La inteligencia artificial (IA) ya ha entrado en la consulta, aunque no siempre es necesario pedir cita. De hecho, el «doctor virtual» suele intervenir antes de que acudamos al humano, cuando un paciente busca información sobre los primeros síntomas que padece. En otras ocasiones el proceso es el inverso: acudimos a la IA para tratar de entender mejor un diagnóstico, un tratamiento o un análisis.
Pero, según recientes datos de una encuesta multinacional, la mayor parte de los pacientes sigue teniendo claras sus prioridades: todavía ponen por delante la opinión del médico de carne y hueso.
Así se desprende de la lectura de las conclusiones de la encuesta «Stada Health Report 2026», un estudio independiente realizado entre 20.000 personas de 20 países europeos.
Según el informe, el 82% de los europeos está abierto a que la IA desempeñe algún papel en el cuidado de su salud y el 55% ya la utiliza para cuestiones relacionadas con su bienestar. Sin embargo, casi ocho de cada diez siguen prefiriendo acudir en persona a un profesional antes que sustituir esa consulta por una herramienta de IA.
En España, la aceptación de las nuevas herramientas digitales parece ser un poco superior. Casi el 60% de los españoles reconoce que consulta Internet para preguntar dudas sobre la salud y hasta el 86% señala que podría aceptar que estas herramientas formasen parte activa de la atención sanitaria. En cualquier caso, tanto los españoles como el resto de los europeos se muestran cautos: aunque utilicen tecnologías digitales, más de la mitad de los encuestados cotejan la información con un médico presencial.
La encuesta llega en un contexto de presión creciente sobre los sistemas sanitarios. Solo el 56% de los europeos se declara satisfecho con la atención sanitaria de su país. Las principales preocupaciones son conocidas: falta de profesionales, listas de espera, envejecimiento de la población, aumento de las enfermedades crónicas y problemas de salud mental.
Déficit de sanitarios
El 67% de los encuestados señala escasez de personal sanitario y los retrasos asociados como uno de los grandes retos; el 58% afirma que, si pudiera decidir como ministro de Sanidad, priorizaría reducir los tiempos de espera aumentando la disponibilidad de profesionales humanos.
En ese escenario, la IA aparece menos como una amenaza que como una posible herramienta de apoyo. Muchos ciudadanos ya no esperan pasivamente a que el sistema les de todas las respuestas.
El informe muestra que el 78% de los europeos considera que dispone de conocimientos y recursos suficientes para cuidar de su salud, el 94% se automedica al menos ante algunos problemas leves y el 85% utiliza algún tipo de herramienta para monitorizar su estado físico, desde pulseras de actividad hasta dispositivos domésticos de medición. La IA se suma a ese ecosistema de autocuidado y pacientes cada vez más informados.
En este escenario, el estudio también analiza qué tipología de servicio sanitario «humano» ofrece más confianza. El 77% de los encuestados menciona al médico de atención primaria u otros profesionales sanitarios como influencia clave en sus decisiones de salud, y el 57% cita a los farmacéuticos como fuente de autoridad.
La aceptación de la inteligencia artificial es especialmente elevada en tareas administrativas o de seguimiento: para organizar citas y revisiones, tomar notas durante una consulta o ayudar a controlar enfermedades crónicas. Es decir, la IA gusta más como asistente que como doctora.
También en este apartado España arroja datos más altos de confianza: el 90% de los españoles confía en su médico de atención primaria y el 68% cree en la opinión de su farmacéutico para tomar decisiones.
El informe revela los temores que acompañan a esta transición hacia las nuevas tecnologías. El 38% de los encuestados en el continente expresa preocupación por una posible reducción del contacto humano en un sistema sanitario cada vez más automatizado, y el 35% teme que empeore la calidad de la comunicación.
No hay Medicina sin médicos
No son dudas menores: la Medicina no se limita a procesar datos, sino que incluye escuchar, interpretar matices, acompañar la incertidumbre y adaptar una recomendación a la realidad de cada paciente. Por eso, la transformación que dibuja el informe no apunta a una medicina sin médicos, sino a una medicina en la que el papel de los profesionales cambiará.
El 41% de los europeos espera que el sistema ofrezca la posibilidad de obtener más consultas digitales y a distancia; el 30 % cree que los médicos humanos serán aún más importantes como referentes en el futuro y el 26% espera que actúen como asesores capaces de ayudar a los pacientes a navegar entre una cantidad creciente de información sanitaria. Solo uno de cada cinco encuestados piensa que los profesionales humanos perderán importancia o incluso llegarán a desaparecer.
A la luz de estos datos, los europeos parecen querer más tecnología, pero no menos contacto humano. La IA puede contribuir a aliviar cargas administrativas, facilitar el seguimiento, mejorar el acceso a información fiable y ayudar a pacientes más activos en el cuidado de su salud. Pero, cuando se trata de decidir, diagnosticar o acompañar, la bata blanca sigue pesando más que la pantalla.
En la nueva sanidad, la pregunta ya es si la IA entrará en el sistema, sino cómo lograr que lo haga sin romper el vínculo de confianza que sostiene la relación entre pacientes y profesionales.
