Estos días España está de enhorabuena y celebración con la visita apostólica del Papa, en la que durante una semana llevará su importante mensaje a distintos lugares de nuestra geografía, desde la capital hasta las Islas Canarias, pasando por Barcelona. León XIV abordará cuestiones importantes, no solo para la doctrina social de la Iglesia, sino para conocer de primera mano y llevar su mensaje allí donde más necesario es, como Tenerife, o donde más debe ser escuchado, como el Congreso de los Diputados, cuyo discurso, primero de un Papa, será atendido por los líderes de la nación.. El primer Papa en visitar España fue Juan Pablo II, en noviembre de 1982, y lo hizo cuatro años después de llegar a su largo Pontificado de 27 años (1978/2005). Luego se sucederían cuatro visitas más del Papa polaco: en 1984, en 1989, en 1993 y en 2003, dos años antes de su fallecimiento. Pero llama la atención el largo periodo de una década (1993/2003), en la que Wojtyla no realizó ningún viaje apostólico a nuestro país. Tres años después, nos visitó Benedicto XVI, recién nombrado Papa y que guiaría a los católicos del mundo durante ocho años (2005/2013). Volvió a España posteriormente en dos ocasiones cercanas en el tiempo entre sí, en 2010 y 2011. Y con el papado de Francisco (2013/2025), no se llevó a cabo ninguna visita. En sus doce años de Sumo Pontífice no hubo hueco para viajar a España. Sin embargo, León XIV elige España un año después de llegar al Vaticano. No obstante, llevábamos 15 años, desde agosto de 2011, sin contar con la presencia en nuestro territorio del sucesor de San Pedro.. La huella de estos tres Papas se puede cuantificar en los estudios de opinión, con 6,3 puntos para el polaco, 6,7 para el alemán y 6,9 para el argentino. El Papa León XIV pronto aparecerá en las estadísticas.. El proceso de secularización de las sociedades occidentales, y España no es una excepción, tiene una mayor repercusión entre los grupos de edad más jóvenes. Proceden en su inmensa mayoría de familias católicas, pero se da la circunstancia de que no sustituyen esta religión por otra, sino que se autodefinen como agnósticos, ateos, sin religión, etc. No obstante, en la práctica celebran las festividades cristianas más importantes: Navidad, Semana Santa, etc.. El sesgo regional también es importante: todo el Este y Sureste europeo conserva porcentajes de católicos por encima de 80% (Polonia, Hungría, Rumania), mientras el polo opuesto lo encontramos en el Norte (países escandinavos, Alemania, Países Bajos), que no alcanza el 50%. Mientras que en una zona intermedia, alrededor del 55% de población católica, encontramos a España, Francia, Italia y Portugal.. En el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) realizado el reciente mes de mayo, se cuantificaba en un 56,1% el número de católicos en España, frente a tan solo el 3,4% que profesan otras confesiones. Mientras que el 38,9% se define como ateo (14,7%), indiferente (12,4%), o agnóstico (11,8%).. Pero hay que dar perspectiva generacional a estos indicativos para comprender mejor los datos globales. Entre los que cuentan entre 55 y 64 años, los católicos suponen el 61,1%; en el segmento siguiente, entre los 65 y 74 años, sube el porcentaje al 64,9% y entre los de 75 años en adelante se alcanza el 78,6%.. Se observa que, a medida que avanza la edad del ciudadano, se incrementa el peso del catolicismo, pasando del 42,6% entre los 18/34 años al 78,6% entre los mayores de 75 años. Y que desciende el porcentaje de los que practican una religión diferente y de aquellos que no la tienen. Del mismo modo, pero de forma moderada, se detecta mayor porcentaje de los que profesan otras religiones entre los grupos de edad más jóvenes: el 7,0% entre los de 18/34 años y el 4,5% en el segmento de 35/44 años, cuando la media nacional es del 3,4%.. Por lo que podemos concluir que las otras religiones van avanzando más entre los menores de 45 años, fenómeno relacionado con la segunda generación de inmigrantes, al tiempo que desciende el porcentaje de católicos por debajo de la media nacional en estas mismas edades. Es un reto para el nuevo Papa y para la Iglesia en general una nueva evangelización 2.0 enfocada en ir acercando a los millones de jóvenes europeos a la fe. Antes que otras religiones intenten su captación.
