Ilia Topuria despierta pasiones. Su inesperada derrota contra Justin Gaethje en la velada de la UFC en la Casa Blanca ha sorprendido y ha radicalizado opiniones. Los que están a favor, le han apoyado y los que están en contra, le han atizado. Y luego está el mensaje bíblico de su ex mujer, Giorgina Uzcategui, el más extraño de todos.. El nocaut que nadie esperaba. Justin Gaethje fue superior durante los tres asaltos, con un dominio tan claro que el marcador nunca dejó margen para la duda, y al final quedó grabado en la historia como el primer hombre capaz de derrotar a Topuria como profesional. El golpe físico fue brutal, el golpe al expediente también. El hispano-georgiano llegaba al combate con un registro invicto, con la aureola del campeón que todo lo puede, y Gaethje se encargó de recordar que el octágono no entiende de reputaciones. Lo que nadie supo en el momento fue la dimensión real del daño: Topuria perdió la visión en ambos ojos durante la pelea y siguió combatiendo con el hueso orbital fracturado. La historia de un hombre que peleó a ciegas, literalmente, tardó pocas horas en circular por todas partes.. La caída y la respuesta. Topuria asumió el resultado con la cabeza alta y dejó claro que esta derrota será el punto de partida de su regreso, la energía que necesitaba para volver más fuerte. También valoró su estado físico previo al combate y la preparación que había hecho, convencido de que llegó en buenas condiciones y de que el resultado fue fruto de la calidad del rival. Esa actitud desarmó a los críticos que esperaban ver a un Topuria hundido, aunque no a todos, porque en las redes sociales la división fue inmediata y cada bando se atrincheró en sus posiciones.. El mensaje de Giorgina. Entre los cientos de publicaciones que inundaron las redes tras el combate, una llamó la atención por encima de las demás. Giorgina Uzcategui, empresaria y ex mujer del luchador, eligió un fragmento del capítulo nueve de los Hechos de los Apóstoles para su publicación. El versículo narra el momento en que Saulo cayó al suelo y, pese a mantener los ojos abiertos, fue incapaz de ver: «Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. — Hechos 9:8. Tres días después, un discípulo llamado Ananías oró por él y recuperó la vista. En la tradición cristiana, esta ceguera suele interpretarse como algo más que una pérdida física de visión: simbolizaba que Saulo estaba “ciego” espiritualmente y necesitaba detenerse para ver las cosas de una manera diferente antes de continuar su camino» Uzcategui acompañó la cita con este final: «El camino, la verdad y la vida». El pasaje elegido forma parte del relato de la conversión de Saulo de Tarso, el perseguidor que acabaría siendo el apóstol Pablo, y en la tradición cristiana esa ceguera de Saulo se lee como una incapacidad espiritual para reconocer su propio camino, al margen del hecho físico.. El paralelismo resultó demasiado preciso para que pasara desapercibido. Topuria también peleó sin poder ver, también siguió adelante con el hueso roto y en plena oscuridad visual, y su ex mujer eligió exactamente ese texto, exactamente esa noche. Los seguidores de Uzcategui interpretaron la publicación como un mensaje dirigido directamente al luchador, una lectura que se extendió con rapidez y que añadió una capa de tensión personal a una jornada ya cargada de emoción. En el relato bíblico, Saulo recuperó la vista tres días después gracias a la intervención del discípulo Ananías, que rezó por él. Si Uzcategui incluyó esa segunda parte del mensaje en su cabeza al publicar, solo ella lo sabe.. El frente personal, cerrado. Mucho antes de subir al octágono, Topuria había cerrado otro combate que llevaba tiempo librando fuera del deporte. El litigio legal que mantenía con Uzcategui llegó a su resolución y el peleador, que durante todo el proceso mantuvo su inocencia, recibió el desenlace con alivio. Entraba al combate con ese peso ya levantado, con la cabeza despejada de ese frente. Ahora su ex mujer le ha escrito ese mensaje.
