Un buque surcoreano zarpará en una ruta experimental por la región ante los riesgos en el mar Rojo. Una naviera china ha establecido ya la primera línea regular en la zona
La nueva ruta de la seda del Ártico ha dejado de ser una entelequia para convertirse esta misma semana en una realidad. Y en una carrera. Aprovechando la época estival, China ha establecido el primer servicio regular de transporte de mercancías a través de este inhóspito paraje. El buque «Dubai Tower», propiedad de la compañía china Sea Legend, zarpó el pasado 15 de agosto del puerto de Ningbo, al sur de Shanghái, hacia la cornisa septentrional rusa, donde será apoyado por una flotilla de barcos rompehielos atómicos rusos, indispensables para completar el viaje.. La Ruta Marítima del Norte es controlada de forma soberana por Rusia, que, a través de su agencia nuclear (Rosatom), cobra una comisión por transitarlo, decide qué embarcaciones pueden hacerlo y determina las rutas transitables en función del estado del hielo, apoyando con sus rompehielos las travesías.. El plan del «Dubai Tower» es atracar con los 1.700 contenedores que transporta en el puerto británico de Felixstowe en 20 días. Ese tiempo es la mitad de lo que requiere la tradicional ruta por el Canal de Suez y cinco menos que el trayecto por tren. Y ese es uno de los principales atractivos de la ruta, pues permite a las compañías reducir gastos en partidas tan importantes como el combustible al recortar de forma importante los días de navegación, haciendo más rentables los viajes.. La ruta es ideal para transportar mercancía sensible a las altas temperaturas (como baterías y componentes solares) al evitar las olas de calor extremo del verano en las rutas del sur. Además, evita el avispero en que se están convirtiendo pasos como el estrecho de Ormuz, el mar Rojo o el Canal de Suez por las hostilidades en Oriente Medio.. Precisamente, otro portacontenedores surcoreano zarpó ayer sábado desde Busan en una navegación experimental hacia Europa por el Ártico en busca de alternativas para evitar las disrupciones en el mar Rojo desde el inicio de la guerra en Gaza.. La prueba busca comprobar la viabilidad técnica, ambiental y comercial de una ruta alternativa hacia Europa, dijo el Ministerio de Océanos en un comunicado. La cartera de Océanos presentó en mayo un plan que pretende usar esta prueba como primer paso para establecer un servicio regular por la ruta ártica en 2030.. A la espera de la posible competencia coreana, el servicio chino se prestará de forma semanal de julio a octubre, cuando el deshielo permite la navegación.. Aunque esta ventana de oportunidad podría ampliarse no a mucho tardar. Pese a que los veranos sin hielos en la zona ártica se esperaban para mediados de siglo, el calentamiento global podría adelantar su llegada. El Ártico está perdiendo sus hielos perpetuos a pasos acelerados. Según la Universidad de Southampton (Inglaterra), los datos de 2024 a 2025 muestran el mayor retroceso invernal de hielo marino en la zona jamás registrado.. La temporalidad, no obstante, no es el único peligro al que se enfrentan los cargueros que transiten la zona. El hielo fragmentado y la densa niebla ártica añaden un alto nivel de peligro e incertidumbre a la navegación comercial regular, que se expone además a que los cambios meteorológicos repentinos puedan dejar bloqueadas las embarcaciones. Además, los buques adaptados para aguas polares transportan un volumen sustancialmente menor de contenedores en comparación con los megacargueros que cruzan el canal de Suez.. También supone un desafío medioambiental por varios factores. Los barcos liberan hollín sobre el hielo, lo que oscurece la superficie, absorbe más calor y acelera aún más el deshielo polar. Además, el clima extremo del Ártico multiplica el peligro de accidentes graves y complica de forma extrema las labores de limpieza o rescate. Igualmente, el aumento del tráfico de grandes mercantes altera hábitats vulnerables de mamíferos marinos y la biodiversidad ártica.. La nueva ruta de la seda no es, sin embargo, una mera herramienta económica y comercial. Se encuadra también en la batalla geoestratégica que enfrenta a Estados Unidos con Rusia y China, que han unido fuerzas en una región clave para abrir una ruta alternativa que les permite evitar otros pasos más conflictivos como los de Oriente Medio y que no están bajo su control.
