El Proyecto de Ley [PL] de gestión pública e integridad del Sistema Nacional de Salud llegó al Congreso de los Diputados la semana pasada.. Es la enésima muestra del enfoque partidista y dogmático con el que el actual Gobierno trata la colaboración público-privada mientras nuestra sanidad se ve privada de reformas en términos de financiación, planificación y estabilidad imprescindibles desde hace años.. Subyugar el debate hacia el «sí» o el «no» a la colaboración público-privada únicamente debilita el modelo en tanto que siembra dudas –cuanto menos– sobre el respeto a los límites competenciales vigentes entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, y en nada ayuda a que problemas al alza en cantidad y complejidad como las listas de espera, el acceso a innovaciones y la atención a la cronicidad, la pluripatología, la fragilidad… tengan una prevención y una respuesta asistencial integral, cohesionada y equitativa.. Considerando el impacto que la corrupción tenga en la duración de la legislatura, el bloqueo de iniciativas legislativas aplicado por quienes tienen la mayoría en la mesa del Congreso, el rechazo que el PL pueda generar en algunos socios del Gobierno… la mejor noticia que podemos tener sobre el propio PL es que no prospere.. La colaboración público-privada es consustancial con el SNS desde hace décadas y no debería ser objeto de persecución por mucho uso que la ministra de Sanidad quiera darle para hacer campaña electoral en la Comunidad de Madrid antes de tiempo.. Yo también creo que la Ley 15/1997, sobre habilitación de nuevas formas de gestión ha de ser actualizada, sí, pero sólo para ir a más y a mejor en opciones y en excelencia.
Mario Mingo es médico y político
El Proyecto de Ley [PL] de gestión pública e integridad del Sistema Nacional de Salud llegó al Congreso de los Diputados la semana pasada.. Es la enésima muestra del enfoque partidista y dogmático con el que el actual Gobierno trata la colaboración público-privada mientras nuestra sanidad se ve privada de reformas en términos de financiación, planificación y estabilidad imprescindibles desde hace años.. Subyugar el debate hacia el «sí» o el «no» a la colaboración público-privada únicamente debilita el modelo en tanto que siembra dudas –cuanto menos– sobre el respeto a los límites competenciales vigentes entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, y en nada ayuda a que problemas al alza en cantidad y complejidad como las listas de espera, el acceso a innovaciones y la atención a la cronicidad, la pluripatología, la fragilidad… tengan una prevención y una respuesta asistencial integral, cohesionada y equitativa.. Considerando el impacto que la corrupción tenga en la duración de la legislatura, el bloqueo de iniciativas legislativas aplicado por quienes tienen la mayoría en la mesa del Congreso, el rechazo que el PL pueda generar en algunos socios del Gobierno… la mejor noticia que podemos tener sobre el propio PL es que no prospere.. La colaboración público-privada es consustancial con el SNS desde hace décadas y no debería ser objeto de persecución por mucho uso que la ministra de Sanidad quiera darle para hacer campaña electoral en la Comunidad de Madrid antes de tiempo.. Yo también creo que la Ley 15/1997, sobre habilitación de nuevas formas de gestión ha de ser actualizada, sí, pero sólo para ir a más y a mejor en opciones y en excelencia.
