Como era de esperar, la «invasión» de Ceuta ha dejado varios regalos, por cierto, bastante costosos para España. Tras el ridículo de Marlaska, que se ha convertido en una caricatura de sí mismo, y de la Comisión Europea y los ministros de Interior, el desastre se ha saldado con entre 8.000 y 11.000 inmigrantes que se han quedado en la ciudad autónoma. Es, como mínimo, el diez por ciento de la población. Los días pasan y nadie asume ninguna responsabilidad ante una vulneración orquestada de la soberanía nacional. Tras la ignominia de la innecesaria rendición ante Gibraltar y el Reino Unido, ahora le ha tocado a Marruecos someter a un Gobierno socialista comunista que podemos calificar de indigno e incompetente. Por supuesto, la izquierda mediática sigue entretenida con el ático más famoso de nuestra historia reciente mientras se somete a los intereses de La Moncloa. La situación es tan ridícula que sería divertida si no tuviéramos a más de 8.000 inmigrantes ilegales paseándose por esta ciudad autónoma. No conozco ningún país de la Unión Europea que hubiera tenido este comportamiento en circunstancias similares.. Marruecos ha descubierto, dicho irónicamente, el mecanismo perfecto para resolver el problema del paro juvenil que alcanza al 40 por ciento de la población. No tiene más que enviarlos a Ceuta o Melilla para que pase a ser un tema de la Unión Europea y España. El caso de los menores es impresionante, porque lo normal sería devolverlos a sus familias. En cambio, nuestra izquierda, tan sumisa con Marruecos, lo que quiere es colocarlos en las comunidades autónomas gobernadas por el PP y Vox. Cualquier ciudadano o ciudadana española que abandonara a sus hijos en la calle sería detenida, encarcelada y condenada. En cambio, le parece normal que aceptemos un comportamiento manifiestamente ilegal de las familias marroquíes que deciden enviarlos a territorio español. Es un tema que no se puede criticar, porque la reacción del sanchismo y sus palmeros es insultar a quien lo hace. Lo que no se puede hacer en España se considera normal cuando lo hacen los marroquíes. La situación en Ceuta es desastrosa y su economía se resiente, algo que favorece los planes para el crecimiento de la zona. Marruecos ha invertido miles de millones en desarrollar el megapuerto de Tánger Med (cerca de Ceuta) y el puerto de Nador West Med (adyacente a Melilla).. Es cierto que todavía siguen necesitando a España, que compra generosamente el control de fronteras, y a la Unión Europea, pero nunca hay que olvidar algo que es obvio y es que la prioridad son sus propios intereses. En lugar de agilizar al retorno de los ilegales, el Gobierno se dedica a atacar a las comunidades autónomas y ordena a su marioneta, la Fiscal General del Estado, que prepare actuaciones contra ellas por el tema de los menores. Una vez más, lo importante es provocar conflictos y pasar el problema al PP en lugar de actuar con visión de Estado y respeto a la soberanía. A Sánchez no le preocupa el efecto llamada, porque su interés durante estas semanas se circunscribe a sus vacaciones de nuevo rico y ver el eclipse solar. Mientras tanto, la situación en Ceuta es insostenible y hay miles de personas, como ha denunciado su presidente, «deambulando por nuestras calles, por nuestras barriadas, en los montes, en las playas, sin techo, sin tener cubiertas sus necesidades básicas».. En función de cómo se resuelva esta crisis, se puede generar una situación que se repita periódicamente. La incertidumbre y la delincuencia son factores muy perjudiciales para el desarrollo de Ceuta. Lo normal, además, es que se blindara la frontera y que hubiera un importante refuerzo de los efectivos de la Policía y la Guardia Civil. La política del sanchismo sobre inmigración es tan desastrosa como cuando en la época de Zapatero se defendía esa idea de «papeles para todos». Un país serio y riguroso defiende una política migratoria ordenada basada en los intereses nacionales y la defensa de la dignidad de las personas que salen de sus países en búsqueda de una vida mejor. A la izquierda esto no le interesa, porque su lema es que cuanto peor, mejor. La respuesta correcta ante la irrupción de más de mil menores no acompañados no es pasarle el problema a las comunidades autónomas gobernadas por el PP, sino devolverlos a Marruecos. Es donde tienen que estar.. La investigación de la «invasión» es un callejón sin salida, porque en pocas semanas, siendo generoso, será aparcada como tantos otros temas que no interesan al Gobierno. Sánchez se ha puesto muy gallito con Meloni, porque tiene con ella la misma reacción que con Ayuso. Lo que sabemos seguro es que le cuesta relacionarse con mujeres con fuerte personalidad e ideas claras. Le gusta rodearse de fans que le rían las gracias y sea hooligans del sanchismo. Su modelo es Diana Morant, Milagros Tolón o Mercedes González, a las que solo les falta llevar, no quiero dar ideas, camisetas con el rostro del presidente del Gobierno. Y, mientras tanto, nadie dimite por la «invasión» y hacen el ridículo pidiendo que lo haga Ayuso por el famoso ático. El nivel de desfachatez de la izquierda política y mediática no tiene parangón. Es sorprendente que se atrevan a hacer editoriales y escribir artículos de opinión del genero felpudo para loar la grandeza de Sánchez y descalificar a la presidenta madrileña por un tema irrelevante. Lo que sabemos seguro es que ningún desastre o incompetencia provocará una dimisión o cese. A estas alturas, da la risa pensar que Sánchez convocará elecciones pensando en los intereses de su partido y de los presidentes autonómicos, alcaldes y concejales. Esto le debe provocar unas carcajadas ensordecedoras.. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
