Durante el año pasado se ofertaron 10.500 nuevos contratos, según la patronal Asedas-
Contar con unos horarios estables, un ambiente de trabajo agradable y poder interactuar con el público en entornos con los que están familiarizados como los supermercados son las bazas con las que las cadenas de distribución alimentaria conquistan a jóvenes para hacer frente a las campañas estivales. Cada verano, los supermercados hacen las cuentas de los trabajadores que necesitan para reforzar sus plantillas, tanto por vacaciones del personal como por picos de demanda en las zonas con más afluencia de turismo.Detrás de la cifras -10.500 nuevos contratos este 2025, según la patronal Asedas-, hay casos concretos de jóvenes como los de Lucía Prieto, Gerard Alexandrescoff y Lucía Soler, que ven en los supermercados una alternativa para iniciarse en el entorno laboral, aprovechar las largas vacaciones del curso escolar e incluso practicar habilidades para su futuro profesional en otros sectores.Lucía Prieto, supermercado LUPA en Argoños (Cantabria)Lucía Prieto va a cumplir 23 años y trabaja en el supermercado de la marca Lupa, en Argoños (Cantabria), un centro laboral con más de 2.500 metros cuadrados y 105 empleados. Ella es maestra de Educación infantil y, después de conseguir empleos en restauración y hostelería, se ha centrado en la distribución alimentaria donde, además de mantenerse mientras hace su máster y prepara oposiciones, practica «ciertas habilidades como la empatía, resolución de conflictos, planificación, organización y trabajar bajo presión» que ha desarrollado durante su formación. En declaraciones a Efe, valora sobre todo su «día a día de cara al cliente» y contar con unos «horarios semanales» que le permiten organizar sus estudios y su ocio. Por eso y por segundo año, su objetivo es «seguir trabajando en el comercio alimentario y seguir con su formación» en un entorno laboral en el que se siente «encantada» con unos horarios seguidos y estables.Gerard Alexandrescoff, Consum de Sant Boi de Llobregat (Barcelona)En el supermercado Consum de Sant Boi de Llobregat (Barcelona) trabaja Gerard Alexandrescoff, tiene 20 años y también repite experiencia. En su caso, pesó en su búsqueda de empleo que Consum siempre ha sido su supermercado de referencia, donde «cada día por A o por B acababa yendo», apunta, por lo que se animó a consultar en la web si había empleos que compaginar con sus estudios. Lo primero que vio fue un puesto en un almacén en la Zona Franca, si bien en su proceso de selección destacó que buscaba algo más enfocado de cara al público como en el que tiene actualmente, de reponedor y cajero. Reconoce que trabaja «contento», con la facilidad de que ya «conocía a la mayoría del personal» desde el año pasado y a los clientes, algo clave para «facilitar la faena». Valora el hecho de tener un «horario fijo», con la seguridad de que será «de cierta hora a cierta hora» e incluso que sea rotatorio para «tener una semana las tardes libres». Por ahora, sólo se plantea trabajar en vera
Contar con unos horarios estables, un ambiente de trabajo agradable y poder interactuar con el público en entornos con los que están familiarizados como los supermercados son las bazas con las que las cadenas de distribución alimentaria conquistan a jóvenes para hacer frente a las campañas estivales. Cada verano, los supermercados hacen las cuentas de los trabajadores que necesitan para reforzar sus plantillas, tanto por vacaciones del personal como por picos de demanda en las zonas con más afluencia de turismo. Detrás de la cifras -10.500 nuevos contratos este 2025, según la patronal Asedas-, hay casos concretos de jóvenes como los de Lucía Prieto, Gerard Alexandrescoff y Lucía Soler, que ven en los supermercados una alternativa para iniciarse en el entorno laboral, aprovechar las largas vacaciones del curso escolar e incluso practicar habilidades para su futuro profesional en otros sectores. Lucía Prieto, supermercado LUPA en Argoños (Cantabria) Lucía Prieto va a cumplir 23 años y trabaja en el supermercado de la marca Lupa, en Argoños (Cantabria), un centro laboral con más de 2.500 metros cuadrados y 105 empleados. Ella es maestra de Educación infantil y, después de conseguir empleos en restauración y hostelería, se ha centrado en la distribución alimentaria donde, además de mantenerse mientras hace su máster y prepara oposiciones, practica «ciertas habilidades como la empatía, resolución de conflictos, planificación, organización y trabajar bajo presión» que ha desarrollado durante su formación. En declaraciones a Efe, valora sobre todo su «día a día de cara al cliente» y contar con unos «horarios semanales» que le permiten organizar sus estudios y su ocio. Por eso y por segundo año, su objetivo es «seguir trabajando en el comercio alimentario y seguir con su formación» en un entorno laboral en el que se siente «encantada» con unos horarios seguidos y estables. Gerard Alexandrescoff, Consum de Sant Boi de Llobregat (Barcelona) En el supermercado Consum de Sant Boi de Llobregat (Barcelona) trabaja Gerard Alexandrescoff, tiene 20 años y también repite experiencia. En su caso, pesó en su búsqueda de empleo que Consum siempre ha sido su supermercado de referencia, donde «cada día por A o por B acababa yendo», apunta, por lo que se animó a consultar en la web si había empleos que compaginar con sus estudios. Lo primero que vio fue un puesto en un almacén en la Zona Franca, si bien en su proceso de selección destacó que buscaba algo más enfocado de cara al público como en el que tiene actualmente, de reponedor y cajero. Reconoce que trabaja «contento», con la facilidad de que ya «conocía a la mayoría del personal» desde el año pasado y a los clientes, algo clave para «facilitar la faena». Valora el hecho de tener un «horario fijo», con la seguridad de que será «de cierta hora a cierta hora» e incluso que sea rotatorio para «tener una semana las tardes libres». Por ahora, sólo se plantea trabajar en
