Una simple reseña en Google ha terminado convirtiéndose en un debate sobre la gestión de las reservas en los restaurantes. La cuenta de Soy Camarero, especializada en compartir situaciones relacionadas con la hostelería, ha difundido el intercambio de mensajes entre una clienta y el propietario de un establecimiento después de que ella dejara una valoración de una estrella por el trato recibido al intentar cenar.
La clienta asegura que el problema no fue la comida, que incluso elogia, sino la atención recibida en varias visitas. Según explica en su reseña, acudió en diferentes ocasiones al restaurante y, pese a ver mesas vacías, el personal le comunicó que no podía acceder porque el local estaba completo o porque existía el riesgo de que la cocina cerrara antes de poder atenderla.
«Tienen un cartel que indica que a las 21:20 es el último pase, pero nosotros hemos visto cómo a las 21:05 ya no dejaban entrar por un supuesto lleno del restaurante y terminar viendo cómo no se ocupaba ninguna mesa«, afirma la clienta en su comentario.
«No estaba lleno porque había mesas libres»
La usuaria también relata que decidió volver un tercer día, esta vez antes de las nueve de la noche, pero asegura que la situación volvió a repetirse. «Nos dijeron que todo estaba lleno, cosa que no era cierta porque había mesas libres, y que tendríamos que esperar con el riesgo de que quizá la cocina estuviera cerrada«, añade.
Pese a la crítica al servicio, la cliente deja claro que la experiencia gastronómica fue positiva. «La comida muy rica… Es una pena que el trabajo de cocina se ensucie por la mala atención al público«, concluye en una reseña en la que puntúa con un cuatro sobre cinco la comida, pero solo con un uno el servicio.
Lejos de dejar pasar la crítica, el propietario del restaurante decidió contestar públicamente y explicar su versión de los hechos. En su respuesta comienza lamentando la percepción de la clienta, aunque defiende la actuación del establecimiento.
«El cartel con el horario de cocina está siempre visible y no se retira ni se coloca en función de la ocupación del restaurante«, afirma. Además, aclara que el último pase no significa que cualquier mesa aparentemente libre pueda ocuparse inmediatamente.
El responsable insiste en una idea que se ha convertido en la frase más comentada de la respuesta: «Una mesa vacía no necesariamente es una mesa libre«. Según explica, muchas de esas mesas estaban reservadas para clientes que todavía no habían llegado, una práctica que considera habitual en cualquier restaurante que trabaja con reservas.
«Quizá la mejor opción habría sido realizar una reserva»
El propietario también se muestra sorprendido por que la situación, según la propia reseña, se hubiera repetido en varias ocasiones. «Si en diferentes visitas se les informó de que las mesas estaban reservadas o de que el restaurante estaba completo, quizá la mejor opción habría sido realizar una reserva previa para garantizar su mesa«, señala.
Además, el restaurante defiende que la opción de esperar que se ofreció a la clienta no fue una negativa a atenderla, sino una forma de evitar una mala experiencia posterior.
«Cuando se les ofreció la posibilidad de esperar, se hizo precisamente porque en ese momento no podíamos garantizar una mesa disponible para cenar antes del cierre de cocina. Preferimos ser honestos con nuestros clientes antes que sentarlos y no poder ofrecerles el servicio adecuado«, señala el propietario.
El responsable también agradece que la clienta valorase positivamente la comida, aunque lamenta que la crítica al servicio termine afectando al trabajo de todo el equipo.
«Del mismo modo que a usted le apena que el trabajo de cocina quede empañado por su percepción del servicio, a nosotros nos entristece que el esfuerzo diario de todo un equipo de sala y cocina quede desmerecido por una reseña basada en una interpretación errónea de la gestión de reservas y de la disponibilidad real del restaurante«, concluye.
