Los ciberataques, la compra de votos y manifestantes, el chantaje energético y la manipulación en redes sociales desde Moscú tratan de doblegar la voluntad de Chisinau
Rusia cuenta con lo que se ha llegado a llamar un Ministerio de la Mentira, un descomunal aparato de propaganda y desinformación cuya estrategia se moderniza día a día, también con el empleo de inteligencia artificial (IA), y que se adapta a las necesidades del Kremlin para seguir influyendo sobre el espacio de la antigua Unión Soviética y más allá. La Unión Europea acusó el 13 de julio al servicio de espionaje ruso FSB (Servicio Federal de Seguridad) de ser el máximo responsable de los ciberataques que sufre desde hace años.Moldavia, de 2,3 millones de habitantes, candidato a integrarse en la UE, es uno de los principales escenarios de esa guerra híbrida de Moscú que lanza ofensivas sin necesidad de tanques ni drones. Rusia tiene al país, fronterizo con Ucrania y con una región separatista prorrusa, en su punto de mira y ha intentado influir en sus elecciones y torpedear el acercamiento de la UE.Ante esa ofensiva, Chisinau intenta levantar un muro a través de organismos como el Consejo Audiovisual o Stratcom (centro para la comunicación estratégica y contra la desinformación), con el cierre de medios de la órbita del Kremlin, el cerco a cuentas propagandísticas en redes sociales o el apoyo a investigaciones policiales. También combatiendo a la oposición prorrusa en el Parlamento.Una enorme bandera europea —junto a una moldava de las mismas dimensiones— luce en la sede del Gobierno en la capital, Chisinau. Pero, a pocas decenas de kilómetros, se puede observar cómo se hace ostentación de la enseña rusa, al igual que en el territorio secesionista de Transnistria, fronterizo con Ucrania, donde se quedaron unos 1.200 soldados rusos tras la guerra de 1992 para alcanzar una independencia de facto no reconocida internacionalmente. Moscú también maneja hilos con apoyo local en la región autónoma de Gagaúzia.“La compra de votos, la financiación ilegal de diversas actividades, acciones de guerra híbrida, como ciberataques, o el uso de grupos de crimen organizado” son algunas de las artimañas de Moscú que cita Iulian Groza, exviceministro de Exteriores, sobre la injerencia contra la que lucha de Moldavia. Pese a todo, cree que su país resiste y nunca ha estado más cerca de la UE que ahora. “La integración en 2030 es muy ambiciosa, pero no imposible”, comenta optimista Groza, director del Instituto de Políticas y Reformas Europeas (IPRE), un centro de estudios moldavo.Fuente en el centro de Chisinau delante de la catedral de la Natividad.Luis de Vega“Rusia utiliza una amplia gama de actores para atacar nuestra democracia”, abunda Liliana Vitu, responsable del Consejo Audiovisual, una de las instituciones del Estado encargadas de plantar cara a la desinformación. Cita, primero, a los partidos opositores como el comunista y el socialista. Vitu describe un Parlamento en el que, de los 101 asientos, aparte de los 55 del gobernante PAS (Partido de Acción y Solidaridad), “podría decirse que todos los d
Rusia cuenta con lo que se ha llegado a llamar un Ministerio de la Mentira, un descomunal aparato de propaganda y desinformación cuya estrategia se moderniza día a día, también con el empleo de inteligencia artificial (IA), y que se adapta a las necesidades del Kremlin para seguir influyendo sobre el espacio de la antigua Unión Soviética y más allá. La Unión Europea acusó el 13 de julio al servicio de espionaje ruso FSB (Servicio Federal de Seguridad) de ser el máximo responsable de los ciberataques que sufre desde hace años.Seguir leyendo Reportaje elaborado en el marco del proyecto ‘Europa Informada’, financiado por el Parlamento Europeo.