Jorge Alcalde es director de «Esquire»
La inteligencia artificial (IA) ya ha entrado en la consulta, aunque no siempre es necesario pedir cita. De hecho, el «doctor virtual» suele intervenir antes de que acudamos al humano, cuando un paciente busca información sobre los primeros síntomas que padece. En otras ocasiones el proceso es el inverso: acudimos a la IA para tratar de entender mejor un diagnóstico, un tratamiento o un análisis. Pero, según recientes datos de una encuesta multinacional, la mayor parte de los pacientes sigue teniendo claras sus prioridades: todavía ponen por delante la opinión del médico de carne y hueso. Así se desprende de la lectura de las conclusiones de la encuesta «Stada Health Report 2026», un estudio independiente realizado entre 20.000 personas de 20 países europeos. Según el informe, el 82% de los europeos está abierto a que la IA desempeñe algún papel en el cuidado de su salud y el 55% ya la utiliza para cuestiones relacionadas con su bienestar. Sin embargo, casi ocho de cada diez siguen prefiriendo acudir en persona a un profesional antes que sustituir esa consulta por una herramienta de IA. En España, la aceptación de las nuevas herramientas digitales parece ser un poco superior. Casi el 60% de los españoles reconoce que consulta Internet para preguntar dudas sobre la salud y hasta el 86% señala que podría aceptar que estas herramientas formasen parte activa de la atención sanitaria. En cualquier caso, tanto los españoles como el resto de los europeos se muestran cautos: aunque utilicen tecnologías digitales, más de la mitad de los encuestados cotejan la información con un médico presencial. La encuesta llega en un contexto de presión creciente sobre los sistemas sanitarios. Solo el 56% de los europeos se declara satisfecho con la atención sanitaria de su país. Las principales preocupaciones son conocidas: falta de profesionales, listas de espera, envejecimiento de la población, aumento de las enfermedades crónicas y problemas de salud mental. Déficit de sanitarios El 67% de los encuestados señala escasez de personal sanitario y los retrasos asociados como uno de los grandes retos; el 58% afirma que, si pudiera decidir como ministro de Sanidad, priorizaría reducir los tiempos de espera aumentando la disponibilidad de profesionales humanos. En ese escenario, la IA aparece menos como una amenaza que como una posible herramienta de apoyo. Muchos ciudadanos ya no esperan pasivamente a que el sistema les de todas las respuestas. El informe muestra que el 78% de los europeos considera que dispone de conocimientos y recursos suficientes para cuidar de su salud, el 94% se automedica al menos ante algunos problemas leves y el 85% utiliza algún tipo de herramienta para monitorizar su estado físico, desde pulseras de actividad hasta dispositivos domésticos de medición. La IA se suma a ese ecosistema de autocuidado y pacientes cada vez más informados. En este escenario, el estudio también analiza qué tipología de ser
El 41% de los europeos quiere más consultas digitales, pero solo 1 de cada 5 cree que los facultativos perderán peso
La inteligencia artificial (IA) ya ha entrado en la consulta, aunque no siempre es necesario pedir cita. De hecho, el «doctor virtual» suele intervenir antes de que acudamos al humano, cuando un paciente busca información sobre los primeros síntomas que padece. En otras ocasiones el proceso es el inverso: acudimos a la IA para tratar de entender mejor un diagnóstico, un tratamiento o un análisis.Pero, según recientes datos de una encuesta multinacional, la mayor parte de los pacientes sigue teniendo claras sus prioridades: todavía ponen por delante la opinión del médico de carne y hueso.Así se desprende de la lectura de las conclusiones de la encuesta «Stada Health Report 2026», un estudio independiente realizado entre 20.000 personas de 20 países europeos.Según el informe, el 82% de los europeos está abierto a que la IA desempeñe algún papel en el cuidado de su salud y el 55% ya la utiliza para cuestiones relacionadas con su bienestar. Sin embargo, casi ocho de cada diez siguen prefiriendo acudir en persona a un profesional antes que sustituir esa consulta por una herramienta de IA.En España, la aceptación de las nuevas herramientas digitales parece ser un poco superior. Casi el 60% de los españoles reconoce que consulta Internet para preguntar dudas sobre la salud y hasta el 86% señala que podría aceptar que estas herramientas formasen parte activa de la atención sanitaria. En cualquier caso, tanto los españoles como el resto de los europeos se muestran cautos: aunque utilicen tecnologías digitales, más de la mitad de los encuestados cotejan la información con un médico presencial.La encuesta llega en un contexto de presión creciente sobre los sistemas sanitarios. Solo el 56% de los europeos se declara satisfecho con la atención sanitaria de su país. Las principales preocupaciones son conocidas: falta de profesionales, listas de espera, envejecimiento de la población, aumento de las enfermedades crónicas y problemas de salud mental.Déficit de sanitarios El 67% de los encuestados señala escasez de personal sanitario y los retrasos asociados como uno de los grandes retos; el 58% afirma que, si pudiera decidir como ministro de Sanidad, priorizaría reducir los tiempos de espera aumentando la disponibilidad de profesionales humanos.En ese escenario, la IA aparece menos como una amenaza que como una posible herramienta de apoyo. Muchos ciudadanos ya no esperan pasivamente a que el sistema les de todas las respuestas.El informe muestra que el 78% de los europeos considera que dispone de conocimientos y recursos suficientes para cuidar de su salud, el 94% se automedica al menos ante algunos problemas leves y el 85% utiliza algún tipo de herramienta para monitorizar su estado físico, desde pulseras de actividad hasta dispositivos domésticos de medición. La IA se suma a ese ecosistema de autocuidado y pacientes cada vez más informados.En este escenario, el estudio también analiza qué tipología de servicio sani
