La economía española está en la posición 35 de los 43 países que integran la OCDE y la Unión Europea en libertad económica. Si se atiende exclusivamente a los países miembros de la OCDE, España ocupa el puesto 31 de un total de 38 economías
La ausencia de reformas estructurales ha provocado que España no mejore sus resultados en el «Índice de libertad económica 2026» -manteniéndose en el puesto 53 del ranking Heritage-, lastrado por la subida de los costes energéticos, la incertidumbre de la política económica y la escasez de mano de obra. El análisis realizado por el el Instituto de Estudios Económicos (IEE) muestra que el avance en el índice original solo se explica por la mejora del bloque relativo al tamaño del Estado -cada vez con más peso-, en particular, por el fuerte incremento del indicador de salud fiscal, que crece en 16,5 puntos por el aumento de la presión tributaria y la recaudación. Sin embargo, nuestro país muestra un fuerte retroceso se registra en la facilidad inversora, que disminuye en 10 puntos.. En concreto, entre los doce indicadores que conforman el índice, los principales factores que lastran la posición relativa de España frente al conjunto de economías avanzadas son la desfavorable situación de la salud fiscal, con una brecha de -15,4 puntos, y la menor facilidad inversora, con una diferencia de -13,4 puntos. Además, el índice de integridad gubernamental es el que más aleja al país de las economías avanzadas.. En el informe, el IEE destaca que el sector privado es en España el verdadero motor de la inversión y la productividad, con una productividad por ocupado un 39% superior a la del público, la tercera mayor diferencia de la OCDE tras Colombia y Estados Unidos. «El sector más eficiente de la economía española en este momento es el sector privado», ha afirmado el director general del IEE, Gregorio Izquierdo. Y para muestra ha señalado que mientras la inversión total fue del 20,3% del PIB con cifras de en 2024, las últimas analizadas-, por debajo de la UE (21,6%), la empresarial alcanzó el 13,1%, por encima de la media europea (12,5%).. En el Índice de Libertad Económica del año 2026 la puntuación media mundial alcanzó los 59,9 puntos, lo que supone un incremento de solo 0,2 puntos porcentuales respecto al 2025, pero todavía sigue enmarcándose en la categoría de «mayoritariamente no libre». España, por su parte, ocupa la posición número 53 en la clasificación de 184 países, con 66,8 puntos, la misma posición que la edición anterior, lo que confirma la ausencia de reformas estructurales. Este valor del indicador, en cambio, aumenta en 0,5 puntos respecto al año anterior. Tomando como referencia el promedio de la OCDE, con base 100, el Índice de Libertad Económica de España se situó en 93,1 puntos en 2026. Este resultado coloca a la economía española en la posición 35 de los 43 países que integran la OCDE y la Unión Europea. Si se atiende exclusivamente a los países miembros de la OCDE, España ocupa el puesto 31 de un total de 38 economías.. Al menos en el Índice de Libertad de Empresa, España alcanzó en 2026 los 102,2 puntos, tomando como referencia el promedio de la OCDE en 100, frente a los 99,8 puntos de la Unión Europea. Aunque este resultado refleja un entorno regulatorio relativamente favorable, persisten factores que limitan su convergencia con las economías que ocupan las posiciones más destacadas, según el IEE. «La libertad económica se asocia a mejores resultados macroeconómicos, en la medida en que los países con mayores niveles de libertad registran, en promedio, menores tasas de desempleo, una mayor productividad por ocupado y niveles de pobreza significativamente más reducidos, hasta cinco veces inferiores a los observados en las economías con menor libertad», destaca el informe.. Además, la comparación entre la eficiencia pública y privada muestra que, en España, la eficiencia del sector privado es un 33,1% superior a la del sector público, lo que indica que el sector privado actúa como «el principal motor de la eficiencia económica». En términos prácticos, explica el IEE, este 33,1% significa que, por cada unidad de eficiencia del sector público, el sector privado alcanza un