Iker Casillas y José Mourinho mantuvieron durante años una relación marcada por un episodio concreto que ambos han recordado con versiones distintas en el documental de Netflix. Fue aquella llamada telefónica del portero al barcelonista Xavi Hernández se convirtió en el punto de partida de un enfrentamiento abierto dentro del Real Madrid. El guardameta ha defendido su actuación al explicar el contexto profesional en el que se produjo el contacto, mientras el entrenador portugués ha insistido en que ciertas actitudes resultaban inaceptables en el vestuario.. La dualidad de roles generaba fricción constante. Casillas ha subraya la dificultad de compaginar sus responsabilidades. “Esa situación era complicada porque tú eras capitán del Real Madrid y capitán de la Selección Española”. El portero recordó que en los partidos de liga se enfrentaba a futbolistas del Barcelona que al día siguiente compartían concentraciones y objetivos comunes con la selección nacional. “Te enfrentabas a compañeros que eran tus enemigos en el campo de fútbol, pero luego eran tus compañeros con la Selección”.. El técnico del Real Madrid interpretó el contacto como una falta de respeto hacia el grupo. Mourinho consideraba que durante los encuentros entre Barcelona y Real Madrid no cabía ninguna muestra de cercanía. El portugués situó el episodio como el origen del problema y dejó claro que no toleraría conductas que percibiera como desleales al vestuario blanco. En su relato, la llamada de Casillas a Xavi Hernández rompió una línea que él mismo había trazado con firmeza. El conflicto nació de aquella decisión y se prolongó durante varias temporadas, afectando la dinámica interna del equipo.. Mourinho fijó límites claros ante el clásico. El entrenador ofrece su propia versión de los hechos y explicó cómo había advertido a los jugadores antes de enfrentarse al Barcelona. “Les dije: ‘Esto es el Barcelona-Real Madrid. Cuando vayáis a la Selección podéis daros dos besos pero ahora no. Esto es la guerra’”. Mourinho insistió en que la rivalidad debía prevalecer mientras ambos clubes se midieran en competición oficial.. Cualquier gesto de amistad o conversación entre integrantes de uno y otro equipo durante esos días resultaba, a su juicio, incompatible con el espíritu que él exigía. El técnico portugués vinculó de forma directa la falta de respeto personal con la aparición de un problema serio dentro de la plantilla. “Hay cosas que no acepto y que nunca aceptaré. Y cuando alguien no me respeta, se convierte en un problema”.. Esa frontera difusa entre rivalidad española y compañerismo internacional obligaba a gestionar gestos y conversaciones con especial cuidado. Casillas reconoció que la escena le resultó incómoda y decidió comunicárselo de forma directa a su técnico. “A mí no me gustó ver eso y se lo dije al míster”. Casillas ha mantenido que su actuación respondía a las obligaciones derivadas de ser capitán de la Selección Española y no a una traición hacia el Real Madrid. El portero enmarcó la llamada dentro de una realidad profesional compleja en la que los mismos futbolistas pasaban de ser rivales feroces a compañeros de concentración. Mourinho, por su parte, rechazó cualquier interpretación que suavizara el episodio y reiteró que el enfrentamiento Barcelona-Real Madrid debía vivirse con la máxima intensidad. El portugués equiparó aquellos partidos a una situación de guerra deportiva en la que no había espacio para gestos de cercanía.. Un vestuario roto. El episodio marcó un antes y un después en la relación entre ambos. Casillas situó el origen del malestar en su decisión de contactar con Xavi Hernández y Mourinho, a su vez, presentó la llamada como un punto de no retorno. Ambos coinciden en que aquel momento generó un problema que se extendió más allá de un simple malentendido y condicionó la convivencia en el vestuario del Real Madrid durante un periodo prolongado
El entrenador portugués ha contado cómo reaccionó cuando Iker Casillas llamó a Xavi Hernández en medio de las guerras de los Clásicos
Iker Casillas y José Mourinho mantuvieron durante años una relación marcada por un episodio concreto que ambos han recordado con versiones distintas en el documental de Netflix. Fue aquella llamada telefónica del portero al barcelonista Xavi Hernández se convirtió en el punto de partida de un enfrentamiento abierto dentro del Real Madrid. El guardameta ha defendido su actuación al explicar el contexto profesional en el que se produjo el contacto, mientras el entrenador portugués ha insistido en que ciertas actitudes resultaban inaceptables en el vestuario.. La dualidad de roles generaba fricción constante. Casillas ha subraya la dificultad de compaginar sus responsabilidades. “Esa situación era complicada porque tú eras capitán del Real Madrid y capitán de la Selección Española”. El portero recordó que en los partidos de liga se enfrentaba a futbolistas del Barcelona que al día siguiente compartían concentraciones y objetivos comunes con la selección nacional. “Te enfrentabas a compañeros que eran tus enemigos en el campo de fútbol, pero luego eran tus compañeros con la Selección”.. El técnico del Real Madrid interpretó el contacto como una falta de respeto hacia el grupo. Mourinho consideraba que durante los encuentros entre Barcelona y Real Madrid no cabía ninguna muestra de cercanía. El portugués situó el episodio como el origen del problema y dejó claro que no toleraría conductas que percibiera como desleales al vestuario blanco. En su relato, la llamada de Casillas a Xavi Hernández rompió una línea que él mismo había trazado con firmeza. El conflicto nació de aquella decisión y se prolongó durante varias temporadas, afectando la dinámica interna del equipo.. Mourinho fijó límites claros ante el clásico. El entrenador ofrece su propia versión de los hechos y explicó cómo había advertido a los jugadores antes de enfrentarse al Barcelona. “Les dije: ‘Esto es el Barcelona-Real Madrid. Cuando vayáis a la Selección podéis daros dos besos pero ahora no. Esto es la guerra’”. Mourinho insistió en que la rivalidad debía prevalecer mientras ambos clubes se midieran en competición oficial.. Cualquier gesto de amistad o conversación entre integrantes de uno y otro equipo durante esos días resultaba, a su juicio, incompatible con el espíritu que él exigía. El técnico portugués vinculó de forma directa la falta de respeto personal con la aparición de un problema serio dentro de la plantilla. “Hay cosas que no acepto y que nunca aceptaré. Y cuando alguien no me respeta, se convierte en un problema”.. Esa frontera difusa entre rivalidad española y compañerismo internacional obligaba a gestionar gestos y conversaciones con especial cuidado. Casillas reconoció que la escena le resultó incómoda y decidió comunicárselo de forma directa a su técnico. “A mí no me gustó ver eso y se lo dije al míster”. Casillas ha mantenido que su actuación respondía a las obligaciones derivadas de ser capitán de la Selección Española y no a una traición hacia el Real Madrid. El portero enmarcó la llamada dentro de una realidad profesional compleja en la que los mismos futbolistas pasaban de ser rivales feroces a compañeros de concentración. Mourinho, por su parte, rechazó cualquier interpretación que suavizara el episodio y reiteró que el enfrentamiento Barcelona-Real Madrid debía vivirse con la máxima intensidad. El portugués equiparó aquellos partidos a una situación de guerra deportiva en la que no había espacio para gestos de cercanía.. Un vestuario roto. El episodio marcó un antes y un después en la relación entre ambos. Casillas situó el origen del malestar en su decisión de contactar con Xavi Hernández y Mourinho, a su vez, presentó la llamada como un punto de no retorno. Ambos coinciden en que aquel momento generó un problema que se extendió más allá de un simple malentendido y condicionó la convivencia en el vestuario del Real Madrid durante un periodo prolongado
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