Alcanza, con frecuencia, los 10 centímetros de diámetro hasta convertirse en una de las mayores de su especie. Tiene ondas en su concha y vive en las rocas expuestas al oleaje. Cuando se hace adulta, se aferra a ellas y rara vez se desplaza más allá de un metro antes de volver, siempre, al lugar donde reside. Las lapas ferruginosas (Patella ferrugínea) son un animal singular. Tanto, que está en peligro de extinción. Endemismo del Mediterráneo, su presencia es escasa. Y la Demarcación de Costas de Málaga se ha visto obligada a trasladar 40 ejemplares antes de acometer la ampliación de una de las playas más conocidas de la ciudad, los Baños del Carmen, en la zona este. Era requisito indispensable, aunque ecologistas y especialistas han mostrado sus reticencias porque están convencidos de que las mudanzas sientan mal a estos moluscos y la mayoría de individuos morirá. La Junta de Andalucía ha dado su visto bueno. Seguir leyendoParalización de las obras del Puerto de MelillaLa misma especie de lapa que protagoniza el traslado en Málaga ha frenado, de momento, la ampliación del Puerto de Melilla. El Ministerio de Transición Ecológica emitió hace unas semanas una declaración de “impacto ambiental desfavorable” para la actuación urbanística, valorada en 300 millones de euros, al “haberse identificado la posibilidad de impactos negativos significativos sobre el medio ambiente” y porque las medidas correctoras “no suponen garantía suficiente para su adecuada prevención, corrección o compensación”. Una de las claves es precisamente la Patella ferrugínea, ya que algo más de 22.000 ejemplares viven en la escollera del dique noroeste del recinto portuario, el 20% de la población total de la especie en la costa española. Y, según el Gobierno, los trabajos en el puerto acabarían con entre el 85% y el 99% de la colonia. Según recoge Melilla hoy, el consejero de Medio Ambiente y Naturaleza, Daniel Ventura (PP) de la Ciudad Autónoma aseguró que allí la especie “no está en peligro de extinción” y que hay “excedente” de lapas.
Alcanza, con frecuencia, los 10 centímetros de diámetro hasta convertirse en una de las mayores de su especie. Tiene ondas en su concha y vive en las rocas expuestas al oleaje. Cuando se hace adulta, se aferra a ellas y rara vez se desplaza más allá de un metro antes de volver, siempre, al lugar donde reside. Las lapas ferruginosas (Patella ferrugínea) son un animal singular. Tanto, que está en peligro de extinción. Endemismo del Mediterráneo, su presencia es escasa. Y la Demarcación de Costas de Málaga se ha visto obligada a trasladar 40 ejemplares antes de acometer la ampliación de una de las playas más conocidas de la ciudad, los Baños del Carmen, en la zona este. Era requisito indispensable, aunque ecologistas y especialistas han mostrado sus reticencias porque están convencidos de que las mudanzas sientan mal a estos moluscos y la mayoría de individuos morirá. La Junta de Andalucía ha dado su visto bueno. Seguir leyendoParalización de las obras del Puerto de MelillaLa misma especie de lapa que protagoniza el traslado en Málaga ha frenado, de momento, la ampliación del Puerto de Melilla. El Ministerio de Transición Ecológica emitió hace unas semanas una declaración de “impacto ambiental desfavorable” para la actuación urbanística, valorada en 300 millones de euros, al “haberse identificado la posibilidad de impactos negativos significativos sobre el medio ambiente” y porque las medidas correctoras “no suponen garantía suficiente para su adecuada prevención, corrección o compensación”. Una de las claves es precisamente la Patella ferrugínea, ya que algo más de 22.000 ejemplares viven en la escollera del dique noroeste del recinto portuario, el 20% de la población total de la especie en la costa española. Y, según el Gobierno, los trabajos en el puerto acabarían con entre el 85% y el 99% de la colonia. Según recoge Melilla hoy, el consejero de Medio Ambiente y Naturaleza, Daniel Ventura (PP) de la Ciudad Autónoma aseguró que allí la especie “no está en peligro de extinción” y que hay “excedente” de lapas.
Las obras que duplicarán la longitud de los Baños del Carmen obligan a moverlas de sitio para buscar su supervivencia a pesar de las quejas de expertos y ecologistas