rendimiento significativamente mayor, situando a España como el tercer país de la OCDE con la mayor brecha a favor de la eficiencia privada.. Respecto a la inversión, otra de las claves para fomentar el crecimiento económico a largo plazo, España mantiene un volumen de inversión total reducido (20,3% del PIB) en 2024 respecto al promedio de la Unión Europea (21,6%) o la Eurozona (21,4%). Sin embargo, la inversión empresarial alcanza en España el 13,1% del PIB, por encima de la media de la UE (12,5%) y la Eurozona (12,2%). Este dinamismo privado, subraya el IEE, compensa la debilidad de la inversión pública y confirma el papel central de las empresas en la acumulación de capital y la modernización digital, al concentrar en 2025 el 88% del stock de capital neto y el 89% de la inversión en TIC, recoge EP del informe.. El análisis de las preocupaciones de los empresarios refleja que la confianza empresarial mantiene una trayectoria positiva desde 2013, salvo el retroceso asociado a la pandemia y a los recientes cambios geopolíticos. Entre 2024 y 2026, los principales obstáculos señalados por los empresarios han sido el coste de los inputs energéticos, la incertidumbre sobre la política económica y la escasez de mano de obra. De hecho, en términos sectoriales, las mayores dificultades para cubrir vacantes se concentran en la construcción, hostelería, agricultura e industria.. Asimismo, entre 2022 y 2026 ganan peso entre los empresarios, las preocupaciones relacionadas con el Gobierno y los partidos políticos, la corrupción y el fraude, y la vivienda, según los resultados extraídos del CIS, mientras pierden relevancia el paro, la crisis económica y los problemas políticos generales. Para el IEE, reducir estos obstáculos y avanzar en reformas que refuercen la libertad económica (seguridad jurídica, un marco fiscal más competitivo y una mayor apertura inversora) constituye la vía principal para elevar el crecimiento potencial de la economía española. Pese a estas dificultades, la percepción empresarial sobre la situación económica general mejora, al reducirse quienes la consideran mala o muy mala y aumentar quienes la valoran positivamente, según el análisis del instituto de estudios.
La ausencia de reformas estructurales ha provocado que España no mejore sus resultados en el «Índice de libertad económica 2026» -manteniéndose en el puesto 53 del ranking Heritage-, lastrado por la subida de los costes energéticos, la incertidumbre de la política económica y la escasez de mano de obra. El análisis realizado por el el Instituto de Estudios Económicos (IEE) muestra que el avance en el índice original solo se explica por la mejora del bloque relativo al tamaño del Estado -cada vez con más peso-, en particular, por el fuerte incremento del indicador de salud fiscal, que crece en 16,5 puntos por el aumento de la presión tributaria y la recaudación. Sin embargo, nuestro país muestra un fuerte retroceso se registra en la facilidad inversora, que disminuye en 10 puntos.. En concreto, entre los doce indicadores que conforman el índice, los principales factores que lastran la posición relativa de España frente al conjunto de economías avanzadas son la desfavorable situación de la salud fiscal, con una brecha de -15,4 puntos, y la menor facilidad inversora, con una diferencia de -13,4 puntos. Además, el índice de integridad gubernamental es el que más aleja al país de las economías avanzadas.. En el informe, el IEE destaca que el sector privado es en España el verdadero motor de la inversión y la productividad, con una productividad por ocupado un 39% superior a la del público, la tercera mayor diferencia de la OCDE tras Colombia y Estados Unidos. «El sector más eficiente de la economía española en este momento es el sector privado», ha afirmado el director general del IEE, Gregorio Izquierdo. Y para muestra ha señalado que mientras la inversión total fue del 20,3% del PIB con cifras de en 2024, las últimas analizadas-, por debajo de la UE (21,6%), la empresarial alcanzó el 13,1%, por encima de la media europea (12,5%).. En el Índice de Libertad Económica del año 2026 la puntuación media mundial alcanzó los 59,9 puntos, lo que supone