El economista aconseja que los comensales acuerden cómo repartir el gasto y plantea un umbral de diez euros para evitar que alguien pague por consumiciones ajenas
La cuenta llega a la mesa y cada comensal empieza a calcular lo que ha pedido. Cuando se comparten platos y se hacen consumiciones individuales, cobrar cada consumo por separado exige al personal distinguir importes que los clientes aún no han acordado.. Ese reparto se complica cuando una mesa pretende que el camarero calcule fracciones de platos compartidos o haga varios cobros de cantidades pequeñas. El establecimiento tiene que recibir el importe íntegro de la consumición; la discusión sobre cuánto corresponde a cada amigo nace entre quienes han comido juntos.. La situación también admite soluciones antes de pedir la cuenta. Acordar si se paga a partes iguales, si cada cual asume lo suyo o si una persona adelanta el dinero reduce los cálculos al final de la comida. Cuando los pedidos son muy distintos, el reparto idéntico puede perjudicar a quien ha gastado menos.. Qué puede exigir el local. En una conversación con Alberto Herrera en Herrera en COPE, el economista Fernando Trías de Bes sostiene que un camarero puede negarse a hacer el desglose que le pide una mesa. Según explica, los ajustes entre los comensales pertenecen al grupo: «la contabilidad interna no deberíamos tener que trasladarla». Su comentario respondía al testimonio de una trabajadora a la que le solicitaban cobrar incluso pequeñas fracciones de platos compartidos.. La afirmación requiere distinguir entre la tarea de calcular lo que debe cada persona y las condiciones de cobro del restaurante. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) señala que puede exigirse un único pago a una mesa si se hizo una reserva conjunta. También recomienda conservar el tique y pedir una hoja de reclamaciones cuando el cliente considere que se le ha aplicado una condición indebida.. El grupo puede resolver el reparto con un bote común o mediante Bizum, una de las opciones citadas por Trías de Bes. Si paga una sola persona, los demás pueden devolverle después su parte. Para evitar sorpresas en caja también conviene conocer de antemano las condiciones de pago del local, especialmente si admite tarjeta o exige efectivo; la OCU recuerda que un establecimiento puede rechazar la tarjeta cuando lo advierte antes de consumir.. El pacto entre comensales. La información de COPE explica que, para las mesas que acostumbran a repartir todo por igual, Trías de Bes propone fijarse en la diferencia entre lo consumido y lo que se terminaría pagando. Habla de una regla del 33% y sugiere separar los pagos cuando exista una desviación «a partir de 10 euros de diferencia». El umbral es una propuesta para pactar el reparto dentro del grupo, no una obligación del restaurante.. El economista usa el ejemplo de quien pide un plato más caro sabiendo que el precio se dividirá entre todos. Cuando el gasto individual se traslada al resto, el beneficio queda en una persona y los demás asumen parte del coste.. También menciona a quien se queda con la propina reunida por la mesa o pide una factura a nombre de su empresa después de que otros hayan pagado su parte. En España, dejar propina es voluntario, según recuerda la OCU. Trías de Bes resume ese comportamiento con una frase: «el rata ahorra con el tuyo».
La cuenta llega a la mesa y cada comensal empieza a calcular lo que ha pedido. Cuando se comparten platos y se hacen consumiciones individuales, cobrar cada consumo por separado exige al personal distinguir importes que los clientes aún no han acordado.. Ese reparto se complica cuando una mesa pretende que el camarero calcule fracciones de platos compartidos o haga varios cobros de cantidades pequeñas. El establecimiento tiene que recibir el importe íntegro de la consumición; la discusión sobre cuánto corresponde a cada amigo nace entre quienes han comido juntos.. La situación también admite soluciones antes de pedir la cuenta. Acordar si se paga a partes iguales, si cada cual asume lo suyo o si una persona adelanta el dinero reduce los cálculos al final de la comida. Cuando los pedidos son muy distintos, el reparto idéntico puede perjudicar a quien ha gastado menos.. Qué puede exigir el local. En una conversación con Alberto Herrera en Herrera en COPE, el economista Fernando Trías de Bes sostiene que un camarero puede negarse a hacer el desglose que le pide una mesa. Según explica, los ajustes entre los comensales pertenecen al grupo: «la contabilidad interna no deberíamos tener que trasladarla». Su comentario respondía al testimonio de una trabajadora a la que le solicitaban cobrar incluso pequeñas fracciones de platos compartidos.. La afirmación requiere distinguir entre la tarea de calcular lo que debe cada persona y las condiciones de cobro del restaurante. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) señala que puede exigirse un único pago a una mesa si se hizo una reserva conjunta. También recomienda conservar el tique y pedir una hoja de reclamaciones cuando el cliente considere que se le ha aplicado una condición indebida.. El grupo puede resolver el reparto con un bote común o mediante Bizum, una de las opciones citadas por Trías de Bes. Si paga una sola persona, los demás pueden devolverle después su parte. Para evitar sorpresas en caja también conviene conocer de antemano las condiciones de pago del local, especialmente si admite tarjeta o exige efectivo; la OCU recuerda que un establecimiento puede rechazar la tarjeta cuando lo advierte antes de consumir.. El pacto entre comensales. La información de COPE explica que, para las mesas que acostumbran a repartir todo por igual, Trías de Bes propone fijarse en la diferencia entre lo consumido y lo que se terminaría pagando. Habla de una regla del 33% y sugiere separar los pagos cuando exista una desviación «a partir de 10 euros de diferencia». El umbral es una propuesta para pactar el reparto dentro del grupo, no una obligación del restaurante.. El economista usa el ejemplo de quien pide un plato más caro sabiendo que el precio se dividirá entre todos. Cuando el gasto individual se traslada al resto, el beneficio queda en una persona y los demás asumen parte del coste.. También menciona a quien se queda con la propina reunida por la mesa o pide una factura a nombre de su empresa después de que otros hayan pagado su parte. En España, dejar propina es voluntario, según recuerda la OCU. Trías de Bes resume ese comportamiento con una frase: «el rata ahorra con el tuyo».