Ilia Topuria despierta pasiones. Su inesperada derrota contra Justin Gaethje en la velada de la UFC en la Casa Blanca ha sorprendido y ha radicalizado opiniones. Los que están a favor, le han apoyado y los que están en contra, le han atizado. Y luego está el mensaje bíblico de su ex mujer, Giorgina Uzcategui, el más extraño de todos.. El nocaut que nadie esperaba. Justin Gaethje fue superior durante los tres asaltos, con un dominio tan claro que el marcador nunca dejó margen para la duda, y al final quedó grabado en la historia como el primer hombre capaz de derrotar a Topuria como profesional. El golpe físico fue brutal, el golpe al expediente también. El hispano-georgiano llegaba al combate con un registro invicto, con la aureola del campeón que todo lo puede, y Gaethje se encargó de recordar que el octágono no entiende de reputaciones. Lo que nadie supo en el momento fue la dimensión real del daño: Topuria perdió la visión en ambos ojos durante la pelea y siguió combatiendo con el hueso orbital fracturado. La historia de un hombre que peleó a ciegas, literalmente, tardó pocas horas en circular por todas partes.. La caída y la respuesta. Topuria asumió el resultado con la cabeza alta y dejó claro que esta derrota será el punto de partida de su regreso, la energía que necesitaba para volver más fuerte. También valoró su estado físico previo al combate y la preparación que había hecho, convencido de que llegó en buenas condiciones y de que el resultado fue fruto de la calidad del rival. Esa actitud desarmó a los críticos que esperaban ver a un Topuria hundido, aunque no a todos, porque en las redes sociales la división fue inmediata y cada bando se atrincheró en sus posiciones.. El mensaje de Giorgina. Entre los cientos de publicaciones que inundaron las redes tras el combate, una llamó la atención por encima de las demás. Giorgina Uzcategui, empresaria y ex mujer del luchador, eligió un fragmento del capítulo nueve de los Hechos de los Apóstoles para su publicación. El versículo narra el momento en que Saulo cayó al suelo y, pese a mantener los ojos abiertos, fue incapaz de ver: «Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. — Hechos 9:8. Tres días después, un discípulo llamado Ananías oró por él y recuperó la vista. En la tradición cristiana, esta ceguera suele interpretarse como algo más que una pérdida física de visión: simbolizaba que Saulo estaba “ciego” espiritualmente y necesitaba detenerse para ver las cosas de una manera diferente antes de continuar su camino» Uzcategui acompañó la cita con este final: «El camino, la verdad y la vida». El pasaje elegido forma parte del relato de la conversión de Saulo de Tarso, el perseguidor que acabaría siendo el apóstol Pablo, y en la tradición cristiana esa ceguera de Saulo se lee como una incapacidad espiritual para reconocer su propio camino, al margen del hecho físico.. El paralelismo resultó demasiado preciso para que pasara desapercibido. Topuria también peleó sin poder ver, también siguió adelante con el hueso roto y en plena oscuridad visual, y su ex mujer eligió exactamente ese texto, exactamente esa noche. Los seguidores de Uzcategui interpretaron la publicación como un mensaje dirigido directamente al luchador, una lectura que se extendió con rapidez y que añadió una capa de tensión personal a una jornada ya cargada de emoción. En el relato bíblico, Saulo recuperó la vista tres días después gracias a la intervención del discípulo Ananías, que rezó por él. Si Uzcategui incluyó esa segunda parte del mensaje en su cabeza al publicar, solo ella lo sabe.. El frente personal, cerrado. Mucho antes de subir al octágono, Topuria había cerrado otro combate que llevaba tiempo librando fuera del deporte. El litigio legal que mantenía con Uzcategui llegó a su resolución y el peleador, que durante todo el proceso mantuvo su inocencia, recibió el desenlace con alivio. Entraba al combate con ese peso ya levantado, con la cabeza despejada de ese frente. Ahora su ex mujer le ha escrito ese mensaje.
Noticias de Deportes en La Razón
