La izquierda y los conservadores llegan casi empatados a la cita del domingo, mientras el partido radical AfD aspira a duplicar su resultado hasta rondar el 18% de los votos
La lucha contra la escasez de vivienda puede llevar al partido La Izquierda, por primera vez en la historia, a liderar el Gobierno regional de Berlín tras las elecciones del próximo domingo. Su candidata, Elif Eralp, podría convertirse en la primera alcaldesa germano-turca de la capital. Pero nunca antes, unas elecciones habían estado tan reñidas. La Izquierda y los conservadores —actualmente en el Gobierno— están casi igualados en los sondeos, seguidos de cerca por el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) —que duplicaría su apoyo— y el de Los Verdes.. Las formaciones de izquierda esperan una mayor movilización del electorado por la preocupación que ha desatado la reciente victoria de la extrema derecha en el Estado de Sajonia-Anhalt. “Sería una señal muy clara que en Berlín alguien con un pasado migratorio se convirtiera en alcaldesa, ya que AfD basa su política, sobre todo, en oponerse a las personas con un pasado migratorio”, comentaba recientemente Eralp en un encuentro con la prensa extranjera. También los expertos esperan un efecto en las urnas. “En el sondeo después de las elecciones vimos una subida de los Verdes y de La Izquierda. Hay un pequeño efecto de movilización anti-AfD ”, explica Peter Matuschek, politólogo e investigador del instituto demoscópico Forsa.. Berlín es una urbe heterogénea, lo que se refleja en el voto. Pero una coalición entre La Izquierda, los Verdes y socialdemócratas podría ser la más probable para suceder al Gobierno del conservador Kai Wegner, que recibió fuertes críticas por jugar al tenis mientras parte de Berlín sufría un apagón tras un ataque a infraestructuras energéticas en plena ola de frío y que llevó a que fuera sustituido como candidato por Stefan Evers. “La gente está descontenta con este Gobierno por las promesas incumplidas en temas como educación y vivienda”, apunta Matuschek. “El legado del actual Gobierno no es mejor que el del anterior de verdes y socialistas. Y eso también da bastante margen para un partido como AfD”, añade.. Lejos del mensaje que pueda vender la extrema derecha, a los residentes en Berlín no les preocupa demasiado la migración, ya que llevan años conviviendo con ella, sino la dificultad para encontrar una vivienda. En una ciudad donde más del 80% vive de alquiler —una de las tasas más altas de Alemania—, sus habitantes han visto cómo la búsqueda de piso se ha convertido en una pesadilla. Según datos oficiales, los alquileres actuales son, de media, un 69% más altos que en 2016. Sí es verdad que otras ciudades son más caras, pero en Berlín los sueldos medios son relativamente bajos y la tasa de desempleo se sitúa en un 10,6%.. Por ello, la Izquierda, heredera en parte del antiguo partido poscomunista de la Alemania Oriental, ha elegido el problema de la vivienda como su principal caballo de batalla y apuesta, entre otras cosas, por quitar las viviendas a grandes empresas como Deutsche Wohnen —propietaria de más de 100.000 viviendas solo en Berlín— para que pasen a manos estatales y se conviertan en casas a precios asequibles, siguiendo el deseo de los berlineses en un referéndum en 2021.. El problema de encontrar casa se entrelaza con el fuerte incremento de población de Berlín, que ha ganado casi medio millón de habitantes desde 2011 hasta situarse en 3,9 millones y que no ha contado con nueva construcción ni de pisos, ni de infraestructuras, debido también a una deuda pública que actualmente supera los 69.000 millones de euros.. Además, Berlín ha recibido miles de refugiados, primero de Siria y después de Ucrania, principalmente. En total, el año pasado había unos 177.000 refugiados en la capital. A esta cifra se suman otros extranjeros, hasta llegar a casi un millón. La capital alemana es así una ciudad multicultural, donde un 41,7% de sus habitantes es de otro país o tiene trasfondo migratorio, como es el caso de la candidata de La Izquierda.. Pero ninguna ciudad es inmune al auge de la extrema derecha. Ni siquiera Berlín, donde se espera que AfD duplique su anterior resultado hasta situarse en torno a un 18%, según los sondeos, muy cerca de La Izquierda (20-23%) y de los conservadores, también