A escasos kilómetros de Burdeos, el paisaje ha cambiado por completo. Donde hace apenas unos días había extensos bosques de pinos, hoy se extiende un inmenso terreno calcinado. Las llamas ya han devastado más de 32.000 hectáreas en el departamento de Gironda y continúan propagándose hacia la capital regional, una de las ciudades más importantes de Francia. La magnitud del desastre es tal que la superficie calcinada equivale aproximadamente a tres veces la ciudad de París.
La prefectura de Gironda ha ordenado la evacuación preventiva de siete nuevos municipios, entre ellos Mérignac – donde se encuentra el aeropuerto internacional de Burdeos – así como también Le Haillan, Eysines, Saint-Médard-en-Jalles, Saint-Jean-d’Illac, Martignas-sur-Jalle y Saint-Aubin-de-Médoc. En conjunto, más de 57.000 personas tuvieron que abandonar sus viviendas en esta última fase de la emergencia, mientras otras 110.000 ya habían sido desalojadas en días anteriores.
El incendio comenzó el miércoles en la zona de la bahía de Arcachon, uno de los principales destinos turísticos de la costa atlántica francesa. Impulsadas por el viento y favorecidas por la sequedad de los bosques de pinos característicos de la región, las llamas han avanzado con rapidez hacia el interior, obligando a cerrar carreteras, campings y numerosas instalaciones turísticas en plena temporada vacacional.
Las evacuaciones se han sucedido una tras otra a medida que el fuego ha ido avanzando. Con apenas unos minutos para reaccionar, cientos de residentes y turistas han recogido lo imprescindible y abandonado sus casas, hoteles y campings, mientras las columnas de humo han oscurecido el ambiente. Para acoger a las personas desplazadas, las autoridades han abierto centros de emergencia en Arcachon y en el Palacio de Congresos de Burdeos.
Al mismo tiempo, la Agencia Regional de Salud de Nueva Aquitania activó un plan especial para reforzar la capacidad de los hospitales y prepararse ante un posible aumento de pacientes afectados por el humo, el calor, las quemaduras o incluso, la angustia.
Uno de los principales motivos de preocupación se encuentra en Saint-Médard-en-Jalles, donde opera una instalación industrial vinculada a la fabricación de componentes para el programa espacial europeo Ariane. Las autoridades vigilan especialmente la evolución del fuego en ese sector para evitar que alcance la planta, considerada una infraestructura sensible.
Más de mil bomberos, apoyados por aviones cisterna, siguen batallando contra el incendio. Ante la magnitud de la emergencia, el presidente Emmanuel Macron ordenó el despliegue de unos 500 militares adicionales y Francia activó el llamado Mecanismo Europeo de Protección Civil para recibir apoyo internacional. Equipos y aeronaves procedentes de Italia, Suecia, Grecia , Portugal y Croacia participan ya en las operaciones de extinción.
Las autoridades también distribuyen mascarillas entre la población para hacer frente a la alta concentración de humo. El primer ministro, Laurent Nuñez, ha recomendado evitar cualquier desplazamiento no esencial hacia Gironda durante el fin de semana, coincidiendo con uno de los periodos de mayor tráfico vacacional del verano.
La investigación sobre el origen del incendio sigue en curso. Según las primeras hipótesis citadas por las autoridades, el fuego podría haberse iniciado de manera accidental durante trabajos de limpieza de vegetación cerca de una línea de alta tensión, aunque esa versión aún no ha sido confirmada oficialmente.
Este episodio se suma a otros grandes incendios que afectan simultáneamente a varias regiones francesas, especialmente en Las Landas y el departamento de Var. En lo que va de año, Francia ha registrado unas 69.000 hectáreas quemadas, una cifra que casi cuadruplica a la del mismo periodo de 2025 y que confirma una temporada excepcionalmente severa, con fuertes olas de calor, sequía y condiciones meteorológicas que complican las labores de los cuerpos de bomberos.
