Países Bajos, pionero en el mundo en la regulación de la eutanasia en 2002, apunta por primera vez un factor que puede contribuir a su aumento: las carencias del sistema sanitario. En particular, los problemas en la atención a casos complejos de salud mental y la falta de personal en la asistencia a domicilio a mayores y enfermos terminales. En los 24 años de vigencia de la ley, se ha pasado de 2.000 casos en 2003 a 10.000 en 2025, cuando supuso cerca del 6% del total de fallecimientos a escala nacional. Seguir leyendo
Los problemas asistenciales en casos complejos de salud mental, la falta de personal y los recortes salen por primera vez como factores indirectos que facilitarán el incremento de esta práctica en el país pionero
Países Bajos, pionero en el mundo en la regulación de la eutanasia en 2002, apunta por primera vez un factor que puede contribuir a su aumento: las carencias del sistema sanitario. En particular, los problemas en la atención a casos complejos de salud mental y la falta de personal en la asistencia a domicilio a mayores y enfermos terminales. En los 24 años de vigencia de la ley, se ha pasado de 2.000 casos en 2003 a 10.000 en 2025, cuando supuso cerca del 6% del total de fallecimientos a escala nacional. La advertencia sobre el hecho de que la presión soportada por la Sanidad “puede favorecer o reforzar indirectamente los deseos de eutanasia” figura en un informe científico elaborado a petición del Gobierno para evaluar el incremento experimentado desde que se autorizó su aplicación, así como la del suicidio asistido a petición de un paciente. Hay otros elementos de mayor peso que los recortes en Salud, como el envejecimiento de la población y una mayor autonomía del paciente, que quiere ejercer mayor control sobre su vida y muerte. Pero aunque la eutanasia se evalúa cada cinco años, no se había analizado hasta ahora por qué estaba subiendo. El estudio ha sido llevado a cabo por el Centro Médico Universitario Radboud, de la ciudad de Nimega, en colaboración con sus homólogos de Utrecht y Ámsterdam, y su directora, Els van Wijngaarden, dice que observa “una subida en las peticiones de eutanasia que podría estar ligada, en parte, a los retos afrontados en ciertas áreas del sistema sanitario”. Hasta ahora, ese desafío había sido abordado en artículos académicos y debatido por parte de la opinión pública, según explica. Como especialista en significado del final de la vida y ética, señala, en conversación telefónica, que “estos resultados representan una oportunidad para seguir investigando cómo pueden paliarse los fallos potenciales del sistema de salud, sobre todo en lo relativo a las enfermedades psiquiátricas”. La experta califica este factor como “una pequeña pieza de la explicación global”. Al mismo tiempo, advierte de que los servicios de salud “deben equilibrar la atención prestada a los padecimientos mentales para los que es difícil proporcionar un tratamiento adecuado, o esto se convertirá en un problema”. Cree que eso preocupa a todas las instancias implicadas en la sanidad: “Asegurarse de que seguimos invirtiendo en procedimientos especializados en los próximos años”.En conjunto, el informe atribuye el ascenso de la eutanasia a una “consecuencia lógica de la adaptación de la práctica a los cambios en la población”, ya que esta envejece y hay mayor número de personas que viven más tiempo con enfermedades crónicas. La muerte asistida solo se puede aplicar cuando el sufrimiento es insoportable y sin posibilidad de cura, y con la petición lúcida y repetida del afectado.El cáncer ha ido bajando en los últimos años entre las razones para solicitarla. En los últi
