De la misma forma que no cerramos la puerta de nuestra casa con un simple candado, tampoco deberíamos proteger nuestras cuentas electrónicas (correo, bancaria, de redes sociales) con una contraseña demasiado fácil de descifrar. La tecnología cada día forma una parte más importante de nuestra vida cotidiana, por lo que resulta fundamental saber cómo estar prevenido ante posibles ciberataques.
Sí, puede ser complicado o incluso fastidioso retener demasiadas claves complicadas en la memoria, pero hoy en día es completamente imprescindible tener una serie de contraseñas seguras (y distintas) para dificultar lo máximo posible cualquier clase de delito online contra nuestros datos. Aún así, hay muchas personas que continúan estableciendo claves de acceso demasiado débiles.
Se suele pensar que cuanto menos caracteres menos segura es una contraseña, cuando en realidad el verdadero problema es que resulten predecibles o sencillas de adivinar. Aunque una clave contenga una una mayúscula, un número y un signo de exclamación, puede seguir siendo extraordinariamente fácil de descifrar.
¿Qué contraseñas son las menos seguras de utilizar?
Cada año, NordPass publica un estudio elaborado junto con investigadores independientes de ciberseguridad a partir de credenciales aparecidas en filtraciones públicas y repositorios de la ‘dark web’. En su edición de 2025, la contraseña más utilizada en todo el mundo volvió a ser preocupantemente una de las menos seguras: ‘123456’. Este tipo de claves basadas en una sucesión de números son precisamente unas de las más vulnerables, ya que no exigen prácticamente ningún proceso de descubrimiento (‘123456’, ‘98765’, ‘2468’, etc.).
Muchos sistemas utilizados por los ciberdelincuentes están diseñados para probar intentos automatizados, y muchas de estas clases son de las más fáciles de violar con este método. Las claves basadas en palabras simples como ‘contraseña’, ‘password’, ‘qwerty’, ‘futbol’, ‘realmadrid’ son extremadamente vulnerables. Nombres de servicios, aficiones o equipos deportivos están entre las más comunes y fáciles de hackear.
Los atacantes no comienzan sus intentos con millones de combinaciones aleatorias, obviamente los nombres propios de uno mismo, de una mascota o de familiares son elecciones pésimas como clave informática. Si una persona tiene información pública sobre ella en perfiles públicos de redes sociales, deja mucho más espacio a los delincuentes para ser predichos.
Algunas personas creen que complicando una contraseña ya sencilla, como añadiendo mayúsculas, símbolos o combinaciones de números están más protegidas (‘contraseña123!’, ‘Mario1996!!»). Los ciberdelincuentes conocen todos estos trucos, por eso la aparente complejidad de este tipo de claves no es muy superficial. Por supuesto, reutilizar la misma clave en todas las cuentas o servicios es extremadamente peligroso. Si alguien consigue acceder a una sola de ellas, podría tener vía libre para vulnerar el resto.
El quid de la cuestión para crear unas buenas contraseñas es que posea la suficiente aleatoriedad y exclusividad como para que no sea vulnerable a los ataques informáticos por patrones o información personal pública. Los expertos recalcan cada año la existencia de servicios de gestores de contraseñas que genere contraseñas largas, aleatorias y diferentes para cada servicio.
De la misma forma que no cerramos la puerta de nuestra casa con un simple candado, tampoco deberíamos proteger nuestras cuentas electrónicas (correo, bancaria, de redes sociales) con una contraseña demasiado fácil de descifrar. La tecnología cada día forma una parte más importante de nuestra vida cotidiana, por lo que resulta fundamental saber cómo estar prevenido ante posibles ciberataques.. Sí, puede ser complicado o incluso fastidioso retener demasiadas claves complicadas en la memoria, pero hoy en día es completamente imprescindible tener una serie de contraseñas seguras (y distintas) para dificultar lo máximo posible cualquier clase de delito online contra nuestros datos. Aún así, hay muchas personas que continúan estableciendo claves de acceso demasiado débiles.. Se suele pensar que cuanto menos caracteres menos segura es una contraseña, cuando en realidad el verdadero problema es que resulten predecibles o sencillas de adivinar. Aunque una clave contenga una una mayúscula, un número y un signo de exclamación, puede seguir siendo extraordinariamente fácil de descifrar.. ¿Qué contraseñas son las menos seguras de utilizar?. Cada año, NordPass publica un estudio elaborado junto con investigadores independientes de ciberseguridad a partir de credenciales aparecidas en filtraciones públicas y repositorios de la ‘dark web’. En su edición de 2025, la contraseña más utilizada en todo el mundo volvió a ser preocupantemente una de las menos seguras: ‘123456’. Este tipo de claves basadas en una sucesión de números son precisamente unas de las más vulnerables, ya que no exigen prácticamente ningún proceso de descubrimiento (‘123456’, ‘98765’, ‘2468’, etc.).. Muchos sistemas utilizados