A escasos kilómetros de Burdeos, el paisaje ha cambiado por completo. Donde hace apenas unos días había extensos bosques de pinos, hoy se extiende un inmenso terreno calcinado. Las llamas ya han devastado más de 32.000 hectáreas en el departamento de Gironda y continúan propagándose hacia la capital regional, una de las ciudades más importantes de Francia. La magnitud del desastre es tal que la superficie calcinada equivale aproximadamente a tres veces la ciudad de París. La prefectura de Gironda ha ordenado la evacuación preventiva de siete nuevos municipios, entre ellos Mérignac – donde se encuentra el aeropuerto internacional de Burdeos – así como también Le Haillan, Eysines, Saint-Médard-en-Jalles, Saint-Jean-d’Illac, Martignas-sur-Jalle y Saint-Aubin-de-Médoc. En conjunto, más de 57.000 personas tuvieron que abandonar sus viviendas en esta última fase de la emergencia, mientras otras 110.000 ya habían sido desalojadas en días anteriores. El incendio comenzó el miércoles en la zona de la bahía de Arcachon, uno de los principales destinos turísticos de la costa atlántica francesa. Impulsadas por el viento y favorecidas por la sequedad de los bosques de pinos característicos de la región, las llamas han avanzado con rapidez hacia el interior, obligando a cerrar carreteras, campings y numerosas instalaciones turísticas en plena temporada vacacional. Las evacuaciones se han sucedido una tras otra a medida que el fuego ha ido avanzando. Con apenas unos minutos para reaccionar, cientos de residentes y turistas han recogido lo imprescindible y abandonado sus casas, hoteles y campings, mientras las columnas de humo han oscurecido el ambiente. Para acoger a las personas desplazadas, las autoridades han abierto centros de emergencia en Arcachon y en el Palacio de Congresos de Burdeos. Al mismo tiempo, la Agencia Regional de Salud de Nueva Aquitania activó un plan especial para reforzar la capacidad de los hospitales y prepararse ante un posible aumento de pacientes afectados por el humo, el calor, las quemaduras o incluso, la angustia. Uno de los principales motivos de preocupación se encuentra en Saint-Médard-en-Jalles, donde opera una instalación industrial vinculada a la fabricación de componentes para el programa espacial europeo Ariane. Las autoridades vigilan especialmente la evolución del fuego en ese sector para evitar que alcance la planta, considerada una infraestructura sensible. Más de mil bomberos, apoyados por aviones cisterna, siguen batallando contra el incendio. Ante la magnitud de la emergencia, el presidente Emmanuel Macron ordenó el despliegue de unos 500 militares adicionales y Francia activó el llamado Mecanismo Europeo de Protección Civil para recibir apoyo internacional. Equipos y aeronaves procedentes de Italia, Suecia, Grecia , Portugal y Croacia participan ya en las operaciones de extinción. Las autoridades también distribuyen mascarillas entre la población para hacer frente a la alta c
Las llamas ya han quemado 32.000 hectáreas de bosque y van camino de la ciudad. Hay 160.000 desalojados
A escasos kilómetros de Burdeos, el paisaje ha cambiado por completo. Donde hace apenas unos días había extensos bosques de pinos, hoy se extiende un inmenso terreno calcinado. Las llamas ya han devastado más de 32.000 hectáreas en el departamento de Gironda y continúan propagándose hacia la capital regional, una de las ciudades más importantes de Francia. La magnitud del desastre es tal que la superficie calcinada equivale aproximadamente a tres veces la ciudad de París.La prefectura de Gironda ha ordenado la evacuación preventiva de siete nuevos municipios, entre ellos Mérignac – donde se encuentra el aeropuerto internacional de Burdeos – así como también Le Haillan, Eysines, Saint-Médard-en-Jalles, Saint-Jean-d’Illac, Martignas-sur-Jalle y Saint-Aubin-de-Médoc. En conjunto, más de 57.000 personas tuvieron que abandonar sus viviendas en esta última fase de la emergencia, mientras otras 110.000 ya habían sido desalojadas en días anteriores.El incendio comenzó el miércoles en la zona de la bahía de Arcachon, uno de los principales destinos turísticos de la costa atlántica francesa. Impulsadas por el viento y favorecidas por la sequedad de los bosques de pinos característicos de la región, las llamas han avanzado con rapidez hacia el interior, obligando a cerrar carreteras, campings y numerosas instalaciones turísticas en plena temporada vacacional.Las evacuaciones se han sucedido una tras otra a medida que el fuego ha ido avanzando. Con apenas unos minutos para reaccionar, cientos de residentes y turistas han recogido lo imprescindible y abandonado sus casas, hoteles y campings, mientras las columnas de humo han oscurecido el ambiente. Para acoger a las personas desplazadas, las autoridades han abierto centros de emergencia en Arcachon y en el Palacio de Congresos de Burdeos.Al mismo tiempo, la Agencia Regional de Salud de Nueva Aquitania activó un plan especial para reforzar la capacidad de los hospitales y prepararse ante un posible aumento de pacientes afectados por el humo, el calor, las quemaduras o incluso, la angustia.Uno de los principales motivos de preocupación se encuentra en Saint-Médard-en-Jalles, donde opera una instalación industrial vinculada a la fabricación de componentes para el programa espacial europeo Ariane. Las autoridades vigilan especialmente la evolución del fuego en ese sector para evitar que alcance la planta, considerada una infraestructura sensible.Más de mil bomberos, apoyados por aviones cisterna, siguen batallando contra el incendio. Ante la magnitud de la emergencia, el presidente Emmanuel Macron ordenó el despliegue de unos 500 militares adicionales y Francia activó el llamado Mecanismo Europeo de Protección Civil para recibir apoyo internacional. Equipos y aeronaves procedentes de Italia, Suecia, Grecia , Portugal y Croacia participan ya en las operaciones de extinción.Las autoridades también distribuyen mascarillas entre la población para hacer frente a la alta concentr
