Un cargador que se calienta de forma anormal, un cable con el aislamiento roto o un aparato que crepita son señales que no conviene ignorar, aunque el equipo siga funcionando. La aseguradora finlandesa Pop Vakuutus recomienda dejar de usarlo cuando se dé alguna de estas anomalías, que pueden indicar fallos capaces de provocar un incendio, según lo recoge el diario Iltalehti .
Paavo Niemelä, responsable de investigaciones de la aseguradora, explica en ese comunicado que algunas personas dan por hecho que un dispositivo que aún funciona no puede tener una avería grave. Por eso pueden considerar inofensivos los chasquidos ocasionales o el calentamiento del cable. Niemelä advierte, sin embargo, de que esos síntomas pueden señalar un defecto y de que el aparato debe dejar de utilizarse en cuanto muestre un comportamiento anómalo.
Que funcione no significa que esté en buen estado
Pop Vakuutus cita como ejemplo el cargador del teléfono: si alcanza una temperatura inusualmente alta, recomienda dejar de usarlo aunque siga cargando. Ocurre algo parecido con un cable de alimentación deteriorado, que puede seguir conduciendo electricidad aunque tenga el aislamiento roto. Según la compañía, tanto los fallos internos como el desgaste de los componentes pueden provocar sobrecalentamientos o cortocircuitos.
El aviso no se limita a los grandes electrodomésticos. La aseguradora señala que muchos usuarios centran su atención en ellos, aunque los dispositivos pequeños también pueden entrañar un peligro considerable. Niemelä menciona el cable de carga del móvil, sometido a continuos dobleces y desgaste. Un cable o un cargador dañado puede causar un cortocircuito, sobrecalentarse o estropear el aparato al que está conectado.
Las señales que requieren atención
El comunicado enumera varios indicios. Entre ellos figuran el olor a quemado y el humo que salen del propio dispositivo o de las inmediaciones de una toma de corriente, que pueden revelar un sobrecalentamiento o un fallo eléctrico. También merecen atención los crepitamientos, los zumbidos y las chispas: según la aseguradora, pueden deberse a un contacto eléctrico deficiente o a componentes dañados. El calentamiento anormal del cable, del enchufe o de cualquier otra parte es igualmente motivo para interrumpir el uso.
El deterioro visible del cable es otra señal de alerta. Pop Vakuutus indica que un aislamiento agrietado, los conductores expuestos u otros daños pueden suponer riesgo de descarga eléctrica o de incendio. También deben investigarse los fallos de funcionamiento repetidos, como que el aparato se apague o se encienda solo, se comporte de forma inusual o haga saltar un fusible o el interruptor diferencial. En esos casos, la compañía aconseja aclarar la causa antes de volver a utilizarlo.
La aseguradora llama la atención asimismo sobre los dispositivos con baterías de ion-litio, que pueden dañarse, por ejemplo, por un golpe o por un calentamiento excesivo. Según advierte Pop Vakuutus en el comunicado recogido por Iltalehti, si una batería deteriorada se incendia, el fuego puede propagarse con rapidez y resultar difícil de apagar con medios domésticos. Por ello, su aviso abarca tanto los aparatos conectados a la red como los que funcionan con batería.
Un cargador que se calienta de forma anormal, un cable con el aislamiento roto o un aparato que crepita son señales que no conviene ignorar, aunque el equipo siga funcionando. La aseguradora finlandesa Pop Vakuutus recomienda dejar de usarlo cuando se dé alguna de estas anomalías, que pueden indicar fallos capaces de provocar un incendio, según lo recoge el diario Iltalehti .. Paavo Niemelä, responsable de investigaciones de la aseguradora, explica en ese comunicado que algunas personas dan por hecho que un dispositivo que aún funciona no puede tener una avería grave. Por eso pueden considerar inofensivos los chasquidos ocasionales o el calentamiento del cable. Niemelä advierte, sin embargo, de que esos síntomas pueden señalar un defecto y de que el aparato debe dejar de utilizarse en cuanto muestre un comportamiento anómalo.. Que funcione no significa que esté en buen estado. Pop Vakuutus cita como ejemplo el cargador del teléfono: si alcanza una temperatura inusualmente alta, recomienda dejar de usarlo aunque siga cargando. Ocurre algo parecido con un cable de alimentación deteriorado, que puede seguir conduciendo electricidad aunque tenga el aislamiento roto. Según la compañía, tanto los fallos internos como el desgaste de los componentes pueden provocar sobrecalentamientos o cortocircuitos.. El aviso no se limita a los grandes electrodomésticos. La aseguradora señala que muchos usuarios centran su atención en ellos, aunque los dispositivos pequeños también pueden entrañar un peligro considerable. Niemelä menciona el cable de carga del móvil, sometido a continuos dobleces y desgaste. Un cable o un cargador dañado puede causar un cortocircuito, sobrecalentarse o