El pintor Joaquín Sorolla instalaba su estudio al aire libre al lado de la Casa dels Bous, en el distrito marítimo de Valencia, y el escritor Vicente Blasco Ibañez paseó por sus playas para preparar su conocida novela Flor de Mayo, donde se narra las duras condiciones de vida de los pescadores del Cabanyal. El recinto, amenazado por el plan de prolongación de una gran avenida de la capital, se ha restaurado y aloja desde su inauguración este martes el Museo de la Mar de la capital valenciana, que se ha completado por fin después de 60 años de intentos fallidos. También es el primer museo municipal que se abre en los últimos 20 años.. Seguir leyendo
El pintor Joaquín Sorolla instalaba su estudio al aire libre al lado de la Casa dels Bous, en el distrito marítimo de Valencia, y el escritor Vicente Blasco Ibañez paseó por sus playas para preparar su conocida novela Flor de Mayo, donde se narra las duras condiciones de vida de los pescadores del Cabanyal. El recinto, amenazado por el plan de prolongación de una gran avenida de la capital, se ha restaurado y aloja desde su inauguración este martes el Museo de la Mar de la capital valenciana, que se ha completado por fin después de 60 años de intentos fallidos. También es el primer museo municipal que se abre en los últimos 20 años.. La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, lo ha inaugurado, acompañada de los dos partidos de la oposición, Compromís y PSPV, que lanzaron el proyecto en sus dos mandatos anteriores, de las asociaciones de vecinos y de los responsables de los museos L’Etno, de la Mar y la Sal de Torrevieja o el de la Vila-Joiosa, que han aportado fondos al nuevo espacio museístico. La idea, según ha confirmado Catalá, es que el proyecto se complete la siguiente legislatura con más sedes.. “Han sido 64 años de espera de un proyecto muy deseado”, ha subrayado Ruben Pacheco, autor del proyecto museístico, que lo ha descrito como un espacio que recupera la memoria de la gente de la mar, de pescadores y marineros, “de su forma de vida”. El museo muestra “una manera de entender la mar, unos oficios, unas herramientas y unas maneras de pensar, de actuar y de vivir en torno a la pesca de esta parte del Mediterráneo pero también testimonios orales de aquellos que vivieron aquella época.. El primer intento en Valencia de abrir un museo dedicado al mar se produjo en torno a 1964, cuando los habitantes de los poblados marítimos empezaron a recopilar materiales y fondos relacionados con la pesca con la idea de nutrir un museo monográfico. Pero la idea finalmente quedó en nada. En 1974 se abrió una primera sede en las Torres de Serrano, con colecciones etnológicas y maquetas de embarcaciones pero se cerró en los años 80. El último intento fue en las Reales Atarazanas, en el Grao, donde después de unos años, en torno a los 2000, se empaquetaron los fondos expuestos y se almacenaron.. Solo el edificio, la Casa dels Bous tiene más de siglo y medio de historia. Se abrió en 1895 y el recinto acoge los establos donde dormían los bueyes que arrastraban las barcas de pescadores hasta la orilla y horas más tarde las sacaban a la arena. Sin embargo, el arte de bou, un método de pesca, toma el nombre del sistema por el que dos embarcaciones de vela, falutxos, tiraban de la red de pesca formando una uve a semejanza de la forma de los cuernos de los bueyes, ha puntualizado Pacheco.. “Con el paso de los años y tras decepciones sucesivas, buena parte de los materiales recopilados han sido difíciles de recuperar y restaurar para que formen parte del museo”, ha reconocido el director de contenidos, que ha agradecido a las familias de pescadores “que se hayan volcado con nosotros”, dado que muchos de los que vivieron aquella época han desaparecido o son muy mayores ya, y ha dado especialmente las gracias a seis de ellos: Pepe Nicolau, Amparo Oliver, Amparo Sellés, Joaquín López, Isabel Martinez o Toni Gallart.. Diego Sáiz, responsable de la museografía, ha explicado que la novela de Blasco Ibáñez les ha proporcionado un hilo narrativo muy claro para el museo. “Hemos incorporado fragmentos de Flor de Mayo a lo largo del recorrido, muchas veces junto a las imágenes u objetos de los que habla el libro. La idea es que palabra, objeto e imagen se expliquen por si mismos”, ha resumido.. El recorrido se organiza en tres zonas principales: la planta baja, donde estaban los antiguos establos, la primera planta, de nueva construcción con un espacio para exposiciones temporales; y las casetas de los teñidores de las redes, situadas en el exterior, muy cerca de donde se secaban las redes después de faenar. La planta baja concentra la mayoría del contenido, con una gran plataforma que imita una lámina de agua de mar, en la que se aloja una especie de diorama y donde se expone un falutxo y se recrea el arrastre de las barcas de los bueyes. Al inicio del recorrido se encuentran las figuras de Sorolla y Blasco Ibáñez.. Catalá ha agradecido a la Diputación de Valencia su participación en el proyecto porque “ha sido nuestro gran aliado”. “Es un proyecto compartido y cuando las cosas tienen esta comunión salen bastante bien”, ha dicho aludiendo a las concejalas Glòria Tello, de Compromís, Maite Ibáñez, del PSPV.. “Es el primer museo municipal que se abre en 20 años en la ciudad y eso solo es motivo de celebración”, ha resaltado la alcaldesa. “Después de tantos años buscando una casa donde contar esa memoria marinera valenciana ha acabado en un edificio que fue testigo directo de esos oficios y de generaciones enteras ligadas a lo que sucedía en esta playa”, ha concluido Catalá.. La edil de Compromís Glòria Tello, que dirigió la cartera municipal de Cultura durante ocho años, desde la que se impulsó el proyecto, ha lamentado que la inauguración del museo “se haya paralizado tanto tiempo, pero, en cualquier caso, solo podemos celebrar que nuestro trabajo vea finalmente la luz”, ha dicho.
La Casa dels Bous ha sido restaurada y documenta la vida de los pescadores del Cabanyal. Es el primer espacio museográfico municipal que se abre en dos décadas
