Durante años, la conversación sobre la menopausia se ha centrado casi exclusivamente en las hormonas. Sofocos, alteraciones del sueño o cambios emocionales han protagonizado gran parte del relato en torno a esta etapa. Sin embargo, hoy sabemos que la menopausia es mucho más que eso. Se trata de una transición biológica compleja que afecta simultáneamente a la masa muscular, la fuerza, la estructura ósea, el metabolismo energético y la función cerebral. Esta visión más amplia está impulsando nuevas formas de abordar la salud femenina y también nuevas líneas de investigación. Una de ellas tiene como protagonista a la creatina, que durante años fue considerada un suplemento prácticamente exclusivo del ámbito deportivo, pero la evidencia científica ha comenzado a mostrar que su papel podría ir mucho más allá. La creatina participa en la producción rápida de energía dentro de las células y desempeña una función especialmente importante en tejidos con una elevada demanda energética, como el músculo y el cerebro. A esto se suma que las mujeres cuentan con reservas naturales de creatina hasta un 80% inferiores a las de los hombres, un dato que ha impulsado nuevas investigaciones sobre su posible papel en la salud femenina. Nuevas preguntas El interés por la creatina también refleja una tendencia más amplia: la de comprender mejor las necesidades de las mujeres en distintas etapas de la vida. A medida que avanza el conocimiento científico sobre la menopausia, surgen nuevas preguntas y oportunidades para explorar estrategias que contribuyan al bienestar y la calidad de vida durante esta transición. El ámbito donde actualmente existe un mayor respaldo científico es la función muscular. Según estudios, la suplementación con creatina, combinada con entrenamiento de fuerza, puede contribuir a preservar la masa muscular, mejorar la fuerza y favorecer la función física en mujeres posmenopáusicas. Y esto es especialmente relevante porque seguimos hablando poco de salud muscular cuando hablamos de menopausia, pese a que la fuerza constituye uno de los pilares de nuestra capacidad funcional, nuestra autonomía y nuestro bienestar. «Las mujeres cuentan con reservas naturales hasta un 80% inferiores» La pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento es un proceso natural, pero durante la menopausia los cambios hormonales pueden influir en la forma en que el organismo mantiene el tejido muscular. Por eso, cada vez más especialistas insisten en la importancia de prestar atención a la fuerza y a la composición corporal durante esta etapa. Más allá de una cuestión estética, conservar una buena salud muscular se relaciona con la capacidad funcional, la movilidad y la autonomía en el día a día. Un aspecto que ayuda a explicar la atención que está recibiendo la creatina es que se trataría de uno de los suplementos nutricionales más estudiados científicamente. Más allá del músculo, las investigaciones t
Su papel en la menopausia puede contribuir a preservar la masa muscular y apoyar funciones relacionadas con la atención y la memoria, cuenta la nutricionista especializada en salud femenina y embajadora de Woments Marta Marcé
Durante años, la conversación sobre la menopausia se ha centrado casi exclusivamente en las hormonas. Sofocos, alteraciones del sueño o cambios emocionales han protagonizado gran parte del relato en torno a esta etapa. Sin embargo, hoy sabemos que la menopausia es mucho más que eso. Se trata de una transición biológica compleja que afecta simultáneamente a la masa muscular, la fuerza, la estructura ósea, el metabolismo energético y la función cerebral.Esta visión más amplia está impulsando nuevas formas de abordar la salud femenina y también nuevas líneas de investigación. Una de ellas tiene como protagonista a la creatina, que durante años fue considerada un suplemento prácticamente exclusivo del ámbito deportivo, pero la evidencia científica ha comenzado a mostrar que su papel podría ir mucho más allá.La creatina participa en la producción rápida de energía dentro de las células y desempeña una función especialmente importante en tejidos con una elevada demanda energética, como el músculo y el cerebro. A esto se suma que las mujeres cuentan con reservas naturales de creatina hasta un 80% inferiores a las de los hombres, un dato que ha impulsado nuevas investigaciones sobre su posible papel en la salud femenina.Nuevas preguntasEl interés por la creatina también refleja una tendencia más amplia: la de comprender mejor las necesidades de las mujeres en distintas etapas de la vida. A medida que avanza el conocimiento científico sobre la menopausia, surgen nuevas preguntas y oportunidades para explorar estrategias que contribuyan al bienestar y la calidad de vida durante esta transición.El ámbito donde actualmente existe un mayor respaldo científico es la función muscular. Según estudios, la suplementación con creatina, combinada con entrenamiento de fuerza, puede contribuir a preservar la masa muscular, mejorar la fuerza y favorecer la función física en mujeres posmenopáusicas.Y esto es especialmente relevante porque seguimos hablando poco de salud muscular cuando hablamos de menopausia, pese a que la fuerza constituye uno de los pilares de nuestra capacidad funcional, nuestra autonomía y nuestro bienestar.«Las mujeres cuentan con reservas naturales hasta un 80% inferiores»La pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento es un proceso natural, pero durante la menopausia los cambios hormonales pueden influir en la forma en que el organismo mantiene el tejido muscular. Por eso, cada vez más especialistas insisten en la importancia de prestar atención a la fuerza y a la composición corporal durante esta etapa.Más allá de una cuestión estética, conservar una buena salud muscular se relaciona con la capacidad funcional, la movilidad y la autonomía en el día a día.Un aspecto que ayuda a explicar la atención que está recibiendo la creatina es que se trataría de uno de los suplementos nutricionales más estudiados científicamente. Más allá del músculo, las investigaciones también está