La nueva ruta de la seda del Ártico ha dejado de ser una entelequia para convertirse esta misma semana en una realidad. Y en una carrera. Aprovechando la época estival, China ha establecido el primer servicio regular de transporte de mercancías a través de este inhóspito paraje. El buque «Dubai Tower», propiedad de la compañía china Sea Legend, zarpó el pasado 15 de agosto del puerto de Ningbo, al sur de Shanghái, hacia la cornisa septentrional rusa, donde será apoyado por una flotilla de barcos rompehielos atómicos rusos, indispensables para completar el viaje.. La Ruta Marítima del Norte es controlada de forma soberana por Rusia, que, a través de su agencia nuclear (Rosatom), cobra una comisión por transitarlo, decide qué embarcaciones pueden hacerlo y determina las rutas transitables en función del estado del hielo, apoyando con sus rompehielos las travesías.. El plan del «Dubai Tower» es atracar con los 1.700 contenedores que transporta en el puerto británico de Felixstowe en 20 días. Ese tiempo es la mitad de lo que requiere la tradicional ruta por el Canal de Suez y cinco menos que el trayecto por tren. Y ese es uno de los principales atractivos de la ruta, pues permite a las compañías reducir gastos en partidas tan importantes como el combustible al recortar de forma importante los días de navegación, haciendo más rentables los viajes.. La ruta es ideal para transportar mercancía sensible a las altas temperaturas (como baterías y componentes solares) al evitar las olas de calor extremo del verano en las rutas del sur. Además, evita el avispero en que se están convirtiendo pasos como el estrecho de Ormuz, el mar Rojo o el Canal de Suez por las hostilidades en Oriente Medio.. Precisamente, otro portacontenedores surcoreano zarpó ayer sábado desde Busan en una navegación experimental hacia Europa por el Ártico en busca de alternativas para evitar las disrupciones en el mar Rojo desde el inicio de la guerra en Gaza.. La prueba busca comprobar la viabilidad técnica, ambiental y comercial de una ruta alternativa hacia Europa, dijo el Ministerio de Océanos en un comunicado. La cartera de Océanos presentó en mayo un plan que pretende usar esta prueba como primer paso para establecer un servicio regular por la ruta ártica en 2030.. A la espera de la posible competencia coreana, el servicio chino se prestará de forma semanal de julio a octubre, cuando el deshielo permite la navegación.. Aunque esta ventana de oportunidad podría ampliarse no a mucho tardar. Pese a que los veranos sin hielos en la zona ártica se esperaban para mediados de siglo, el calentamiento global podría adelantar su llegada. El Ártico está perdiendo sus hielos perpetuos a pasos acelerados. Según la Universidad de Southampton (Inglaterra), los datos de 2024 a 2025 muestran el mayor retroceso invernal de hielo marino en la zona jamás registrado.. Riesgos. La temporalidad, no obstante, no es el único peligro al que se enfrentan los cargueros que transiten la zona. El hielo fragmentado y la densa niebla ártica añaden un alto nivel de peligro e incertidumbre a la navegación comercial regular, que se expone además a que los cambios meteorológicos repentinos puedan dejar bloqueadas las embarcaciones. Además, los buques adaptados para aguas polares transportan un volumen sustancialmente menor de contenedores en comparación con los megacargueros que cruzan el canal de Suez.. También supone un desafío medioambiental por varios factores. Los barcos liberan hollín sobre el hielo, lo que oscurece la superficie, absorbe más calor y acelera aún más el deshielo polar. Además, el clima extremo del Ártico multiplica el peligro de accidentes graves y complica de forma extrema las labores de limpieza o rescate. Igualmente, el aumento del tráfico de grandes mercantes altera hábitats vulnerables de mamíferos marinos y la biodiversidad ártica.. La nueva ruta de la seda no es, sin embargo, una mera herramienta económica y comercial. Se encuadra también en la batalla geoestratégica que enfrenta a Estados Unidos con Rusia y China, que han unido fuerzas en una región clave para abrir una ruta alternativa que les permite evitar otros pasos más conflictivos como los de Oriente Medio y que no están bajo su control.