un incremento de solo 0,2 puntos porcentuales respecto al 2025, pero todavía sigue enmarcándose en la categoría de «mayoritariamente no libre». España, por su parte, ocupa la posición número 53 en la clasificación de 184 países, con 66,8 puntos, la misma posición que la edición anterior, lo que confirma la ausencia de reformas estructurales. Este valor del indicador, en cambio, aumenta en 0,5 puntos respecto al año anterior. Tomando como referencia el promedio de la OCDE, con base 100, el Índice de Libertad Económica de España se situó en 93,1 puntos en 2026. Este resultado coloca a la economía española en la posición 35 de los 43 países que integran la OCDE y la Unión Europea. Si se atiende exclusivamente a los países miembros de la OCDE, España ocupa el puesto 31 de un total de 38 economías.. Al menos en el Índice de Libertad de Empresa, España alcanzó en 2026 los 102,2 puntos, tomando como referencia el promedio de la OCDE en 100, frente a los 99,8 puntos de la Unión Europea. Aunque este resultado refleja un entorno regulatorio relativamente favorable, persisten factores que limitan su convergencia con las economías que ocupan las posiciones más destacadas, según el IEE. «La libertad económica se asocia a mejores resultados macroeconómicos, en la medida en que los países con mayores niveles de libertad registran, en promedio, menores tasas de desempleo, una mayor productividad por ocupado y niveles de pobreza significativamente más reducidos, hasta cinco veces inferiores a los observados en las economías con menor libertad», destaca el informe.. Además, la comparación entre la eficiencia pública y privada muestra que, en España, la eficiencia del sector privado es un 33,1% superior a la del sector público, lo que indica que el sector privado actúa como «el principal motor de la eficiencia económica». En términos prácticos, explica el IEE, este 33,1% significa que, por cada unidad de eficiencia del sector público, el sector privado alcanza un rendimiento significativamente mayor, situando a España como el tercer país de la OCDE con la mayor brecha a favor de la eficiencia privada.. Respecto a la inversión, otra de las claves para fomentar el crecimiento económico a largo plazo, España mantiene un volumen de inversión total reducido (20,3% del PIB) en 2024 respecto al promedio de la Unión Europea (21,6%) o la Eurozona (21,4%). Sin embargo, la inversión empresarial alcanza en España el 13,1% del PIB, por encima de la media de la UE (12,5%) y la Eurozona (12,2%). Este dinamismo privado, subraya el IEE, compensa la debilidad de la inversión pública y confirma el papel central de las empresas en la acumulación de capital y la modernización digital, al concentrar en 2025 el 88% del stock de capital neto y el 89% de la inversión en TIC, recoge EP del informe.. El análisis de las preocupaciones de los empresarios refleja que la confianza empresarial mantiene una trayectoria positiva desde 2013, salvo el retroceso asociado a la pandemia y a los recientes cambios geopolíticos. Entre 2024 y 2026, los principales obstáculos señalados por los empresarios han sido el coste de los inputs energéticos, la incertidumbre sobre la política económica y la escasez de mano de obra. De hecho, en términos sectoriales, las mayores dificultades para cubrir vacantes se concentran en la construcción, hostelería, agricultura e industria.. Asimismo, entre 2022 y 2026 ganan peso entre los empresarios, las preocupaciones relacionadas con el Gobierno y los partidos políticos, la corrupción y el fraude, y la vivienda, según los resultados extraídos del CIS, mientras pierden relevancia el paro, la crisis económica y los problemas políticos generales. Para el IEE, reducir estos obstáculos y avanzar en reformas que refuercen la libertad económica (seguridad jurídica, un marco fiscal más competitivo y una mayor apertura inversora) constituye la vía principal para elevar el crecimiento potencial de la economía española. Pese a estas dificultades, la percepción empresarial sobre la situación económica general mejora, al reducirse quienes la consideran mala o muy mala y aumentar quienes la valoran positivamente, según el análisis del instituto de estudios.
