Durante el atardecer del próximo miércoles 12 de agosto tendrá lugar el primer eclipse total de Sol visible desde la península Ibérica en más de un siglo. La Luna ocultará el Sol visto desde la Tierra de oeste a este, y, dada la fecha, hay altas probabilidades de que los cielos estén despejados. Pero para realizar una observación segura del eclipse es importante no mirar al astro rey directamente; con gafas de sol tampoco. Observar el Sol siempre entraña riesgo, pues la gran cantidad de radiación infrarroja, visible y ultravioleta que emite puede dañar la vista, produciendo incluso ceguera si la observación es prolongada. Esto es así tanto al observar el Sol sin eclipsar, como con el Sol parcialmente eclipsado o durante un eclipse anular, según el Instituto Geográfico Nacional (IGN). «Un eclipse solar puede dañar los ojos porque, aunque el sol parezca menos intenso, sigue emitiendo radiación muy fuerte», explica Emanuel Barbera Lustaunau, oftalmólogo y coordinador médico del Instituto Oftalmológico Quirónsalud de La Coruña. Retina sin receptores de dolor La luz visible intensa llega a la retina y puede «quemar» sus células. La radiación ultravioleta e infrarroja también pueden dañar los tejidos del ojo, aunque no lo notes al momento. El resultado puede ser una retinopatía solar: una lesión en la mácula, la zona responsable de la visión central y los detalles finos. «El problema principal es que la retina no tiene receptores de dolor, así que puedes estar lesionándote sin darte cuenta», alerta el oftalmólogo. Y el oscurecimiento hace que muchas personas vayan a mirar al sol más tiempo del normal. «Al haber menos luz –prosigue el experto–, la pupila puede dilatarse un poco, dejando pasar más radiación, y como no duele, la persona sigue mirando y el daño puede acumularse». Y las gafas de sol normales no sirven. Como explica este experto, «están pensadas para brillo, no para mirar directamente al Sol. Y las gafas normales reducen la luz visible, así que el Sol parece menos molesto, pero no bloquean lo suficiente la radiación ultravioleta e infrarroja, y tampoco ofrecen la densidad óptica necesaria para una observación segura del Sol». Es decir, que las gafas oscuras pueden hacerte sentir protegido y llevarte a mirar más tiempo, pero la retina puede seguir recibiendo daño. Y como ese daño no duele en el momento, es fácil no darse cuenta. «Solo son seguras las gafas certificadas para eclipse solar o métodos de observación indirecta como un proyector estenopeico», una especie de proyector casero, incide Barbera Loustaunau. Preguntado sobre si se pueden usar cámaras, telescopios o prismáticos con seguridad, el oftalmólogo explica que «también pueden ser peligrosos si se usan sin protección adecuada, ya que estos aparatos concentran la luz solar, así que el riesgo para los ojos puede ser mucho mayor que mirar a simple vista». «Los telescopios y prismáticos –continúa– solo debe
Las cámaras, telescopios y prismáticos también pueden ser peligrosos si se usan sin protección
Durante el atardecer del próximo miércoles 12 de agosto tendrá lugar el primer eclipse total de Sol visible desde la península Ibérica en más de un siglo. La Luna ocultará el Sol visto desde la Tierra de oeste a este, y, dada la fecha, hay altas probabilidades de que los cielos estén despejados. Pero para realizar una observación segura del eclipse es importante no mirar al astro rey directamente; con gafas de sol tampoco. Observar el Sol siempre entraña riesgo, pues la gran cantidad de radiación infrarroja, visible y ultravioleta que emite puede dañar la vista, produciendo incluso ceguera si la observación es prolongada. Esto es así tanto al observar el Sol sin eclipsar, como con el Sol parcialmente eclipsado o durante un eclipse anular, según el Instituto Geográfico Nacional (IGN). «Un eclipse solar puede dañar los ojos porque, aunque el sol parezca menos intenso, sigue emitiendo radiación muy fuerte», explica Emanuel Barbera Lustaunau, oftalmólogo y coordinador médico del Instituto Oftalmológico Quirónsalud de La Coruña. Retina sin receptores de dolor La luz visible intensa llega a la retina y puede «quemar» sus células. La radiación ultravioleta e infrarroja también pueden dañar los tejidos del ojo, aunque no lo notes al momento. El resultado puede ser una retinopatía solar: una lesión en la mácula, la zona responsable de la visión central y los detalles finos. «El problema principal es que la retina no tiene receptores de dolor, así que puedes estar lesionándote sin darte cuenta», alerta el oftalmólogo. Y el oscurecimiento hace que muchas personas vayan a mirar al sol más tiempo del normal. «Al haber menos luz –prosigue el experto–, la pupila puede dilatarse un poco, dejando pasar más radiación, y como no duele, la persona sigue mirando y el daño puede acumularse». Y las gafas de sol normales no sirven. Como explica este experto, «están pensadas para brillo, no para mirar directamente al Sol. Y las gafas normales reducen la luz visible, así que el Sol parece menos molesto, pero no bloquean lo suficiente la radiación ultravioleta e infrarroja, y tampoco ofrecen la densidad óptica necesaria para una observación segura del Sol». Es decir, que las gafas oscuras pueden hacerte sentir protegido y llevarte a mirar más tiempo, pero la retina puede seguir recibiendo daño. Y como ese daño no duele en el momento, es fácil no darse cuenta. «Solo son seguras las gafas certificadas para eclipse solar o métodos de observación indirecta como un proyector estenopeico», una especie de proyector casero, incide Barbera Loustaunau. Preguntado sobre si se pueden usar cámaras, telescopios o prismáticos con seguridad, el oftalmólogo explica que «también pueden ser peligrosos si se usan sin protección adecuada, ya que estos aparatos concentran la luz solar, así que el riesgo para los ojos puede ser mucho mayor que mirar a simple vista». «Los telescopios y prismáticos –continúa– solo debe
