Los lobos son conocidos sobre todo como depredadores sociales capaces de abatir presas mucho más grandes que ellos, como ciervos y otros ungulados. Sin embargo, según explica el medio, estos carnívoros son mucho más adaptables y oportunistas de lo que suele pensarse. Durante el verano concretamente, las bayas pueden llegar a representar más del 80% de su dieta entre julio y agosto, según recoge un artículo del medio italiano Fanpage.it.
Las semillas digeridas por los lobos germinan antes
Según recoge Fanpage.it, un estudio publicado recientemente en la revista científica Biology Letters ha analizado el papel de los lobos como dispersores involuntarios de semillas. Investigadores del Voyageurs Wolf Project examinaron más de mil semillas recuperadas de cinco muestras de excrementos de lobo recogidas en 2017 y 2018, comparándolas con unas 500 semillas tomadas directamente de las plantas de arándano.
El resultado, según el medio italiano, fue claro: las semillas que habían pasado por el aparato digestivo de los lobos tenían entre un 5% y un 27% más de probabilidades de germinar, y lo hacían de media unos siete días antes que las semillas no ingeridas. Una de las hipótesis de los investigadores es que el recubrimiento externo de las semillas se daña ligeramente durante la digestión, lo que facilitaría la entrada de agua y, con ello, la germinación. Otra posibilidad apuntada por el estudio es que los propios excrementos crean un entorno rico en nutrientes alrededor de la semilla y la protegen de microorganismos que podrían dificultar su crecimiento.
Un depredador que también dispersa semillas a grandes distancias
Fanpage.it destaca además la magnitud del fenómeno, ya que un solo lobo puede ingerir cientos o incluso miles de semillas, que después expulsa de una sola vez. Como estos animales recorren grandes distancias a diario, son capaces de transportar las semillas mucho más lejos de la planta madre que otros animales que se alimentan de los mismos frutos pero se desplazan menos.
Los arándanos resultan especialmente importantes para los lobos del norte de Minnesota en verano, cuando algunas de sus presas habituales son más difíciles de capturar: los ciervos jóvenes ya son más grandes y escapan con mayor facilidad, mientras que los castores pasan más tiempo en el agua. En ese periodo, según el medio, más del 30% de la dieta de las crías de lobo puede proceder de frutos, que en ocasiones son incluso regurgitados por los adultos para alimentar a los cachorros.
El fenómeno de dispersión de semillas por parte de animales, conocido como zoocoria, es ampliamente conocido en el caso de aves, herbívoros y mamíferos omnívoros como los osos, recuerda Fanpage.it. Sin embargo, el medio subraya que no es habitual considerar a los grandes depredadores como protagonistas activos de este papel ecológico.
Los lobos son conocidos sobre todo como depredadores sociales capaces de abatir presas mucho más grandes que ellos, como ciervos y otros ungulados. Sin embargo, según explica el medio, estos carnívoros son mucho más adaptables y oportunistas de lo que suele pensarse. Durante el verano concretamente, las bayas pueden llegar a representar más del 80% de su dieta entre julio y agosto, según recoge un artículo del medio italiano Fanpage.it.. Las semillas digeridas por los lobos germinan antes. Según recoge Fanpage.it, un estudio publicado recientemente en la revista científica Biology Letters ha analizado el papel de los lobos como dispersores involuntarios de semillas. Investigadores del Voyageurs Wolf Project examinaron más de mil semillas recuperadas de cinco muestras de excrementos de lobo recogidas en 2017 y 2018, comparándolas con unas 500 semillas tomadas directamente de las plantas de arándano.. El resultado, según el medio italiano, fue claro: las semillas que habían pasado por el aparato digestivo de los lobos tenían entre un 5% y un 27% más de probabilidades de germinar, y lo hacían de media unos siete días antes que las semillas no ingeridas. Una de las hipótesis de los investigadores es que el recubrimiento externo de las semillas se daña ligeramente durante la digestión, lo que facilitaría la entrada de agua y, con ello, la germinación. Otra posibilidad apuntada por el estudio es que los propios excrementos crean un entorno rico en nutrientes alrededor de la semilla y la