En el pueblo de Cenicientos todo el mundo sabe que su alcalde era militar. “No lo era, lo soy y lo seré siempre. El día que me muera me enterrarán con el uniforme puesto”, asegura Jerónimo López, de 65 años. Eso ocurrirá algún día, pero no será hoy. Jero, como lo conocen sus vecinos, tiene antes que combatir un incendio y salvar muchas vidas.Seguir leyendo
En el pueblo de Cenicientos todo el mundo sabe que su alcalde era militar. “No lo era, lo soy y lo seré siempre. El día que me muera me enterrarán con el uniforme puesto”, asegura Jerónimo López, de 65 años. Eso ocurrirá algún día, pero no será hoy. Jero, como lo conocen sus vecinos, tiene antes que combatir un incendio y salvar muchas vidas.En Cenicientos, de poco más de 2.000 habitantes, se ha instalado el puesto de mando avanzado desde donde siguen las autoridades la evolución del devastador incendio que empezó en el suroeste de Madrid, muy cerca de esta población, y amenaza ahora con extenderse al resto de la región. Por la carpa del centro de mando han pasado dos consejeros del Gobierno regional, la presidenta Isabel Díaz Ayuso, el ministro Fernando Grande-Marlaska y el delegado del Gobierno. En algunas fotos que han difundido estos políticos aparece al fondo, teléfono en mano, un hombre fuerte, con chaleco amarillo y una pulserita con la bandera de España: ese es Jero.Desde el miércoles, cuando surgió el primer foco en Villa del Prado, apenas ha dormido. Ayudó a los vecinos de ese pueblo a que huyeran del fuego que acabó calcinando 43 de sus casas y afectó a otras 286. Eso sin contar los coches que ardieron como antorchas. Desde el primer momento ha estado en contacto y apoyando en todo lo que podía al consejero de Medio Ambiente, Carlos Novillo, y después ha extendido esa lealtad y absoluta disposición al Gobierno central y a la UME cuando ellos han tomado el control del operativo.Jero nació, creció y espera terminar sus días en Cenicientos, pero eso no quita que haya sido un hombre de mundo. Como militar en activo ha estado destinado en bases de toda España, pero la gran aventura de su vida la vivió en la guerra de Afganistán. En 2019 regresó a España como teniente y desde ese momento pasó a la reserva. Se dedicó a una plantación de vino ecológico y ahora pasa casi todo el día dedicado a la Alcaldía. Su partido es el PP. En Jero se ve a un español de los pies a la cabeza. ¿En el teléfono tiene como salvapantallas la imagen de un conquistador de la época de Hernán Cortés? “No, hombre. Son un militar de los tercios y otro actual, moderno”.La experiencia lo convierte en una de esas personas a las que hay que consultar cuando ocurren catástrofes como esta. Acodado en el bar Avenida, una churrería de Cenicientos que sirve a sus clientes unas tapas muy generosas, decía el miércoles que no había que confiarse con este incendio, que lo veía mucho más peligroso de lo que en principio parecía. Imposible que llegue, dijo alguien frente a una cerveza. Espérate, no corras, le rectificó Jero. El viento que estaba por venir, predijo, y las altas temperatuas podían complicarlo. Y así ha ocurrido. “Pero, bueno, toda la cuestión logística y de combate a pie del incendio está preparada”, aseguraba en un lenguaje militar que lo dotaba de autoridad. Da la impresión de saber lo que hace
El regidor de Cenicientos, donde se ha instalado el puesto de mando, se ha convertido en una pieza clave en la lucha contra el gran incendio que afecta a Madrid