El 56,1% se declara católico, frente a tan solo el 3,4% que profesa otras confesiones o el 38,9% que se define como ateo
Estos días España está de enhorabuena y celebración con la visita apostólica del Papa, en la que durante una semana llevará su importante mensaje a distintos lugares de nuestra geografía, desde la capital hasta las Islas Canarias, pasando por Barcelona. León XIV abordará cuestiones importantes, no solo para la doctrina social de la Iglesia, sino para conocer de primera mano y llevar su mensaje allí donde más necesario es, como Tenerife, o donde más debe ser escuchado, como el Congreso de los Diputados, cuyo discurso, primero de un Papa, será atendido por los líderes de la nación.. El primer Papa en visitar España fue Juan Pablo II, en noviembre de 1982, y lo hizo cuatro años después de llegar a su largo Pontificado de 27 años (1978/2005). Luego se sucederían cuatro visitas más del Papa polaco: en 1984, en 1989, en 1993 y en 2003, dos años antes de su fallecimiento. Pero llama la atención el largo periodo de una década (1993/2003), en la que Wojtyla no realizó ningún viaje apostólico a nuestro país. Tres años después, nos visitó Benedicto XVI, recién nombrado Papa y que guiaría a los católicos del mundo durante ocho años (2005/2013). Volvió a España posteriormente en dos ocasiones cercanas en el tiempo entre sí, en 2010 y 2011. Y con el papado de Francisco (2013/2025), no se llevó a cabo ninguna visita. En sus doce años de Sumo Pontífice no hubo hueco para viajar a España. Sin embargo, León XIV elige España un año después de llegar al Vaticano. No obstante, llevábamos 15 años, desde agosto de 2011, sin contar con la presencia en nuestro territorio del sucesor de San Pedro.. La huella de estos tres Papas se puede cuantificar en los estudios de opinión, con 6,3 puntos para el polaco, 6,7 para el alemán y 6,9 para el argentino. El Papa León XIV pronto aparecerá en las estadísticas.. El proceso de secularización de las sociedades occidentales, y España no es una excepción, tiene una mayor repercusión entre los grupos de edad más jóvenes. Proceden en su inmensa mayoría de familias católicas, pero se da la circunstancia de que no sustituyen esta religión por otra, sino que se autodefinen como agnósticos, ateos, sin religión, etc. No obstante, en la práctica celebran las festividades cristianas más importantes: Navidad, Semana Santa, etc.. El sesgo regional también es importante: todo el Este y Sureste europeo conserva porcentajes de católicos por encima de 80% (Polonia, Hungría, Rumania), mientras el polo opuesto lo encontramos en el Norte (países escandinavos, Alemania, Países Bajos), que no alcanza el 50%. Mientras que en una zona intermedia, alrededor del 55% de población católica, encontramos a España, Francia, Italia y Portugal.. En el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) realizado el reciente mes de mayo, se cuantificaba en un 56,1% el número de católicos en España, frente a tan solo el 3,4% que profesan otras confesiones. Mientras que el 38,9% se define como ateo (14,7%), indiferente (12,4%), o agnóstico (11,8%).. Pero hay que dar perspectiva generacional a estos indicativos para comprender mejor los datos globales. Entre los que cuentan entre 55 y 64 años, los católicos suponen el 61,1%; en el segmento siguiente, entre los 65 y 74 años, sube el porcentaje al 64,9% y entre los de 75 años en adelante se alcanza el 78,6%.. Se observa que, a medida que avanza la edad del ciudadano, se incrementa el peso del catolicismo, pasando del 42,6% entre los 18/34 años al 78,6% entre los mayores de 75 años. Y que desciende el porcentaje de los que practican una religión diferente y de aquellos que no la tienen. Del mismo modo, pero de forma moderada, se detecta mayor porcentaje de los que profesan otras religiones entre los grupos de edad más jóvenes: el 7,0% entre los de 18/34 años y el 4,5% en el segmento de 35/44 años, cuando la media nacional es del 3,4%.. Por lo que podemos concluir que las otras religiones van avanzando más entre los menores de 45 años, fenómeno relacionado con la segunda generación de inmigrantes, al tiempo que desciende el porcentaje de católicos por debajo de la media nacional en estas mismas edades. Es un reto para el nuevo Papa y para la Iglesia en general una nueva evangelización 2.0 enfocada en ir acercando a los millones de jóvenes europeos a la fe. Antes que otras religiones intenten su captación.
