El fútbol es una caja de sorpresas. La selección española, favorita para ganar el Mundial 2026 empató en su estreno contra Cabo Verde. Un cero a cero decepcionante y gris, que bajó los ánimos de los aficionados. Pero que, además, hizo perder un millón de euros a un apostante en Polymarket el sitio de moda de apuestas instantáneas.. Ese apostante había colocado un millón de dólares sobre la victoria española en Atlanta, con una ganancia prevista de apenas 85.000 dólares. Una apuesta que parecía casi un trámite, un negocio seguro sobre papel, y que el empate convirtió en pérdida total. Riesgo máximo para una recompensa que no estaba mal y al final el peor de los resultados posibles. Así de cruel es el fútbol cuando decide ponerse de perfil.. Vozinha, el guardameta que evitó su ganancia. Cabo Verde tiene algo más de 500.000 habitantes y se cuenta entre las naciones más pequeñas que han pisado un Mundial. El entrenador, Bubista, organizó a su equipo con una disciplina táctica que cerró todos los carriles a España durante los noventa minutos, y cuando el reloj apretaba, los caboverdianos tuvieron incluso arrestos para buscar el gol. El portero Vozinha fue el nombre de la jornada. Su actuación bajo palos dejó sin respuesta a los delanteros españoles y sin palabras a quienes llenaban las gradas. Al terminar el encuentro, sus seguidores en Instagram se habían multiplicado de forma llamativa, porque las redes funcionan así cuando alguien hace algo extraordinario.. España esperó demasiado a sus estrellas. Luis de la Fuente dejó a Lamine Yamal y a Nico Williams en el banquillo desde el inicio porque ambos arrastraban molestias físicas y aún no estaban en condiciones de jugar desde el primer minuto. La decisión era comprensible sobre el papel, pero el equipo pagó el precio en el campo. España careció de profundidad, de desborde y de la chispa que los dos extremos aportan cuando están en forma. Cuando Lamine Yamal entró al terreno de juego, el ambiente cambió y el equipo empezó a creer de verdad en la remontada, igual que el apostante volvió a mirar su pantalla con algo de esperanza. Las ocasiones claras, sin embargo, fueron demasiado escasas durante todo el partido.. Un punto que duele, pero que podría haber dolido más. España se quedó con uno de los tres puntos que buscaba, y eso en la primera jornada de un Mundial pesa. El consuelo llegó del partido siguiente del grupo, donde Uruguay y Arabia Saudí empataron a uno, lo que aplana la clasificación y mantiene a la selección en una posición manejable. El golpe podría haber sido mayor si los rivales directos hubieran ganado. Ahora el enfrentamiento contra Arabia Saudí en la segunda jornada funciona casi como un partido de debut, una segunda oportunidad para encauzar el torneo antes de que se complique de verdad.. Ahora la fe cuesta dinero. La pregunta que flota en el ambiente después de este empate es hasta qué punto España sigue siendo favorita. Sobre el papel, las opciones siguen abiertas y el equipo tiene calidad más que suficiente para ganar el grupo. Pero después de lo visto en Atlanta, habrá que ver quién tiene el valor de cruzar un millón de dólares sobre la victoria española en el próximo partido. El fútbol acaba de recordar, una vez más, que los favoritos solo lo son hasta que alguien decide no creérselo.
El fútbol es una caja de sorpresas. La selección española, favorita para ganar el Mundial 2026 empató en su estreno contra Cabo Verde. Un cero a cero decepcionante y gris, que bajó los ánimos de los aficionados. Pero que, además, hizo perder un millón de euros a un apostante en Polymarket el sitio de moda de apuestas instantáneas.. Ese apostante había colocado un millón de dólares sobre la victoria española en Atlanta, con una ganancia prevista de apenas 85.000 dólares. Una apuesta que parecía casi un trámite, un negocio seguro sobre papel, y que el empate convirtió en pérdida total. Riesgo máximo para una recompensa que no estaba mal y al final el peor de los resultados posibles. Así de cruel es el fútbol cuando decide ponerse de perfil.. Vozinha, el guardameta que evitó su ganancia. Cabo Verde tiene algo más de 500.000 habitantes y se cuenta entre las naciones más pequeñas que han pisado un Mundial. El entrenador, Bubista, organizó a su equipo con una disciplina táctica que cerró todos los carriles a España durante los noventa minutos, y cuando el reloj apretaba, los caboverdianos tuvieron incluso arrestos para buscar el gol. El portero Vozinha fue el nombre de la jornada. Su actuación bajo palos dejó sin respuesta a los delanteros españoles y sin palabras a quienes llenaban las gradas. Al terminar el encuentro, sus seguidores en Instagram se habían multiplicado de forma llamativa, porque las redes funcionan así cuando alguien hace algo extraordinario.. España esperó demasiado a sus estrellas. Luis de la Fuente dejó a Lamine Yamal y a Nico Williams en el banquillo desde el inicio porque ambos arrastraban molestias físicas y aún no estaban en condiciones de jugar desde el primer minuto. La decisión era comprensible sobre el papel, pero el equipo pagó el precio en el campo. España careció de profundidad, de desborde y de la chispa que los dos extremos aportan cuando están en forma. Cuando Lamine Yamal entró al terreno de juego, el ambiente cambió y el equipo empezó a creer de verdad en la remontada, igual que el apostante volvió a mirar su pantalla con algo de esperanza. Las ocasiones claras, sin embargo, fueron demasiado escasas durante todo el partido.. Un punto que duele, pero que podría haber dolido más. España se quedó con uno de los tres puntos que buscaba, y eso en la primera jornada de un Mundial pesa. El consuelo llegó del partido siguiente del grupo, donde Uruguay y Arabia Saudí empataron a uno, lo que aplana la clasificación y mantiene a la selección en una posición manejable. El golpe podría haber sido mayor si los rivales directos hubieran ganado. Ahora el enfrentamiento contra Arabia Saudí en la segunda jornada funciona casi como un partido de debut, una segunda oportunidad para encauzar el torneo antes de que se complique de verdad.. Ahora la fe cuesta dinero. La pregunta que flota en el ambiente después de este empate es hasta qué punto España sigue siendo favorita. Sobre el papel, las opciones siguen abiertas y el equipo tiene calidad más que suficiente para ganar el grupo. Pero después de lo visto en Atlanta, habrá que ver quién tiene el valor de cruzar un millón de dólares sobre la victoria española en el próximo partido. El fútbol acaba de recordar, una vez más, que los favoritos solo lo son hasta que alguien decide no creérselo.
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