Lizzy Traband es una amazona estadounidense que nació sin mano ni antebrazo izquierdos. Desde pequeña rechazó cualquier trato diferente y ahora acaba de debutar con victoria en Concurso Completo de Equitación utilizando una prótesis mecánica para sujetar las riendas y adaptada para montar.
Criada en Carousel Farm, una finca familiar situada en Happy Valley, Pensilvania, los caballos formaron parte de su vida desde que pequeña. Su madre, Annette Traband, entrenadora de profesión, marcó la filosofía con la que fue educada. Cuando nació se la recomendó que utilizara una prótesis, pero su familia decidió que creciera sin un trato diferente al de cualquier otro niño, convencida de que aprendería a desenvolverse por sí misma. Esa forma de entender la discapacidad terminó trasladándose también a su manera de afrontar la equitación.
Lizzy no recuerda la primera vez que montó a caballo. Sí conserva un recuerdo muy especial de «Toby», el poni que su familia compró en una subasta Amish por 800 dólares. El animal no reunía las condiciones para el Salto de Obstáculos y decidió reconducir su entrenamiento. Con la ayuda de Tommie Turvey comenzó a trabajar en libertad, a enseñarle trucos y a montar sin cabezada, hasta convertirlo en un conocido poni de espectáculo.
Su progresión hípica fue tan rápida que con nueve años fundó Taiji Horsemanship, un programa con el que pretendía ofrecer formación ecuestre gratuita y de calidad. Antes de cumplir los doce ya impartía clínics en Estados Unidos y Canadá. En 2010 fue invitada a los Juegos Ecuestres Mundiales, una experiencia que despertó su interés por el Salto y orientó su carrera hacia la competición.
Gracias a una beca de la Asociación de Jinetes de Salto de Estados Unidos (USHJA) pudo instalarse en Wellington, centro neurálgico de la hípica norteamericana. Allí fue consolidándose como amazona junior montando caballos prestados, cedidos o criados por su propia familia hasta recibir en 2016 el reconocimiento como Jinete Junior del Año de la Federación Ecuestre de Estados Unidos (USEF). Ese mismo año, Horse Nation distinguió su serie Taiji Horsemanship como la mejor propuesta de entrenamiento virtual.
Lizzy completó sus estudios de Finanzas en la Universidad de Penn State, donde fue capitana del equipo ecuestre y lo condujo durante tres temporadas consecutivas a los campeonatos nacionales. Su trayectoria universitaria también fue reconocida con el premio a la Deportista Femenina del Año. Durante esa etapa creó EPN Global, una plataforma digital destinada a facilitar la gestión de cuadras.
Tras su paso por la universidad debutó en Europa y pasó cerca de dos años trabajando y compitiendo para Paul Schockemöhle en Alemania, una experiencia que amplió su conocimiento del deporte de alto nivel y del mercado internacional del caballo.
Aunque siempre había competido utilizando una sola mano, hace una década comenzó a montar con una prótesis mecánica persona Nació con la ausencia congénita de una mano izquierda y un antebrazo, y emplea un dispositivo protésico mecánico diseñado para agarrar las riendas y acomodar las actividades ecuestres.
Lizzy Traband, una amazona americana, nació sin la mano izquierda ni el antebrazo. Desde joven rechazó cualquier tratamiento especial, y recientemente ganó la Competición Equestre Completa usando una prótesis mecánica para controlar las riendas y adaptarse a montar con ella. Desde una edad temprana, los caballos eran parte integral de su vida, ya que fue criada en Carousel Farm, una granja familiar situada en Happy Valley, Pensilvania. Annette Traband, una entrenadora de profesión y su madre, inculcó una filosofía particular en su crianza. Al nacer, se le recomendó que utilizara una prótesis; sin embargo, su familia optó por que creciera sin ningún tratamiento especial, creyendo que se adaptaría y sobreviviría por sí misma. Su método de percibir la discapacidad finalmente se reflejó en su enfoque de la equitación. No está claro cuándo Lizzy experimentó inicialmente montar a caballo. Posee un recuerdo único de «Toby», el pony que su familia adquirió de una subasta Amish por $800.
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