2 estaban aumentados en el cerebro de estos ratones. Esto resultó de interés como posible objetivo terapéutico, ya que la proteína, también llamada EPAC2, se localiza en las sinapsis y es fundamental para el aprendizaje y la memoria. Posteriormente, los investigadores demostraron que el bloqueo de EPAC2 en el modelo de ratón con síndrome del cromosoma X frágil restauró los patrones anormales de actividad cerebral y mejoró varios síntomas conductuales asociados con este síndrome, como la mayor sensibilidad al tacto, las dificultades en la interacción social y la susceptibilidad a las convulsiones. «EPAC2 se reveló como un objetivo atractivo porque se alteraba de forma consistente en múltiples tipos de células cerebrales en nuestro análisis», apunta el doctor Anand Suresh, autor principal del estudio e investigador postdoctoral en el laboratorio del Carlos Portera-Cailliau, profesor de neurología en la UCLA y miembro del Instituto de Investigación Cerebral de la UCLA. «Cuando lo bloqueamos, ya sea genéticamente o con un fármaco,observamos mejoras significativas tanto en la función de los circuitos cerebrales como en el comportamiento».. La proteína EPAC2 se expresa casi exclusivamente en el cerebro, lo que significa que los fármacos que la actúan tienen menos probabilidades de causar efectos secundarios indeseados en otras partes del cuerpo. Suresh comenta que este es un factor importante a tener en cuenta mientras los investigadores continúan con los estudios preclínicos.. Para llegar a esta conclusión, los investigadores de la UCLA utilizaron una técnica de secuenciación de ARN para examinar la actividad genética por separado en dos clases principales de células cerebrales: las que excitan y las que inhiben la actividad neuronal. Se cree que el síndrome del cromosoma X frágil surge de un desequilibrio entre estos dos sistemas. El análisis reveló diferencias notables en cómo la mutación genética subyacente al síndrome del cromosoma X frágil afecta a cada tipo de célula, pero también identificó un pequeño conjunto de genes, incluido el que codifica EPAC2, que estaban desregulados en ambos.. Los investigadores también descubrieron que los niveles de EPAC2 parecen aumentar gradualmente a medida que el cerebro madura, lo que sugiere que podría ser un objetivo particularmente relevante para niños mayores y adultos con síndrome del cromosoma X frágil, en lugar de solo en las primeras etapas del desarrollo.