protegen de microorganismos que podrían dificultar su crecimiento.. Un depredador que también dispersa semillas a grandes distancias. Fanpage.it destaca además la magnitud del fenómeno, ya que un solo lobo puede ingerir cientos o incluso miles de semillas, que después expulsa de una sola vez. Como estos animales recorren grandes distancias a diario, son capaces de transportar las semillas mucho más lejos de la planta madre que otros animales que se alimentan de los mismos frutos pero se desplazan menos.. Los arándanos resultan especialmente importantes para los lobos del norte de Minnesota en verano, cuando algunas de sus presas habituales son más difíciles de capturar: los ciervos jóvenes ya son más grandes y escapan con mayor facilidad, mientras que los castores pasan más tiempo en el agua. En ese periodo, según el medio, más del 30% de la dieta de las crías de lobo puede proceder de frutos, que en ocasiones son incluso regurgitados por los adultos para alimentar a los cachorros.. El fenómeno de dispersión de semillas por parte de animales, conocido como zoocoria, es ampliamente conocido en el caso de aves, herbívoros y mamíferos omnívoros como los osos, recuerda Fanpage.it. Sin embargo, el medio subraya que no es habitual considerar a los grandes depredadores como protagonistas activos de este papel ecológico.
Según un estudio, los lobos del norte de Minnesota, a traves de sus excrementos, contribuyen a dispersar las semillas por el entorno, favoreciendo su germinación
Los lobos son conocidos sobre todo como depredadores sociales capaces de abatir presas mucho más grandes que ellos, como ciervos y otros ungulados. Sin embargo, según explica el medio, estos carnívoros son mucho más adaptables y oportunistas de lo que suele pensarse. Durante el verano concretamente, las bayas pueden llegar a representar más del 80% de su dieta entre julio y agosto, según recoge un artículo del medio italiano Fanpage.it.. Las semillas digeridas por los lobos germinan antes. Según recoge Fanpage.it, un estudio publicado recientemente en la revista científica Biology Letters ha analizado el papel de los lobos como dispersores involuntarios de semillas. Investigadores del Voyageurs Wolf Project examinaron más de mil semillas recuperadas de cinco muestras de excrementos de lobo recogidas en 2017 y 2018, comparándolas con unas 500 semillas tomadas directamente de las plantas de arándano.. El resultado, según el medio italiano, fue claro: las semillas que habían pasado por el aparato digestivo de los lobos tenían entre un 5% y un 27% más de probabilidades de germinar, y lo hacían de media unos siete días antes que las semillas no ingeridas. Una de las hipótesis de los investigadores es que el recubrimiento externo de las semillas se daña ligeramente durante la digestión, lo que facilitaría la entrada de agua y, con ello, la germinación. Otra posibilidad apuntada por el estudio es que los propios excrementos crean un entorno rico en nutrientes alrededor de la semilla y la protegen de microorganismos que podrían dificultar su crecimiento.. Un depredador que también dispersa semillas a grandes distancias. Fanpage.it destaca además la magnitud del fenómeno, ya que un solo lobo puede ingerir cientos o incluso miles de semillas, que después expulsa de una sola vez. Como estos animales recorren grandes distancias a diario, son capaces de transportar las semillas mucho más lejos de la planta madre que otros animales que se alimentan de los mismos frutos pero se desplazan menos.. Los arándanos resultan especialmente importantes para los lobos del norte de Minnesota en verano, cuando algunas de sus presas habituales son más difíciles de capturar: los ciervos jóvenes ya son más grandes y escapan con mayor facilidad, mientras que los castores pasan más tiempo en el agua. En ese periodo, según el medio, más del 30% de la dieta de las crías de lobo puede proceder de frutos, que en ocasiones son incluso regurgitados por los adultos para alimentar a los cachorros.. El fenómeno de dispersión de semillas por parte de animales, conocido como zoocoria, es ampliamente conocido en el caso de aves, herbívoros y mamíferos omnívoros como los osos, recuerda Fanpage.it. Sin embargo, el medio subraya que no es habitual considerar a los grandes depredadores como protagonistas activos de este papel ecológico.