por los ciberdelincuentes están diseñados para probar intentos automatizados, y muchas de estas clases son de las más fáciles de violar con este método. Las claves basadas en palabras simples como ‘contraseña’, ‘password’, ‘qwerty’, ‘futbol’, ‘realmadrid’ son extremadamente vulnerables. Nombres de servicios, aficiones o equipos deportivos están entre las más comunes y fáciles de hackear.. Los atacantes no comienzan sus intentos con millones de combinaciones aleatorias, obviamente los nombres propios de uno mismo, de una mascota o de familiares son elecciones pésimas como clave informática. Si una persona tiene información pública sobre ella en perfiles públicos de redes sociales, deja mucho más espacio a los delincuentes para ser predichos.. Algunas personas creen que complicando una contraseña ya sencilla, como añadiendo mayúsculas, símbolos o combinaciones de números están más protegidas (‘contraseña123!’, ‘Mario1996!!»). Los ciberdelincuentes conocen todos estos trucos, por eso la aparente complejidad de este tipo de claves no es muy superficial. Por supuesto, reutilizar la misma clave en todas las cuentas o servicios es extremadamente peligroso. Si alguien consigue acceder a una sola de ellas, podría tener vía libre para vulnerar el resto.. El quid de la cuestión para crear unas buenas contraseñas es que posea la suficiente aleatoriedad y exclusividad como para que no sea vulnerable a los ataques informáticos por patrones o información personal pública. Los expertos recalcan cada año la existencia de servicios de gestores de contraseñas que genere contraseñas largas, aleatorias y diferentes para cada servicio.
Tener una clave segura es importante, ya que de lo contrario podríamos exponernos a los ciberdelincuentes
De la misma forma que no cerramos la puerta de nuestra casa con un simple candado, tampoco deberíamos proteger nuestras cuentas electrónicas (correo, bancaria, de redes sociales) con una contraseña demasiado fácil de descifrar. La tecnología cada día forma una parte más importante de nuestra vida cotidiana, por lo que resulta fundamental saber cómo estar prevenido ante posibles ciberataques.. Sí, puede ser complicado o incluso fastidioso retener demasiadas claves complicadas en la memoria, pero hoy en día es completamente imprescindible tener una serie de contraseñas seguras (y distintas) para dificultar lo máximo posible cualquier clase de delito online contra nuestros datos. Aún así, hay muchas personas que continúan estableciendo claves de acceso demasiado débiles.. Se suele pensar que cuanto menos caracteres menos segura es una contraseña, cuando en realidad el verdadero problema es que resulten predecibles o sencillas de adivinar. Aunque una clave contenga una una mayúscula, un número y un signo de exclamación, puede seguir siendo extraordinariamente fácil de descifrar.. Cada año, NordPass publica un estudio elaborado junto con investigadores independientes de ciberseguridad a partir de credenciales aparecidas en filtraciones públicas y repositorios de la ‘dark web’. En su edición de 2025, la contraseña más utilizada en todo el mundo volvió a ser preocupantemente una de las menos seguras: ‘123456’. Este tipo de claves basadas en una sucesión de números son precisamente unas de las más vulnerables, ya que no exigen prácticamente ningún proceso de descubrimiento (‘123456’, ‘98765’, ‘2468’, etc.).. Muchos sistemas utilizados por los ciberdelincuentes están diseñados para probar intentos automatizados, y muchas de estas clases son de las más fáciles de violar con este método. Las claves basadas en palabras simples como ‘contraseña’, ‘password’, ‘qwerty’, ‘futbol’, ‘realmadrid’ son extremadamente vulnerables. Nombres de servicios, aficiones o equipos deportivos están entre las más comunes y fáciles de hackear.. Los atacantes no comienzan sus intentos con millones de combinaciones aleatorias, obviamente los nombres propios de uno mismo, de una mascota o de familiares son elecciones pésimas como clave informática. Si una persona tiene información pública sobre ella en perfiles públicos de redes sociales, deja mucho más espacio a los delincuentes para ser predichos.. Algunas personas creen que complicando una contraseña ya sencilla, como añadiendo mayúsculas, símbolos o combinaciones de números están más protegidas (‘contraseña123!’, ‘Mario1996!!»). Los ciberdelincuentes conocen todos estos trucos, por eso la aparente complejidad de este tipo de claves no es muy superficial. Por supuesto, reutilizar la misma clave en todas las cuentas o servicios es extremadamente peligroso. Si alguien consigue acceder a una sola de ellas, podría tener vía libre para vulnerar el resto.. El quid de la cuestión para crear unas buenas contraseñas es que posea la suficiente aleatoriedad y exclusividad como para que no sea vulnerable a los ataques informáticos por patrones o información personal pública. Los expertos recalcan cada año la existencia de servicios de gestores de contraseñas que genere contraseñas largas, aleatorias y diferentes para cada servicio.