en torno a un 20%.. Para entender estas cifras, hay que saber que Berlín no se circunscribe solo a los populares barrios del centro dominados por La Izquierda y los Verdes y, donde se ubican los famosos clubes de música electrónica y la cultura underground, que atraen cada año a miles de visitantes. La capital alemana también está compuesta por los barrios del oeste, dominados por los conservadores, y los del este, que se inclinan hacia AfD. “El votante típico de AfD se moviliza mucho por la política nacional, la migración y todos los temas relacionados con Friedrich Merz [el canciller alemán]”,, analiza Matuschek.. El distrito que une los barrios de Marzahn y Hellersdorf, en el este de Berlín, con casi 300.000 habitantes, es el principal feudo de AfD. En las últimas regionales obtuvieron un 19,2%, una cifra que puede subir hasta el 36%. En la zona abundan los conocidos edificios de la Alemania del Este, los Plattenbauten, que se levantaron especialmente entre 1960 y 1980. Estas construcciones se suceden en largas hileras, sin apenas lugares de ocio, a excepción de un gran centro comercial, que concentra gran parte de la vida. El resto es residencial.. “Hay, sobre todo, problemas de inmigración y de vivienda”, explica Martina —que prefiere no dar su apellido—, una mujer de 65 años que lleva toda su vida en Marzahn y que asegura que eso es lo que la motiva para votar a AfD. “Ellos abordan el problema de la inmigración y, para mí, son la mejor alternativa”, indica, aunque esta zona solo tenga un 20% de extranjeros, una cuota baja en comparación a otras.. Para Alexander, que también prefiere figurar solo con su nombre, uno de los principales problemas es la escasez de colegios y critica que se construyan centros de refugiados en lugar de centros educativos, pero no cree que haya un problema migratorio. Este alemán de 48 años también va a optar por AfD. “Antes siempre había votado a la CDU. Puede que AfD tampoco lo haga todo bien, pero peor no puede ponerse la cosa. Ahora mismo, los precios suben cada vez más, todo se encarece. Uno ya no sabe cómo pagar todo. Sobre todo los jubilados”.. Para Gordon Lemm, candidato del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) en este distrito, los votantes de AfD “tienen una presencia muy fuerte en las redes sociales y han conseguido desviar la política o los temas sociales de las cuestiones de fondo que se plantean para el debate, para reducirlos a meras emociones, sobre todo, negativas: miedo, rechazo o temor”. “Y personas con miedo son mucho menos receptivas a argumentos racionales”, afirma. Durante la campaña, este político ha hablado con antiguos votantes del SPD que ahora optan por AfD. “Al preguntarles el motivo, a menudo se menciona el error en establecer prioridades; dicen que gastamos mucho dinero en temas queer y en los extranjeros, pero no en la población trabajadora normal”, detalla.. Pero no todos votan a AfD. Sigrid Kussman, originaria de Chemnitz, pero en Marzahn desde 1973, reconoce que, aunque tradicionalmente se inclinó por el SPD, aún no sabe a quién va a votar. Pero en ningún caso será por AfD. Con 88 años, está preocupada por el auge de la extrema derecha y por el futuro de sus dos hijas y tres nietos. “No sé por qué ahora la situación se está descontrolando de nuevo”, dice. “Hemos vivido una guerra mundial. Nadie quiere que vuelva a pasar algo así. Los jóvenes no saben cómo fue todo aquello”, explica sentada en una parada del autobús. “Yo, por ejemplo, viví en primera persona la II Guerra Mundial. Era muy pequeña, pero hay cosas que se me han quedado grabadas en la memoria como cuando todo ardía”, recuerda. “Mi padre murió en la guerra. Fue muy duro. Es un problema si se olvida todo lo vivido en Alemania”.
La lucha contra la escasez de vivienda puede llevar al partido La Izquierda, por primera vez en la historia, a liderar el Gobierno regional de Berlín tras las elecciones del próximo domingo. Su candidata, Elif Eralp, podría convertirse en la primera alcaldesa germano-turca de la capital. Pero nunca antes, unas elecciones habían estado tan reñidas. La Izquierda y los conservadores —actualmente en el Gobierno— están casi igualados en los sondeos, seguidos de cerca por el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) —que duplicaría su apoyo— y el de Los Verdes.. Seguir leyendo
