Se sitúa en el decimoquinto puesto de la Unión Europea expresado en estándares de poder adquisitivo, más de un 10% por debajo de la media comunitaria
La inflación y el aumento del coste de vida continúan condicionando las decisiones económicas de los hogares españoles. La preocupación por llegar a fin de mes, ahorrar o afrontar gastos inesperados está modificando no solo los hábitos de consumo cotidianos, sino también la forma en la que los ciudadanos planifican sus gastos esenciales, su ocio, sus vacaciones o la gestión de su dinero.La inestabilidad financiera creciente afecta ya a seis de cada 10 hogares, que reconocen abiertamente tener dificultades para ahorrar: no ser capaces de ahorrar lo suficiente para el futuro o la jubilación y no contar con fondos para hacer frente a una emergencia.Y eso se traduce en que el poder adquisitivo de los españoles sigue sin recuperarse porque la inflación continúa erosionándolo.Según los últimos datos de Eurostat, España sería el decimoquinto país de la UE en términos de PIB per cápita, expresado en estándares de poder adquisitivo, situándose dentro del grupo de países que se encuentran al menos un 10% por debajo de la media comunitaria, que se situó en 2025 en torno a los 41.600 euros en términos de poder adquisitivo, referencia que permite comparar el nivel de renta real entre los Estados miembros teniendo en cuenta las diferencias de precios.En este sentido, Luxemburgo volvió a registrar el nivel más elevado de PIB per cápita, con un 239% de la media de la UE, seguido de Irlanda y de otras economías como Países Bajos, Dinamarca, Austria, Alemania, Bélgica, Suecia, Malta y Finlandia, todos ellos por encima del promedio comunitario. Por el contrario, el nivel más bajo se registró en Bulgaria y Grecia, ambos en torno al 68% de la media de la UE, seguidos de Letonia, lo que confirma la persistencia de una amplia brecha de renta dentro de la Unión Europea.Y eso queda reflejado en los salarios, ya que el sueldo más frecuente en España fue en 2024 de 16.520,2 euros brutos, un 6% superior al de 2023 pero un 10,5% inferior al de 2018, tras el fuerte aumento experimentado por el salario mínimo interprofesional (SMI) en los últimos años. Según la Encuesta de Estructura Salarial del INE, la mayoría de trabajadores de sueldos bajos se han desplazado al intervalo de los 16.000-17.000 euros anuales, haciendo de esta banda salarial la más frecuente en España.Peor alimentación por el coste de la vidaTodo ello se traduce en un empeoramiento de la calidad de vida y del consumo de las familias. Casi uno de cada dos trabajadores ha reducido la calidad o cantidad del consumo de alimentos por la pérdida de poder adquisitivo experimentada en los últimos cinco años.Según «La evolución de los salarios y el coste de la vida en España» de USO, «casi la mitad de las personas que trabajan se alimentan menos o peor por no poder asumir los costes de la comida pese a contar con un salario».En los últimos cinco años los salarios han crecido un 17,3%, mientras que los precios de los alimentos lo han hecho más de un 45%, lo que h
La inflación y el aumento del coste de vida continúan condicionando las decisiones económicas de los hogares españoles. La preocupación por llegar a fin de mes, ahorrar o afrontar gastos inesperados está modificando no solo los hábitos de consumo cotidianos, sino también la forma en la que los ciudadanos planifican sus gastos esenciales, su ocio, sus vacaciones o la gestión de su dinero. La inestabilidad financiera creciente afecta ya a seis de cada 10 hogares, que reconocen abiertamente tener dificultades para ahorrar: no ser capaces de ahorrar lo suficiente para el futuro o la jubilación y no contar con fondos para hacer frente a una emergencia. Y eso se traduce en que el poder adquisitivo de los españoles sigue sin recuperarse porque la inflación continúa erosionándolo. Según los últimos datos de Eurostat, España sería el decimoquinto país de la UE en términos de PIB per cápita, expresado en estándares de poder adquisitivo, situándose dentro del grupo de países que se encuentran al menos un 10% por debajo de la media comunitaria, que se situó en 2025 en torno a los 41.600 euros en términos de poder adquisitivo, referencia que permite comparar el nivel de renta real entre los Estados miembros teniendo en cuenta las diferencias de precios. En este sentido, Luxemburgo volvió a registrar el nivel más elevado de PIB per cápita, con un 239% de la media de la UE, seguido de Irlanda y de otras economías como Países Bajos, Dinamarca, Austria, Alemania, Bélgica, Suecia, Malta y Finlandia, todos ellos por encima del promedio comunitario. Por el contrario, el nivel más bajo se registró en Bulgaria y Grecia, ambos en torno al 68% de la media de la UE, seguidos de Letonia, lo que confirma la persistencia de una amplia brecha de renta dentro de la Unión Europea. Y eso queda reflejado en los salarios, ya que el sueldo más frecuente en España fue en 2024 de 16.520,2 euros brutos, un 6% superior al de 2023 pero un 10,5% inferior al de 2018, tras el fuerte aumento experimentado por el salario mínimo interprofesional (SMI) en los últimos años. Según la Encuesta de Estructura Salarial del INE, la mayoría de trabajadores de sueldos bajos se han desplazado al intervalo de los 16.000-17.000 euros anuales, haciendo de esta banda salarial la más frecuente en España. Peor alimentación por el coste de la vida Todo ello se traduce en un empeoramiento de la calidad de vida y del consumo de las familias. Casi uno de cada dos trabajadores ha reducido la calidad o cantidad del consumo de alimentos por la pérdida de poder adquisitivo experimentada en los últimos cinco años. Según «La evolución de los salarios y el coste de la vida en España» de USO, «casi la mitad de las personas que trabajan se alimentan menos o peor por no poder asumir los costes de la comida pese a contar con un salario». En los últimos cinco años los salarios han crecido un 17,3%, mientras que los precios de los alimentos lo han hecho más de un 45%,
