Cada verano, España vuelve a enfrentarse al mismo drama de miles de hectáreas arrasadas por el fuego, daños irreparables al medio ambiente y pérdida de vidas humanas. Sin embargo, los incendios forestales no pueden seguir considerándose únicamente una consecuencia de las altas temperaturas o del cambio climático. También son el resultado de una preocupante falta de previsión política y administrativa. Siempre se habla de la necesidad de invertir en prevención mediante la limpieza de montes, la creación de cortafuegos, la gestión sostenible de los bosques y campañas de concienciación, pero todo se relega hasta que el fuego vuelve a ocupar los titulares. La prevención siempre resulta más económica y eficaz que actuar cuando las llamas ya son imparables. Mientras las administraciones continúen reaccionando en lugar de anticiparse, cada verano será la misma historia.
La prevención siempre resulta más económica y eficaz que actuar cuando las llamas ya son imparables
Cada verano, España vuelve a enfrentarse al mismo drama de miles de hectáreas arrasadas por el fuego, daños irreparables al medio ambiente y pérdida de vidas humanas. Sin embargo, los incendios forestales no pueden seguir considerándose únicamente una consecuencia de las altas temperaturas o del cambio climático. También son el resultado de una preocupante falta de previsión política y administrativa. Siempre se habla de la necesidad de invertir en prevención mediante la limpieza de montes, la creación de cortafuegos, la gestión sostenible de los bosques y campañas de concienciación, pero todo se relega hasta que el fuego vuelve a ocupar los titulares. La prevención siempre resulta más económica y eficaz que actuar cuando las llamas ya son imparables. Mientras las administraciones continúen reaccionando en lugar de anticiparse, cada verano será la misma historia.