estropear el aparato al que está conectado.. Las señales que requieren atención. El comunicado enumera varios indicios. Entre ellos figuran el olor a quemado y el humo que salen del propio dispositivo o de las inmediaciones de una toma de corriente, que pueden revelar un sobrecalentamiento o un fallo eléctrico. También merecen atención los crepitamientos, los zumbidos y las chispas: según la aseguradora, pueden deberse a un contacto eléctrico deficiente o a componentes dañados. El calentamiento anormal del cable, del enchufe o de cualquier otra parte es igualmente motivo para interrumpir el uso.. El deterioro visible del cable es otra señal de alerta. Pop Vakuutus indica que un aislamiento agrietado, los conductores expuestos u otros daños pueden suponer riesgo de descarga eléctrica o de incendio. También deben investigarse los fallos de funcionamiento repetidos, como que el aparato se apague o se encienda solo, se comporte de forma inusual o haga saltar un fusible o el interruptor diferencial. En esos casos, la compañía aconseja aclarar la causa antes de volver a utilizarlo.. La aseguradora llama la atención asimismo sobre los dispositivos con baterías de ion-litio, que pueden dañarse, por ejemplo, por un golpe o por un calentamiento excesivo. Según advierte Pop Vakuutus en el comunicado recogido por Iltalehti, si una batería deteriorada se incendia, el fuego puede propagarse con rapidez y resultar difícil de apagar con medios domésticos. Por ello, su aviso abarca tanto los aparatos conectados a la red como los que funcionan con batería.
Una aseguradora avisa de que un dispositivo puede seguir funcionando aunque tenga averías que suponen riesgo de incendio
Un cargador que se calienta de forma anormal, un cable con el aislamiento roto o un aparato que crepita son señales que no conviene ignorar, aunque el equipo siga funcionando. La aseguradora finlandesa Pop Vakuutus recomienda dejar de usarlo cuando se dé alguna de estas anomalías, que pueden indicar fallos capaces de provocar un incendio, según lo recoge el diario Iltalehti .. Paavo Niemelä, responsable de investigaciones de la aseguradora, explica en ese comunicado que algunas personas dan por hecho que un dispositivo que aún funciona no puede tener una avería grave. Por eso pueden considerar inofensivos los chasquidos ocasionales o el calentamiento del cable. Niemelä advierte, sin embargo, de que esos síntomas pueden señalar un defecto y de que el aparato debe dejar de utilizarse en cuanto muestre un comportamiento anómalo.. Que funcione no significa que esté en buen estado. Pop Vakuutus cita como ejemplo el cargador del teléfono: si alcanza una temperatura inusualmente alta, recomienda dejar de usarlo aunque siga cargando. Ocurre algo parecido con un cable de alimentación deteriorado, que puede seguir conduciendo electricidad aunque tenga el aislamiento roto. Según la compañía, tanto los fallos internos como el desgaste de los componentes pueden provocar sobrecalentamientos o cortocircuitos.. El aviso no se limita a los grandes electrodomésticos. La aseguradora señala que muchos usuarios centran su atención en ellos, aunque los dispositivos pequeños también pueden entrañar un peligro considerable. Niemelä menciona el cable de carga del móvil, sometido a continuos dobleces y desgaste. Un cable o un cargador dañado puede causar un cortocircuito, sobrecalentarse o estropear el aparato al que está conectado.. Las señales que requieren atención. El comunicado enumera varios indicios. Entre ellos figuran el olor a quemado y el humo que salen del propio dispositivo o de las inmediaciones de una toma de corriente, que pueden revelar un sobrecalentamiento o un fallo eléctrico. También merecen atención los crepitamientos, los zumbidos y las chispas: según la aseguradora, pueden deberse a un contacto eléctrico deficiente o a componentes dañados. El calentamiento anormal del cable, del enchufe o de cualquier otra parte es igualmente motivo para interrumpir el uso.. El deterioro visible del cable es otra señal de alerta. Pop Vakuutus indica que un aislamiento agrietado, los conductores expuestos u otros daños pueden suponer riesgo de descarga eléctrica o de incendio. También deben investigarse los fallos de funcionamiento repetidos, como que el aparato se apague o se encienda solo, se comporte de forma inusual o haga saltar un fusible o el interruptor diferencial. En esos casos, la compañía aconseja aclarar la causa antes de volver a utilizarlo.. La aseguradora llama la atención asimismo sobre los dispositivos con baterías de ion-litio, que pueden dañarse, por ejemplo, por un golpe o por un calentamiento excesivo. Según advierte Pop Vakuutus en el comunicado recogido por Iltalehti, si una batería deteriorada se incendia, el fuego puede propagarse con rapidez y resultar difícil de apagar con medios domésticos. Por ello, su aviso abarca tanto los aparatos conectados a la red como los que funcionan con batería.