«Nadie dimite por la ‘‘invasión’’ y hacen el ridículo pidiendo que lo haga Ayuso por el famoso ático»
Como era de esperar, la «invasión» de Ceuta ha dejado varios regalos, por cierto, bastante costosos para España. Tras el ridículo de Marlaska, que se ha convertido en una caricatura de sí mismo, y de la Comisión Europea y los ministros de Interior, el desastre se ha saldado con entre 8.000 y 11.000 inmigrantes que se han quedado en la ciudad autónoma. Es, como mínimo, el diez por ciento de la población. Los días pasan y nadie asume ninguna responsabilidad ante una vulneración orquestada de la soberanía nacional. Tras la ignominia de la innecesaria rendición ante Gibraltar y el Reino Unido, ahora le ha tocado a Marruecos someter a un Gobierno socialista comunista que podemos calificar de indigno e incompetente. Por supuesto, la izquierda mediática sigue entretenida con el ático más famoso de nuestra historia reciente mientras se somete a los intereses de La Moncloa. La situación es tan ridícula que sería divertida si no tuviéramos a más de 8.000 inmigrantes ilegales paseándose por esta ciudad autónoma. No conozco ningún país de la Unión Europea que hubiera tenido este comportamiento en circunstancias similares.. Marruecos ha descubierto, dicho irónicamente, el mecanismo perfecto para resolver el problema del paro juvenil que alcanza al 40 por ciento de la población. No tiene más que enviarlos a Ceuta o Melilla para que pase a ser un tema de la Unión Europea y España. El caso de los menores es impresionante, porque lo normal sería devolverlos a sus familias. En cambio, nuestra izquierda, tan sumisa con Marruecos, lo que quiere es colocarlos en las comunidades autónomas gobernadas por el PP y Vox. Cualquier ciudadano o ciudadana española que abandonara a sus hijos en la calle sería detenida, encarcelada y condenada. En cambio, le parece normal que aceptemos un comportamiento manifiestamente ilegal de las familias marroquíes que deciden enviarlos a territorio español. Es un tema que no se puede criticar, porque la reacción del sanchismo y sus palmeros es insultar a quien lo hace. Lo que no se puede hacer en España se considera normal cuando lo hacen los marroquíes. La situación en Ceuta es desastrosa y su economía se resiente, algo que favorece los planes para el crecimiento de la zona. Marruecos ha invertido miles de millones en desarrollar el megapuerto de Tánger Med (cerca de Ceuta) y el puerto de Nador West Med (adyacente a Melilla).. Es cierto que todavía siguen necesitando a España, que compra generosamente el control de fronteras, y a la Unión Europea, pero nunca hay que olvidar algo que es obvio y es que la prioridad son sus propios intereses. En lugar de agilizar al retorno de los ilegales, el Gobierno se dedica a atacar a las comunidades autónomas y ordena a su marioneta, la Fiscal General del Estado, que prepare actuaciones contra ellas por el tema de los menores. Una vez más, lo importante es provocar conflictos y pasar el problema al PP en lugar de actuar con visión de Estado y respeto a la soberanía. A Sánchez no le preocupa el efecto llamada, porque su interés durante estas semanas se circunscribe a sus vacaciones de nuevo rico y ver el eclipse solar. Mientras tanto, la situación en Ceuta es insostenible y hay miles de personas, como ha denunciado su presidente, «deambulando por nuestras calles, por nuestras barriadas, en los montes, en las playas, sin techo, sin tener cubiertas sus necesidades básicas».. En función de cómo se resuelva esta crisis, se puede generar una situación que se repita periódicamente. La incertidumbre y la delincuencia son factores muy perjudiciales para el desarrollo de Ceuta. Lo normal, además, es que se blindara la frontera y que hubiera un importante refuerzo de los efectivos de la Policía y la Guardia Civil. La política del sanchismo sobre inmigración es tan desastrosa como cuando en la época de Zapatero se defendía esa idea de «papeles para todos». Un país serio y riguroso defiende una política migratoria ordenada basada en los intereses nacionales y la defensa de la dignidad de las personas que salen de sus países en búsqueda de una vida mejor. A la izquierda esto no le interesa, porque su lema es que cuanto peor, mejor. La respuesta correcta ante la irrupción de más de mil menores no acompañados no es pasarle el problema a las comunidades autónomas gobernadas por el PP, sino devolverlos a Marruecos. Es donde tienen que estar.. La investigación de la «invasión» es un callejón sin salida, porque en pocas semanas, siendo generoso, será aparcada como tantos otros temas que no interesan al Gobierno. Sánchez se ha puesto muy gallito con Meloni, porque tiene con ella la misma reacción que con Ayuso. Lo que sabemos seguro es que le cuesta relacionarse con mujeres con fuerte personalidad e ideas claras. Le gusta rodearse de fans que le rían las gracias y sea hooligans del sanchismo. Su modelo es Diana Morant, Milagros Tolón o Mercedes González, a las que solo les falta llevar, no quiero dar ideas, camisetas con el rostro del presidente del Gobierno. Y, mientras tanto, nadie dimite por la «invasión» y hacen el ridículo pidiendo que lo haga Ayuso por el famoso ático. El nivel de desfachatez de la izquierda política y mediática no tiene parangón. Es sorprendente que se atrevan a hacer editoriales y escribir artículos de opinión del genero felpudo para loar la grandeza de Sánchez y descalificar a la presidenta madrileña por un tema irrelevante. Lo que sabemos seguro es que ningún desastre o incompetencia provocará una dimisión o cese. A estas alturas, da la risa pensar que Sánchez convocará elecciones pensando en los intereses de su partido y de los presidentes autonómicos, alcaldes y concejales. Esto le debe provocar unas carcajadas ensordecedoras.. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
