Keyne ya tiene cuatro años y el Mundial lo ha convertido en protagonista. El hermano pequeño de Lamine Yamal lleva semanas circulando por las redes sociales con una espontaneidad que ha enamorado a miles de seguidores del torneo, y la noche en que España eliminó a Francia para meterse en la final fue la suya también, la de toda la familia que viajó a Estados Unidos para acompañar al extremo del FC Barcelona en la aventura más grande de su carrera. El clan familiar en las gradas Lamine Yamal no hizo este viaje en solitario. Junto a él están su madre Sheila Ebana, su amigo Souhaib, su primo Mohammed y el propio Keyne, un niño que parece vivir cada partido con una intensidad que supera con creces su edad. Antes del encuentro frente a Francia, Sheila y Lamine acordaron con el pequeño un pacto sencillo: si España ganaba, Keyne sacaría la lengua ante las cámaras. El niño cumplió, la imagen dio la vuelta al mundo y sumó otro capítulo a una historia que el torneo lleva semanas construyendo partido a partido. El portero Joan Garcia y Eric también estaban en la grada y se les vio persiguiendo juguetonamente a Keyne entre los asientos, con la cena en la mano, en la celebración que siguió al pitido final. «Lo que pasa es que yo lo veo siempre en casa. Está allí y hace tonterías, empieza a bailar, parece un hombre en el cuerpo de un niño y me encanta», dijo Lamine Yamal sobre su hermano. Nada más terminar el partido, el barcelonista subió a las gradas para abrazar a los suyos, un gesto que dejó claro el peso que tiene ese círculo cercano en su día a día. «Me encanta pasar tiempo con él, me lo paso muy bien», afirmó. Yamal, figura en el campo En el terreno de juego, Lamine Yamal no ha mostrado su mejor versión, pero sigue siendo un jugador determinate. Forzó el penalti que abrió el marcador contra Francia y que Mikel Oyarzabal transformó para poner a España en ventaja, y su influencia no se limitó a ese momento concreto: mantuvo una implicación constante a lo largo de los noventa minutos, combinando amenaza permanente sobre la defensa francesa con trabajo defensivo que pocas veces se le exige pero que ejecutó con continuidad. El barcelonista llegó a este Mundial con sensaciones físicas positivas tras superar una lesión, y eso se nota en su estilo, ahora más asociativo y menos individualista que en etapas anteriores. Yamal sabe que tiene margen de mejora y no hay nada como una final del Mundial para demostrar al mundo quién es. España está en la final del torneo y Lamine Yamal tiene una parte importante de responsabilidad en ello. El extremo del FC Barcelona ha sido determinante en la fase decisiva de la competición, y llega al último partido con un estado físico que invita al optimismo y con la certeza de que el partido frente a Francia no fue su techo sino un punto de partida. Detrás, en la grada, Keyne seguirá sacando la lengua si le toca, bailará entre los asientos y seguirá siendo, sin pretenderlo, un
El delantero de la selección española aun espera ser determinante en la final contra Argentina. Su hermano pequeño está siendo el fenómeno del torneo
Keyne ya tiene cuatro años y el Mundial lo ha convertido en protagonista. El hermano pequeño de Lamine Yamal lleva semanas circulando por las redes sociales con una espontaneidad que ha enamorado a miles de seguidores del torneo, y la noche en que España eliminó a Francia para meterse en la final fue la suya también, la de toda la familia que viajó a Estados Unidos para acompañar al extremo del FC Barcelona en la aventura más grande de su carrera.El clan familiar en las gradasLamine Yamal no hizo este viaje en solitario. Junto a él están su madre Sheila Ebana, su amigo Souhaib, su primo Mohammed y el propio Keyne, un niño que parece vivir cada partido con una intensidad que supera con creces su edad. Antes del encuentro frente a Francia, Sheila y Lamine acordaron con el pequeño un pacto sencillo: si España ganaba, Keyne sacaría la lengua ante las cámaras. El niño cumplió, la imagen dio la vuelta al mundo y sumó otro capítulo a una historia que el torneo lleva semanas construyendo partido a partido. El portero Joan Garcia y Eric también estaban en la grada y se les vio persiguiendo juguetonamente a Keyne entre los asientos, con la cena en la mano, en la celebración que siguió al pitido final.»Lo que pasa es que yo lo veo siempre en casa. Está allí y hace tonterías, empieza a bailar, parece un hombre en el cuerpo de un niño y me encanta», dijo Lamine Yamal sobre su hermano. Nada más terminar el partido, el barcelonista subió a las gradas para abrazar a los suyos, un gesto que dejó claro el peso que tiene ese círculo cercano en su día a día. «Me encanta pasar tiempo con él, me lo paso muy bien», afirmó.Yamal, figura en el campoEn el terreno de juego, Lamine Yamal no ha mostrado su mejor versión, pero sigue siendo un jugador determinate. Forzó el penalti que abrió el marcador contra Francia y que Mikel Oyarzabal transformó para poner a España en ventaja, y su influencia no se limitó a ese momento concreto: mantuvo una implicación constante a lo largo de los noventa minutos, combinando amenaza permanente sobre la defensa francesa con trabajo defensivo que pocas veces se le exige pero que ejecutó con continuidad.El barcelonista llegó a este Mundial con sensaciones físicas positivas tras superar una lesión, y eso se nota en su estilo, ahora más asociativo y menos individualista que en etapas anteriores. Yamal sabe que tiene margen de mejora y no hay nada como una final del Mundial para demostrar al mundo quién es.España está en la final del torneo y Lamine Yamal tiene una parte importante de responsabilidad en ello. El extremo del FC Barcelona ha sido determinante en la fase decisiva de la competición, y llega al último partido con un estado físico que invita al optimismo y con la certeza de que el partido frente a Francia no fue su techo sino un punto de partida. Detrás, en la grada, Keyne seguirá sacando la lengua si le toca, bailará entre los asientos y seguirá siendo, sin pretenderlo, uno de lo
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