Cada verano, los incendios forestales devoran miles de hectáreas en España. Pero entre las llamas, a veces, hay algo que las frena: una franja verde, ordenada, viva. Un viñedo.
Y así, disfrutar de una copa de vino se convierte en una de las barreras naturales más eficaces contra el fuego.
Tal y como reconoce la Comisión Europea, los viñedos bien gestionados actúan como cortafuegos vivos, interrumpen el material combustible que alimenta las llamas, facilitan el acceso a los equipos de emergencia y crean paisajes más resilientes.
Pero además, cuando se cultiva de forma ecológica y regenerativa, la viña se convierte en un aliado contra el cambio climático, en un guardián de la biodiversidad y de las zonas rurales.
En Valtuille de Arriba, en El Bierzo, la familia Fernández Bello comenzó a recuperar viñedos viejos en los años 80. Hoy, Casar de Burbia posee 27 hectáreas de viña propia, con Mencía y Godello, que cultiva en ecológico con un profundo respeto por todo lo que la rodea. Sus vinos, de gran elegancia y complejidad, reflejan el carácter único de este territorio. Suelos vivos, cubiertas vegetales, tratamientos naturales mantienen vivo el paisaje. Y cuando llega el verano, esas 27 hectáreas verdes actúan como barrera frente al fuego, protegiendo los pueblos, los parajes y la belleza de Valtuille de Arriba.
A casi 800 kilómetros al sur, en Casas Ibáñez (Albacete), Pagos de Familia Vega Tolosa cultiva más de 300 hectáreas de viñedo ecológico en plena Reserva de la Biosfera del Valle del Cabriel, declarada por la Unesco en 2019. La bodega, dirigida por Mariluz y Rocío Tolosa, conserva cepas de Bobal centenarias y recupera variedades autóctonas como la Tardana o la Albilla.
En el año 2026, Pagos de Familia Vega Tolosa ha sido galardonada con el premio a la Mejor Bodega en los Premios Nacionales de Turismo Rural, un reconocimiento a su contribución al desarrollo socioeconómico y sostenible del territorio.
Conservar el viñedo es conservar paisaje, y conservar paisaje es proteger pueblos, patrimonio, tradiciones y una forma de vida que durante generaciones ha dado sentido a las montañas y los valles de la España rural.
Elegir un vino de una bodega que cuida su territorio no es solo elegir qué beber. Es decidir qué paisaje queremos seguir disfrutando, es una manera de cuidar lo que amamos.
Cada verano, los incendios forestales devoran miles de hectáreas en España. Pero entre las llamas, a veces, hay algo que las frena: una franja verde, ordenada, viva. Un viñedo.. Y así, disfrutar de una copa de vino se convierte en una de las barreras naturales más eficaces contra el fuego.. Tal y como reconoce la Comisión Europea, los viñedos bien gestionados actúan como cortafuegos vivos, interrumpen el material combustible que alimenta las llamas, facilitan el acceso a los equipos de emergencia y crean paisajes más resilientes.. Pero además, cuando se cultiva de forma ecológica y regenerativa, la viña se convierte en un aliado contra el cambio climático, en un guardián de la biodiversidad y de las zonas rurales.. En Valtuille de Arriba, en El Bierzo, la familia Fernández Bello comenzó a recuperar viñedos viejos en los años 80. Hoy, Casar de Burbia posee 27 hectáreas de viña propia, con Mencía y Godello, que cultiva en ecológico con un profundo respeto por todo lo que la rodea. Sus vinos, de gran elegancia y complejidad, reflejan el carácter único de este territorio. Suelos vivos, cubiertas vegetales, tratamientos naturales mantienen vivo el paisaje. Y cuando llega el verano, esas 27 hectáreas verdes actúan como barrera frente al fuego, protegiendo los pueblos, los parajes y la belleza de Valtuille de Arriba.. A casi 800 kilómetros al sur, en Casas Ibáñez (Albacete), Pagos de Familia Vega Tolosa cultiva más de 300 hectáreas de viñedo ecológico en plena Reserva de la Biosfera del Valle del Cabriel, declarada por la Unesco en 2019. La bodega, dirigida por Mariluz y Rocío Tolosa, conserva cepas de Bobal centenarias y recupera variedades autóctonas como la Tardana o la Albilla.. En el año 2026, Pagos de Familia Vega Tolosa ha sido galardonada con el premio a la Mejor Bodega en los Premios Nacionales de Turismo Rural, un reconocimiento a su contribución al desarrollo socioeconómico y sostenible del territorio.. Conservar el viñedo es conservar paisaje, y conservar paisaje es proteger pueblos, patrimonio, tradiciones y una forma de vida que durante generaciones ha dado sentido a las montañas y los valles de la España rural.. Elegir un vino de una bodega que cuida su territorio no es solo elegir qué beber. Es decidir qué paisaje queremos seguir disfrutando, es una manera de cuidar lo que amamos.
Especialista en Comunicación y Narrativa del Vino
Cada verano, los incendios forestales devoran miles de hectáreas en España. Pero entre las llamas, a veces, hay algo que las frena: una franja verde, ordenada, viva. Un viñedo.. Y así, disfrutar de una copa de vino se convierte en una de las barreras naturales más eficaces contra el fuego.. Tal y como reconoce la Comisión Europea, los viñedos bien gestionados actúan como cortafuegos vivos, interrumpen el material combustible que alimenta las llamas, facilitan el acceso a los equipos de emergencia y crean paisajes más resilientes.. Pero además, cuando se cultiva de forma ecológica y regenerativa, la viña se convierte en un aliado contra el cambio climático, en un guardián de la biodiversidad y de las zonas rurales.. En Valtuille de Arriba, en El Bierzo, la familia Fernández Bello comenzó a recuperar viñedos viejos en los años 80. Hoy, Casar de Burbia posee 27 hectáreas de viña propia, con Mencía y Godello, que cultiva en ecológico con un profundo respeto por todo lo que la rodea. Sus vinos, de gran elegancia y complejidad, reflejan el carácter único de este territorio. Suelos vivos, cubiertas vegetales, tratamientos naturales mantienen vivo el paisaje. Y cuando llega el verano, esas 27 hectáreas verdes actúan como barrera frente al fuego, protegiendo los pueblos, los parajes y la belleza de Valtuille de Arriba.. A casi 800 kilómetros al sur, en Casas Ibáñez (Albacete), Pagos de Familia Vega Tolosa cultiva más de 300 hectáreas de viñedo ecológico en plena Reserva de la Biosfera del Valle del Cabriel, declarada por la Unesco en 2019. La bodega, dirigida por Mariluz y Rocío Tolosa, conserva cepas de Bobal centenarias y recupera variedades autóctonas como la Tardana o la Albilla.. En el año 2026, Pagos de Familia Vega Tolosa ha sido galardonada con el premio a la Mejor Bodega en los Premios Nacionales de Turismo Rural, un reconocimiento a su contribución al desarrollo socioeconómico y sostenible del territorio.. Conservar el viñedo es conservar paisaje, y conservar paisaje es proteger pueblos, patrimonio, tradiciones y una forma de vida que durante generaciones ha dado sentido a las montañas y los valles de la España rural.. Elegir un vino de una bodega que cuida su territorio no es solo elegir qué beber. Es decidir qué paisaje queremos seguir disfrutando, es una manera de cuidar lo que amamos.
