La decisión se formaliza ante notario, pero sus efectos dependen de cómo se haga: rechazar la herencia sin designar destinatario y cederla a una persona concreta tienen consecuencias fiscales distintas
Rechazar una herencia puede antojarse una determinación sencilla cuando quien ha sido convocado a recibirla prefiere que los bienes permanezcan en manos de otro pariente, si bien la fórmula escogida determina quién adquiere esa porción y qué tributos pueden exigirse.. Si varios hermanos figuran entre los herederos, uno de ellos puede desear apartarse para beneficiar a otro y, antes de suscribir, debe diferenciar entre repudiar su parte sin señalar a nadie y dirigirla expresamente a ese hermano, porque el resultado jurídico varía. La repudiación requiere acudir al notario y formalizarla en un instrumento público, conforme al Código Civil, y esa determinación no puede revocarse libremente una vez adoptada, de manera que conviene conocer sus efectos antes de firmar.. Qué sucede si se renuncia sin elegir beneficiario. En un vídeo publicado en su cuenta de TikTok, la abogada Irene Gramage detalla que quien pretenda renunciar debe «acudir a la notaría y firmar una escritura de renuncia» y ubica el coste de esa escritura entre 150 y 200 euros en el supuesto que describe, una estimación distinta de los impuestos de la herencia. La primera posibilidad que cita es la renuncia «pura y simplemente», en la que quien rechaza la herencia no decide quién recibirá su porción porque su destino dependerá de lo previsto en el testamento y de las reglas sucesorias aplicables.. El artículo 28 de la Ley del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones dispone que, cuando la renuncia es pura, simple y gratuita, quienes resulten beneficiarios tributan por la parte que adquieren, sin que esa operación suponga por sí misma una donación del renunciante a una persona elegida por él.. También importa verificar si el testamento contempla un sustituto para el heredero que repudia o si concurren las condiciones para que su parte acrezca a otros coherederos, una respuesta que exige analizar el título sucesorio y las normas civiles que rijan el caso.. El coste fiscal de favorecer a un hermano concreto. La alternativa es designar a quien debe recibir la parte que se abandona: «Renuncio en favor de mi hermano para que mi parte vaya para mi hermano», propone Gramage como ejemplo antes de prevenir de que «hay que tener mucho cuidado» porque esa determinación puede generar una donación al beneficiario.. El Código Civil considera aceptada la herencia cuando un heredero dona o cede su derecho a uno o varios coherederos, incluso si la operación se presenta como una renuncia gratuita en su favor, por lo que señalar a un hermano concreto puede tener un tratamiento distinto al de repudiar sin destinatario.. La ley fiscal establece para estas renuncias en favor de una persona determinada que el impuesto se exige al renunciante por la adquisición hereditaria, sin perjuicio de lo que corresponda liquidar además por la cesión o donación, un riesgo que Gramage sintetiza así: «Esas donaciones pueden tributar y mucho».. El importe no puede deducirse de esa frase ni fijarse para todos los supuestos, pues dependerá del valor transmitido y de las reglas fiscales aplicables a cada operación, de ahí que antes de otorgar la escritura haya que identificar a quién llegaría la porción si se repudiara sin destinatario y calcular por separado el efecto de cederla al hermano elegido.
Rechazar una herencia puede antojarse una determinación sencilla cuando quien ha sido convocado a recibirla prefiere que los bienes permanezcan en manos de otro pariente, si bien la fórmula escogida determina quién adquiere esa porción y qué tributos pueden exigirse.. Si varios hermanos figuran entre los herederos, uno de ellos puede desear apartarse para beneficiar a otro y, antes de suscribir, debe diferenciar entre repudiar su parte sin señalar a nadie y dirigirla expresamente a ese hermano, porque el resultado jurídico varía. La repudiación requiere acudir al notario y formalizarla en un instrumento público, conforme al Código Civil, y esa determinación no puede revocarse libremente una vez adoptada, de manera que conviene conocer sus efectos antes de firmar.. Qué sucede si se renuncia sin elegir beneficiario. En un vídeo publicado en su cuenta de TikTok, la abogada Irene Gramage detalla que quien pretenda renunciar debe «acudir a la notaría y firmar una escritura de renuncia» y ubica el coste de esa escritura entre 150 y 200 euros en el supuesto que describe, una estimación distinta de los impuestos de la herencia. La primera posibilidad que cita es la renuncia «pura y simplemente», en la que quien rechaza la herencia no decide quién recibirá su porción porque su destino dependerá de lo previsto en el testamento y de las reglas sucesorias aplicables.. El artículo 28 de la Ley del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones dispone que, cuando la renuncia es pura, simple y gratuita, quienes resulten beneficiarios tributan por la parte que adquieren, sin que esa operación suponga por sí misma una donación del renunciante a una persona elegida por él.. También importa verificar si el testamento contempla un sustituto para el heredero que repudia o si concurren las condiciones para que su parte acrezca a otros coherederos, una respuesta que exige analizar el título sucesorio y las normas civiles que rijan el caso.. El coste fiscal de favorecer a un hermano concreto. La alternativa es designar a quien debe recibir la parte que se abandona: «Renuncio en favor de mi hermano para que mi parte vaya para mi hermano», propone Gramage como ejemplo antes de prevenir de que «hay que tener mucho cuidado» porque esa determinación puede generar una donación al beneficiario.. El Código Civil considera aceptada la herencia cuando un heredero dona o cede su derecho a uno o varios coherederos, incluso si la operación se presenta como una renuncia gratuita en su favor, por lo que señalar a un hermano concreto puede tener un tratamiento distinto al de repudiar sin destinatario.. La ley fiscal establece para estas renuncias en favor de una persona determinada que el impuesto se exige al renunciante por la adquisición hereditaria, sin perjuicio de lo que corresponda liquidar además por la cesión o donación, un riesgo que Gramage sintetiza así: «Esas donaciones pueden tributar y mucho».. El importe no puede deducirse de esa frase ni fijarse para todos los supuestos, pues dependerá del valor transmitido y de las reglas fiscales aplicables a cada operación, de ahí que antes de otorgar la escritura haya que identificar a quién llegaría la porción si se repudiara sin destinatario y calcular por separado el efecto de cederla al hermano elegido.