Una simple reseña en Google ha terminado convirtiéndose en un debate sobre la gestión de las reservas en los restaurantes. La cuenta de Soy Camarero, especializada en compartir situaciones relacionadas con la hostelería, ha difundido el intercambio de mensajes entre una clienta y el propietario de un establecimiento después de que ella dejara una valoración de una estrella por el trato recibido al intentar cenar. La clienta asegura que el problema no fue la comida, que incluso elogia, sino la atención recibida en varias visitas. Según explica en su reseña, acudió en diferentes ocasiones al restaurante y, pese a ver mesas vacías, el personal le comunicó que no podía acceder porque el local estaba completo o porque existía el riesgo de que la cocina cerrara antes de poder atenderla. «Tienen un cartel que indica que a las 21:20 es el último pase, pero nosotros hemos visto cómo a las 21:05 ya no dejaban entrar por un supuesto lleno del restaurante y terminar viendo cómo no se ocupaba ninguna mesa», afirma la clienta en su comentario. «No estaba lleno porque había mesas libres» La usuaria también relata que decidió volver un tercer día, esta vez antes de las nueve de la noche, pero asegura que la situación volvió a repetirse. «Nos dijeron que todo estaba lleno, cosa que no era cierta porque había mesas libres, y que tendríamos que esperar con el riesgo de que quizá la cocina estuviera cerrada», añade. Pese a la crítica al servicio, la cliente deja claro que la experiencia gastronómica fue positiva. «La comida muy rica… Es una pena que el trabajo de cocina se ensucie por la mala atención al público», concluye en una reseña en la que puntúa con un cuatro sobre cinco la comida, pero solo con un uno el servicio. Lejos de dejar pasar la crítica, el propietario del restaurante decidió contestar públicamente y explicar su versión de los hechos. En su respuesta comienza lamentando la percepción de la clienta, aunque defiende la actuación del establecimiento. «El cartel con el horario de cocina está siempre visible y no se retira ni se coloca en función de la ocupación del restaurante», afirma. Además, aclara que el último pase no significa que cualquier mesa aparentemente libre pueda ocuparse inmediatamente. El responsable insiste en una idea que se ha convertido en la frase más comentada de la respuesta: «Una mesa vacía no necesariamente es una mesa libre». Según explica, muchas de esas mesas estaban reservadas para clientes que todavía no habían llegado, una práctica que considera habitual en cualquier restaurante que trabaja con reservas. «Quizá la mejor opción habría sido realizar una reserva» El propietario también se muestra sorprendido por que la situación, según la propia reseña, se hubiera repetido en varias ocasiones. «Si en diferentes visitas se les informó de que las mesas estaban reservadas o de que el restaurante estaba completo, quizá la mejor opción habría sido realizar una
La clienta asegura que el problema no fue la comida, que incluso elogia, sino la atención recibida en varias visitas
Una simple reseña en Google ha terminado convirtiéndose en un debate sobre la gestión de las reservas en los restaurantes. La cuenta de Soy Camarero, especializada en compartir situaciones relacionadas con la hostelería, ha difundido el intercambio de mensajes entre una clienta y el propietario de un establecimiento después de que ella dejara una valoración de una estrella por el trato recibido al intentar cenar.La clienta asegura que el problema no fue la comida, que incluso elogia, sino la atención recibida en varias visitas. Según explica en su reseña, acudió en diferentes ocasiones al restaurante y, pese a ver mesas vacías, el personal le comunicó que no podía acceder porque el local estaba completo o porque existía el riesgo de que la cocina cerrara antes de poder atenderla.»Tienen un cartel que indica que a las 21:20 es el último pase, pero nosotros hemos visto cómo a las 21:05 ya no dejaban entrar por un supuesto lleno del restaurante y terminar viendo cómo no se ocupaba ninguna mesa», afirma la clienta en su comentario.»No estaba lleno porque había mesas libres»La usuaria también relata que decidió volver un tercer día, esta vez antes de las nueve de la noche, pero asegura que la situación volvió a repetirse. «Nos dijeron que todo estaba lleno, cosa que no era cierta porque había mesas libres, y que tendríamos que esperar con el riesgo de que quizá la cocina estuviera cerrada», añade.Pese a la crítica al servicio, la cliente deja claro que la experiencia gastronómica fue positiva. «La comida muy rica… Es una pena que el trabajo de cocina se ensucie por la mala atención al público», concluye en una reseña en la que puntúa con un cuatro sobre cinco la comida, pero solo con un uno el servicio.Lejos de dejar pasar la crítica, el propietario del restaurante decidió contestar públicamente y explicar su versión de los hechos. En su respuesta comienza lamentando la percepción de la clienta, aunque defiende la actuación del establecimiento.»El cartel con el horario de cocina está siempre visible y no se retira ni se coloca en función de la ocupación del restaurante», afirma. Además, aclara que el último pase no significa que cualquier mesa aparentemente libre pueda ocuparse inmediatamente.El responsable insiste en una idea que se ha convertido en la frase más comentada de la respuesta: «Una mesa vacía no necesariamente es una mesa libre». Según explica, muchas de esas mesas estaban reservadas para clientes que todavía no habían llegado, una práctica que considera habitual en cualquier restaurante que trabaja con reservas.»Quizá la mejor opción habría sido realizar una reserva»El propietario también se muestra sorprendido por que la situación, según la propia reseña, se hubiera repetido en varias ocasiones. «Si en diferentes visitas se les informó de que las mesas estaban reservadas o de que el restaurante estaba completo, quizá la mejor opción habría sido realizar una reserva previa pa
