El secretario general defiende el derecho frente a un presente de guerras y alerta sobre la IA: “Los robots asesinos no tienen lugar en nuestro futuro”
La Asamblea General de las Naciones Unidas, inaugurada este martes en Nueva York, será la primera en la que la inteligencia artificial será tomada como una potencial amenaza global. También, la última de António Guterres como su secretario general.. Llegó al puesto en 2017, en un mundo muy distinto de aquel con el que tendrá que lidiar su sucesor (o muy probablemente, dicen las quinielas, sucesora), pero ya entonces habló en su primera intervención, según recordó este lunes, de esa nueva y a la vez prometedora y amenazante tecnología, que hoy ve con indisimulada aprensión. “Los robots asesinos no tienen lugar en nuestro futuro”, dijo en una de las frases más contundentes de su discurso, pronunciado antes de los primeros platos fuertes: Luiz Inácio Lula da Silva y el hombre que más ha hecho en los últimos años por socavar el sueño multilateral de la ONU, Donald Trump.. Guterres ofreció un retrato sombrío del mundo de cuya convivencia en el derecho internacional no tendrá que ocuparse: aún no se sabe qué será lo próximo que hará profesionalmente, pero sí que vivirá en Portugal, país en el que nació hace 77 años. Habló de “grietas” que en este tiempo se han convertido en “abismos”, así como de guerras y de crisis humanitarias. En su tiempo en la ONU, dijo, los derechos humanos fueron “pisoteados” y el derecho internacional “ignorado”, mientras se instrumentalizó “la ira ciudadana”, en lo que cupo interpretar como una referencia a las redes sociales y a la canalización del descontento de los populismos.. También defendió el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) y la organización que deja después de cumplir dos mandatos. Se va con ella sumida en la mayor crisis de identidad de su historia, acosada, además de por la sombra de décadas de inacción (e impotencia), por el desprecio de la Administración de Trump a sus tradiciones.. Guterres, tras su intervención en la Asamblea General de la ONU, este martes. Mike Segar (REUTERS). Guterres arrancó el primer aplauso de la audiencia con una descripción de la “devastadora situación en el territorio palestino ocupado”. “Han pasado tres años desde los abominables atentados terroristas de Hamás el 7 de octubre, pero lo que siguió fue una ofensiva contra los palestinos en Gaza, con una magnitud de asesinatos y destrucción sin precedentes en mis años como secretario general”, declaró Guterres, que citó al TIJ, y así empleó la palabra “genocidio” por boca de otros. El tribunal estudia una demanda presentada por Sudáfrica en la que acusa a Israel de cometerlo en Gaza. “Todas las partes deben cumplir con el derecho internacional y las órdenes del TIJ”, sentenció Guterres.. “Mientras tanto, la violencia, el desplazamiento y la expansión de los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada están arrasando el camino hacia la paz y agitan el fantasma de la limpieza étnica. No podemos permitir que la solución de dos Estados desaparezca ante nuestros ojos”, añadió el secretario general.. En su análisis, todos los problemas descritos no son “crisis aisladas”, sino “capítulos de la misma historia: la historia del poder”. “¿Quién lo tiene? ¿A quién se le niega? ¿Cómo se usa y cómo está cambiando?”. Guterres se detuvo en el surgimiento de nuevos centros de influencia económica, política y tecnológica; en “una extraordinaria transferencia de poder desde los Gobiernos hacia un puñado de corporaciones privadas e individuos, cuya influencia se extiende ya por la política, la economía, los flujos de información, el desarrollo tecnológico y el espacio cívico del que dependen las sociedades”; y en los radicales cambios que asoman en el porvenir la condición humana.. “Los humanos están cediendo cada vez más poder a las máquinas, con agentes artificiales descontrolados y pequeñas armas autónomas que pasan de la ciencia ficción a la realidad militar”, dijo.. Guterres propuso crear las condiciones para un desarrollo responsable de la inteligencia artificial y establecer salvaguardias frente a sus riesgos. Avanzar hacia un marco multilateral para gestionar esos riesgos, respaldado por una supervisión creíble e independiente. Y, sobre todo, evitar que ningún país quede atrás. La inteligencia artificial, defendió, “debe ser moldeada por la humanidad, con la humanidad y para toda la humanidad”.. El otro gran tema de su intervención fueron las transformaciones del orden internacional y cómo el mundo avanza hacia un mundo multipolar. Esa multipolaridad, advirtió, puede tomar diversas formas, como la fragmentación, con el ascenso de las tensiones y de las desconfianzas profundas, de mercados fracturados e instituciones débiles.. Su apuesta es, con todo, por un mundo con “numerosos centros de influencia” interconectados ―un concepto bien intencionado, pero difícil de vislumbrar con los anteojos realistas de la geopolítica actual―. La definió como una “multipolaridad en red”, un sistema que permita evitar tanto las tendencias hegemónicas como lo que considera la “gran fractura”: la división del mundo en dos bloques rivales que separen los sistemas económicos, tecnológicos y de seguridad. Para el secretario general, “ninguna potencia puede resolver los desafíos actuales por sí sola”.. Al final de su intervención de media hora, quedó también la contundente defensa del papel de la ONU en ese nuevo mundo. Se creó hace casi 80 años para, dijo, ser “el desafío de aquellos que se negaron a rendirse al miedo”. “El desafío de la esperanza”, ha afirmado.. Cultivar esa esperanza al timón de la maltrecha ONU no parece una misión fácil. A partir de diciembre ya no será tarea suya. La carrera para la sucesión de Guterres está abierta. De los siete candidatos que quedan (la chilena Michelle Bachelet acaba de retirarse), las mejor colocadas son la costarricense Rebeca Grynspan y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett. Pero Estados Unidos no ha mostrado aún sus cartas y en círculos diplomáticos consideran muy probable que en las próximas semanas aparezcan nuevos nombres impulsados desde Washington.. Los exégetas de la ONU confían en que la reunión de 130 jefes de Estado y de Gobierno esta semana en la sede de la ONU en Nueva York pueda servir para desatascar (lejos de las cámaras y en la intimidad de sus pasillos) la sucesión de Guterres, que este martes dio su último discurso ante el solemne cónclave de la Asamblea General.
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