El anuncio se produjo el 1 de diciembre de 2015, coincidiendo con el nacimiento de la primera hija del matrimonio, Max. En una carta pública dirigida a su hija, Zuckerberg explicó que el compromiso no respondía únicamente al amor paternal, sino a lo que consideraba una obligación ética hacia el progreso humano. En aquel momento, esas acciones estaban valoradas en unos 40.000 millones de dólares, y ahora mismo, aproximadamente, unos 1,35 billones euros.
Una promesa sin fecha de cumplimiento
A diferencia de una donación puntual, el compromiso del 99% se planteó como algo que acompañaría toda la vida de Zuckerberg y Chan, sin una fecha final que permita dar por «cumplida» la promesa de un día para otro. Desde su creación, la CZI ha destinado miles de millones de dólares a proyectos de ciencia, educación y apoyo comunitario, aunque el foco de esos esfuerzos ha ido cambiando con el tiempo.
En 2015, la carta original hablaba sobre todo de aprendizaje personalizado, prevención de enfermedades, conectividad y fortalecimiento de comunidades. Once años después, buena parte de la estrategia se ha desplazado hacia la biología computacional, la inteligencia artificial y el uso de grandes conjuntos de datos para la investigación médica, un terreno que en 2015 todavía no ocupaba el peso que tiene actualmente en el proyecto.
Igualdad de oportunidades, el eje que se mantiene intacto
Pese a esos cambios de enfoque, la idea central de la carta original sigue apareciendo en el discurso de Zuckerberg: la equidad como acceso a oportunidades «sin importar la nación, familia o circunstancias en las que nacieron». En aquel texto, el fundador de Meta enumeraba distintos obstáculos que, a su juicio, impiden a muchas personas desarrollar su potencial, desde el riesgo de terminar en la cárcel en lugar de en la universidad por el color de piel, hasta la amenaza de deportación o la violencia por motivos de religión, orientación sexual o identidad de género.
El proyecto se planteó además con horizontes temporales muy largos, pensando en los próximos 25, 50 e incluso 100 años. El objetivo fundamental era abordar retos como la erradicación de enfermedades o la alfabetización digital, lo que explica por qué, más de una década después, la iniciativa sigue activa y en constante evolución, en lugar de haberse cerrado como una donación ya completada.
El anuncio se produjo el 1 de diciembre de 2015, coincidiendo con el nacimiento de la primera hija del matrimonio, Max. En una carta pública dirigida a su hija, Zuckerberg explicó que el compromiso no respondía únicamente al amor paternal, sino a lo que consideraba una obligación ética hacia el progreso humano. En aquel momento, esas acciones estaban valoradas en unos 40.000 millones de dólares, y ahora mismo, aproximadamente, unos 1,35 billones euros.. Una promesa sin fecha de cumplimiento. A diferencia de una donación puntual, el compromiso del 99% se planteó como algo que acompañaría toda la vida de Zuckerberg y Chan, sin una fecha final que permita dar por «cumplida» la promesa de un día para otro. Desde su creación, la CZI ha destinado miles de millones de dólares a proyectos de ciencia, educación y apoyo comunitario, aunque el foco de esos esfuerzos ha ido cambiando con el tiempo.. En 2015, la carta original hablaba sobre todo de aprendizaje personalizado, prevención de enfermedades, conectividad y fortalecimiento de comunidades. Once años después, buena parte de la estrategia se ha desplazado hacia la biología computacional, la inteligencia artificial y el uso de grandes conjuntos de datos para la investigación médica, un terreno que en 2015 todavía no ocupaba el peso que tiene actualmente en el proyecto.. Igualdad de oportunidades, el eje que se mantiene intacto. Pese a esos cambios de enfoque, la idea central de la carta original sigue apareciendo en el discurso de Zuckerberg: la equidad como acceso a oportunidades «sin importar la nación, familia o circunstancias en las que nacieron». En aquel texto, el fundador de Meta enumeraba distintos obstáculos que, a su juicio, impiden a muchas personas desarrollar su potencial, desde el riesgo de terminar en la cárcel en lugar de en la universidad por el color de piel, hasta la amenaza de deportación o la violencia por motivos de religión, orientación sexual o identidad de género.. El proyecto se planteó además con horizontes temporales muy largos, pensando en los próximos 25, 50 e incluso 100 años. El objetivo fundamental era abordar retos como la erradicación de enfermedades o la alfabetización digital, lo que explica por qué, más de una década después, la iniciativa sigue activa y en constante evolución, en lugar de haberse cerrado como una donación ya completada.
El próximo 1 de diciembre se cumplirán once años desde que Mark Zuckerberg y su esposa, Priscilla Chan, anunciaron que destinarían el 99% de sus acciones de Facebook a la Chan Zuckerberg Initiative (CZI), una promesa que sigue vigente aunque haya cambiado notablemente de forma con el paso del tiempo
El anuncio se produjo el 1 de diciembre de 2015, coincidiendo con el nacimiento de la primera hija del matrimonio, Max. En una carta pública dirigida a su hija, Zuckerberg explicó que el compromiso no respondía únicamente al amor paternal, sino a lo que consideraba una obligación ética hacia el progreso humano. En aquel momento, esas acciones estaban valoradas en unos 40.000 millones de dólares, y ahora mismo, aproximadamente, unos 1,35 billones euros.. Una promesa sin fecha de cumplimiento. A diferencia de una donación puntual, el compromiso del 99% se planteó como algo que acompañaría toda la vida de Zuckerberg y Chan, sin una fecha final que permita dar por «cumplida» la promesa de un día para otro. Desde su creación, la CZI ha destinado miles de millones de dólares a proyectos de ciencia, educación y apoyo comunitario, aunque el foco de esos esfuerzos ha ido cambiando con el tiempo.. En 2015, la carta original hablaba sobre todo de aprendizaje personalizado, prevención de enfermedades, conectividad y fortalecimiento de comunidades. Once años después, buena parte de la estrategia se ha desplazado hacia la biología computacional, la inteligencia artificial y el uso de grandes conjuntos de datos para la investigación médica, un terreno que en 2015 todavía no ocupaba el peso que tiene actualmente en el proyecto.. Igualdad de oportunidades, el eje que se mantiene intacto. Pese a esos cambios de enfoque, la idea central de la carta original sigue apareciendo en el discurso de Zuckerberg: la equidad como acceso a oportunidades «sin importar la nación, familia o circunstancias en las que nacieron». En aquel texto, el fundador de Meta enumeraba distintos obstáculos que, a su juicio, impiden a muchas personas desarrollar su potencial, desde el riesgo de terminar en la cárcel en lugar de en la universidad por el color de piel, hasta la amenaza de deportación o la violencia por motivos de religión, orientación sexual o identidad de género.. El proyecto se planteó además con horizontes temporales muy largos, pensando en los próximos 25, 50 e incluso 100 años. El objetivo fundamental era abordar retos como la erradicación de enfermedades o la alfabetización digital, lo que explica por qué, más de una década después, la iniciativa sigue activa y en constante evolución, en lugar de haberse cerrado como una donación ya completada.
