Las rutinas de belleza demasiado largas son difíciles de cumplir y pueden llegar a ser contraproducentes. «Una rutina facial por la mañana no necesita ser complicada. De hecho, cuanto más sencilla y constante, mejor funciona», afirma Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y EHealth Medical Manager de Cigna Healthcare España. Lo ideal, según esta experta, es empezar con un limpiador suave que elimine la suciedad acumulada durante la noche, seguido de un sérum con vitamina C, que aporta protección antioxidante frente a la contaminación atmosférica y el estrés ambiental. «Después, lo idóneo es aplicar una crema hidratante para mantener la piel equilibrada y, por último, el fotoprotector, el paso imprescindible para proteger la piel del sol y prevenir el daño acumulativo a largo plazo», añade. En este sentido, como indica Silva, lo recomendable es «aplicar primero la crema hidratante y después el fotoprotector solar, respetando ese orden. La hidratación ayuda a preparar la piel y a mantenerla equilibrada, algo especialmente importante en pieles con tendencia a la sequedad. Además, una piel bien hidratada facilita que el protector solar se extienda mejor y de forma más uniforme, lo que favorece una protección adecuada». «Como concepto, la piel debería llegar protegida al sol, no deshidratada ni incómoda. El orden correcto sería aplicar primero la crema y después el fotoprotector. En caso de sofocos o de mayor sudoración, puede optarse por aplicar el sérum y, a continuación, el fotoprotector», apuntan desde Lierac, firma desde la que inciden en que «una buena rutina de mañana tiene que ser sencilla, constante y adaptada a cómo está la piel en ese momento». Aplicar una crema hidratante antes del fotoprotector solar «ayuda a preparar la piel y favorece una distribución más uniforme del protector, mejorando su eficacia independientemente de las características de cada persona o de sus circunstancias», añade la especialista en Medicina Interna y EHealth Medical Manager de Cigna Healthcare España. Recomendación práctica Por eso, en caso de ir a la playa también, como afirma Silva, hay que tratar de seguir estos pasos: «Ir a la playa o a la piscina a pasar el día implica una exposición más intensa al sol, y además la piel está en contacto con agua salada o clorada, que tienden a resecarla y a debilitar su barrera protectora. Por eso, aplicar primero una crema hidratante ayuda a mantener la piel más equilibrada, a reforzar esa función barrera y a que se tolere mejor la exposición, reduciendo la sensación de tirantez o posibles irritaciones». Como recomendación práctica, precisa la experta, «lo ideal es empezar con la crema hidratante, dejar que la piel la absorba bien durante unos 10 o 15 minutos y, después, aplicar el fotoprotector solar de forma generosa. Hacerlo así permite que la hidratación actúe primero, preparando la piel y mejorando su confort, y que el protector se asiente m
Después, si la piel está más sensible o enrojecida, es mejor emplear un aftersun que una crema hidratante
Las rutinas de belleza demasiado largas son difíciles de cumplir y pueden llegar a ser contraproducentes. «Una rutina facial por la mañana no necesita ser complicada. De hecho, cuanto más sencilla y constante, mejor funciona», afirma Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y EHealth Medical Manager de Cigna Healthcare España.Lo ideal, según esta experta, es empezar con un limpiador suave que elimine la suciedad acumulada durante la noche, seguido de un sérum con vitamina C, que aporta protección antioxidante frente a la contaminación atmosférica y el estrés ambiental.«Después, lo idóneo es aplicar una crema hidratante para mantener la piel equilibrada y, por último, el fotoprotector, el paso imprescindible para proteger la piel del sol y prevenir el daño acumulativo a largo plazo», añade.En este sentido, como indica Silva, lo recomendable es «aplicar primero la crema hidratante y después el fotoprotector solar, respetando ese orden. La hidratación ayuda a preparar la piel y a mantenerla equilibrada, algo especialmente importante en pieles con tendencia a la sequedad. Además, una piel bien hidratada facilita que el protector solar se extienda mejor y de forma más uniforme, lo que favorece una protección adecuada».«Como concepto, la piel debería llegar protegida al sol, no deshidratada ni incómoda. El orden correcto sería aplicar primero la crema y después el fotoprotector. En caso de sofocos o de mayor sudoración, puede optarse por aplicar el sérum y, a continuación, el fotoprotector», apuntan desde Lierac, firma desde la que inciden en que «una buena rutina de mañana tiene que ser sencilla, constante y adaptada a cómo está la piel en ese momento».Aplicar una crema hidratante antes del fotoprotector solar «ayuda a preparar la piel y favorece una distribución más uniforme del protector, mejorando su eficacia independientemente de las características de cada persona o de sus circunstancias», añade la especialista en Medicina Interna y EHealth Medical Manager de Cigna Healthcare España.Recomendación prácticaPor eso, en caso de ir a la playa también, como afirma Silva, hay que tratar de seguir estos pasos: «Ir a la playa o a la piscina a pasar el día implica una exposición más intensa al sol, y además la piel está en contacto con agua salada o clorada, que tienden a resecarla y a debilitar su barrera protectora. Por eso, aplicar primero una crema hidratante ayuda a mantener la piel más equilibrada, a reforzar esa función barrera y a que se tolere mejor la exposición, reduciendo la sensación de tirantez o posibles irritaciones».Como recomendación práctica, precisa la experta, «lo ideal es empezar con la crema hidratante, dejar que la piel la absorba bien durante unos 10 o 15 minutos y, después, aplicar el fotoprotector solar de forma generosa. Hacerlo así permite que la hidratación actúe primero, preparando la piel y mejorando su confort, y que el protector se asiente mejor y s
