La recuperación en julio del IVA al 21% y del impuesto sobre hidrocarburos dispara la gasolina en 29 céntimos y el diésel, en 22
Hacienda está empeñada en encarecer la primera gran operación salida del verano. Si nada lo remedia en el próximo Consejo de Ministros, llenar el depósito puede encarecerse de golpe a partir del 1 de julio, justo cuando arranca oficialmente la primera gran operación salida del verano.Si el Gobierno no prorroga las rebajas fiscales aprobadas el pasado mes de marzo para contener el impacto de la crisis energética, el precio de la gasolina aumentará cerca de 30 céntimos por litro y el del diésel más de 22 céntimos, según las estimaciones de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES).La organización empresarial reclama al vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, que mantenga al menos hasta después del verano la reducción del IVA y del Impuesto Especial de Hidrocarburos, al considerar que una retirada inmediata supondría un fuerte golpe para familias, transportistas, autónomos y para el conjunto de la actividad económica en plena temporada turística.La posible subida se comería de golpe las bajadas acumuladas en los precios de los combustibles durante las últimas semanas. Los carburantes han regresado prácticamente a los niveles previos al conflicto entre Irán, EE UU e Israel con los anuncios de acercamiento.El precio medio del litro de gasolina se sitúa en torno a 1,46 euros, mientras que el gasóleo ronda los 1,54 euros, tras acumular cuatro semanas consecutivas de caídas.En ese periodo, el diésel se ha abaratado un 8,7% y la gasolina un 6,8%, favorecidos por la relajación de las tensiones internacionales y la expectativa de una normalización del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz.La caída quedaría eclipsada de un día para otro por una decisión exclusivamente fiscal. Si desaparecen las rebajas tributarias, la factura en el surtidor volvería a dispararse.Las medidas actualmente en vigor, incluidas en el Real Decreto-ley 7/2026, redujeron el IVA de los carburantes del 21% al 10% y rebajaron el Impuesto Especial de Hidrocarburos hasta el mínimo permitido por la normativa europea.Fueron aprobadas por el Ejecutivo el pasado 20 de marzo como respuesta al encarecimiento del petróleo provocado por la escalada de tensión en Oriente Medio y tienen fecha de caducidad este 30 de junio.Los gasolineros sostienen que la eficacia de estas medidas ha quedado acreditada. Según sus cálculos, desde su entrada en vigor el precio de la gasolina se ha reducido un 15,7% y el del gasóleo un 17,3%. La organización realiza además un seguimiento diario para estimar cuál sería el precio de ambos carburantes sin las rebajas fiscales.Sus estimaciones apuntan a que, con los precios actuales, la gasolina costaría alrededor de 29 céntimos más por litro y el diésel superaría en más de 22 céntimos el precio vigente.Ese incremento tendría un efecto inmediato sobre millones de desplazamientos previstos para el inicio de las vacaciones estivales. Un conductor que reposte u
Hacienda está empeñada en encarecer la primera gran operación salida del verano. Si nada lo remedia en el próximo Consejo de Ministros, llenar el depósito puede encarecerse de golpe a partir del 1 de julio, justo cuando arranca oficialmente la primera gran operación salida del verano. Si el Gobierno no prorroga las rebajas fiscales aprobadas el pasado mes de marzo para contener el impacto de la crisis energética, el precio de la gasolina aumentará cerca de 30 céntimos por litro y el del diésel más de 22 céntimos, según las estimaciones de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES). La organización empresarial reclama al vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, que mantenga al menos hasta después del verano la reducción del IVA y del Impuesto Especial de Hidrocarburos, al considerar que una retirada inmediata supondría un fuerte golpe para familias, transportistas, autónomos y para el conjunto de la actividad económica en plena temporada turística. La posible subida se comería de golpe las bajadas acumuladas en los precios de los combustibles durante las últimas semanas. Los carburantes han regresado prácticamente a los niveles previos al conflicto entre Irán, EE UU e Israel con los anuncios de acercamiento. El precio medio del litro de gasolina se sitúa en torno a 1,46 euros, mientras que el gasóleo ronda los 1,54 euros, tras acumular cuatro semanas consecutivas de caídas. En ese periodo, el diésel se ha abaratado un 8,7% y la gasolina un 6,8%, favorecidos por la relajación de las tensiones internacionales y la expectativa de una normalización del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz. La caída quedaría eclipsada de un día para otro por una decisión exclusivamente fiscal. Si desaparecen las rebajas tributarias, la factura en el surtidor volvería a dispararse. Las medidas actualmente en vigor, incluidas en el Real Decreto-ley 7/2026, redujeron el IVA de los carburantes del 21% al 10% y rebajaron el Impuesto Especial de Hidrocarburos hasta el mínimo permitido por la normativa europea. Fueron aprobadas por el Ejecutivo el pasado 20 de marzo como respuesta al encarecimiento del petróleo provocado por la escalada de tensión en Oriente Medio y tienen fecha de caducidad este 30 de junio. Los gasolineros sostienen que la eficacia de estas medidas ha quedado acreditada. Según sus cálculos, desde su entrada en vigor el precio de la gasolina se ha reducido un 15,7% y el del gasóleo un 17,3%. La organización realiza además un seguimiento diario para estimar cuál sería el precio de ambos carburantes sin las rebajas fiscales. Sus estimaciones apuntan a que, con los precios actuales, la gasolina costaría alrededor de 29 céntimos más por litro y el diésel superaría en más de 22 céntimos el precio vigente. Ese incremento tendría un efecto inmediato sobre millones de desplazamientos previstos para el inicio de las vacaciones estivales. Un conductor qu
