El Club de Exportadores denuncia que la UE solo ha aplicado el 15% de las recomendaciones del Informe Draghi. La productividad europea se sitúa ya en torno al 80% de la estadounidense
La brecha de productividad se agranda entre Estados Unidos y la Unión Europea. El diferencial de crecimiento entre ambas potencias se ha ampliado hasta el 30% en detrimento de los europeos -duplicándose en lo que va de siglo, tras iniciar el año 2001 en el 15%-, mientras que la productividad europea se sitúa en torno al 80% de la estadounidense. Así lo ha advertido el Club de Exportadores en su informe “La competitividad europea en un contexto de transformaciones globales: diagnóstico estructural, estrategia industrial e implicaciones para España”, que determina que Europa y España pierden peso internacional por la citada brecha estructural de productividad, que ha provocado una progresiva caída de la competitividad del sector exterior y la exportación, que «está dejando de ser un motor del crecimiento».. El documento señala que, desde comienzos del siglo XXI, la UE muestra «signos de agotamiento de su modelo económico, con una ralentización del crecimiento y una pérdida de dinamismo de la productividad frente a otros grandes bloques comerciales», una situación que ya se puso de manifiesto en el Informe Draghi, que advertía de que esta evolución «no responde solo a factores coyunturales, sino a una divergencia estructural en productividad», que sitúa a la UE a años luz de la productividad y competitividad de EE UU.. Por ello, el Club no entiende que la Unión Europea solo haya aplicado apenas el 15% de las recomendaciones de Mario Draghi, pese al «deterioro de la competitividad europea frente a Estados Unidos y China y al aumento de las divergencias estructurales en productividad, innovación y capacidad tecnológica». El documento de los Exportadores identifica entre las principales causas del estancamiento europeo la «debilidad tecnológica y digital» de la UE. En este sentido, recuerda que ninguna empresa tecnológica europea creada en los últimos 50 años supera los 100.000 millones de dólares de capitalización bursátil, frente a las seis compañías estadounidenses valoradas por encima del billón de dólares.. Esta situación viene provocada por la pérdida de dinamismo competitivo europeo a factores estructurales como la fragmentación financiera, el envejecimiento demográfico, las dependencias estratégicas, la debilidad innovadora y la baja productividad. Para intentar solventar esta situación, el documento plantea avanzar hacia un verdadero mercado único, reforzar la coordinación de las políticas industrial, comercial y de competencia, y reducir la carga regulatoria mediante una simplificación administrativa.. En este sentido, la catedrática de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y directora del Instituto Complutense de Estudios Internacionales que ha elaborado este estudio, Isabel Álvarez. advierte de que «no ha habido un despliegue masivo de acciones por parte de la UE» alineadas con las propuestas de Draghi y recuerda que, un año después de la presentación del informe, Draghi estimaba que únicamente se había ejecutado alrededor del 15% de las medidas planteadas.. Álvarez coloca a España al frente de buena parte de las limitaciones estructurales detectadas en el conjunto de la UE, pese al comportamiento positivo reciente de la economía. Entre los principales retos, destaca la necesidad de transformar el actual ciclo expansivo en un crecimiento sostenido apoyado en la productividad, la innovación, la digitalización y la industria verde. Por ello, el principal reto para España sería «transformar el actual ciclo expansivo en una senda de crecimiento sostenido basada en productividad, innovación, digitalización e industria verde».. En este contexto, el documento recuerda que la industria representa alrededor del 16% del valor añadido español, lejos del 23% de Alemania y del objetivo europeo de alcanzar el 20% del PIB en 2030. También subraya que la inversión española en I+D sigue siendo insuficiente, al situarse en el 1,50% del PIB, frente a más del 2,3% de media en la UE y más del 5% en Corea del Sur. Además, las empresas españolas solo ejecutan el 55,7% del gasto interno en I+D, una proporción inferior a la de las grandes economías europeas.
La brecha de productividad se agranda entre Estados Unidos y la Unión Europea. El diferencial de crecimiento entre ambas potencias se ha ampliado hasta el 30% en detrimento de los europeos -duplicándose en lo que va de siglo, tras iniciar el año 2001 en el 15%-, mientras que la productividad europea se sitúa en torno al 80% de la estadounidense. Así lo ha advertido el Club de Exportadores en su informe “La competitividad europea en un contexto de transformaciones globales: diagnóstico estructural, estrategia industrial e implicaciones para España”, que determina que Europa y España pierden peso internacional por la citada brecha estructural de productividad, que ha provocado una progresiva caída de la competitividad del sector exterior y la exportación, que «está dejando de ser un motor del crecimiento».. El documento señala que, desde comienzos del siglo XXI, la UE muestra «signos de agotamiento de su modelo económico, con una ralentización del crecimiento y una pérdida de dinamismo de la productividad frente a otros grandes bloques comerciales», una situación que ya se puso de manifiesto en el Informe Draghi, que advertía de que esta evolución «no responde solo a factores coyunturales, sino a una divergencia estructural en productividad», que sitúa a la UE a años luz de la productividad y competitividad de EE UU.. Por ello, el Club no entiende que la Unión Europea solo haya aplicado apenas el 15% de las recomendaciones de Mario Draghi, pese al «deterioro de la competitividad europea frente a Estados Unidos y China y al aumento de las divergencias estructurales en productividad, innovación y capacidad tecnológica». El documento de los Exportadores identifica entre las principales causas del estancamiento europeo la «debilidad tecnológica y digital» de la UE. En este sentido, recuerda que ninguna empresa tecnológica europea creada en los últimos 50 años supera los 100.000 millones de dólares de capitalización bursátil, frente a las seis compañías estadounidenses valoradas por encima del billón de dólares.. Esta situación viene provocada por la pérdida de dinamismo competitivo europeo a factores estructurales como la fragmentación financiera, el envejecimiento demográfico, las dependencias estratégicas, la debilidad innovadora y la baja productividad. Para intentar solventar esta situación, el documento plantea avanzar hacia un verdadero mercado único, reforzar la coordinación de las políticas industrial, comercial y de competencia, y reducir la carga regulatoria mediante una simplificación administrativa.. En este sentido, la catedrática de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y directora del Instituto Complutense de Estudios Internacionales que ha elaborado este estudio, Isabel Álvarez. advierte de que «no ha habido un despliegue masivo de acciones por parte de la UE» alineadas con las propuestas de Draghi y recuerda que, un año después de la presentación del informe, Draghi estimaba que únicamente se había ejecutado alrededor del 15% de las medidas planteadas.. Álvarez coloca a España al frente de buena parte de las limitaciones estructurales detectadas en el conjunto de la UE, pese al comportamiento positivo reciente de la economía. Entre los principales retos, destaca la necesidad de transformar el actual ciclo expansivo en un crecimiento sostenido apoyado en la productividad, la innovación, la digitalización y la industria verde. Por ello, el principal reto para España sería «transformar el actual ciclo expansivo en una senda de crecimiento sostenido basada en productividad, innovación, digitalización e industria verde».. En este contexto, el documento recuerda que la industria representa alrededor del 16% del valor añadido español, lejos del 23% de Alemania y del objetivo europeo de alcanzar el 20% del PIB en 2030. También subraya que la inversión española en I+D sigue siendo insuficiente, al situarse en el 1,50% del PIB, frente a más del 2,3% de media en la UE y más del 5% en Corea del Sur. Además, las empresas españolas solo ejecutan el 55,7% del gasto interno en I+D, una proporción inferior a la de las grandes economías europeas.
