El caso Zapatero ha entrado en una nueva dimensión. Y cada vez peor para él mismo, para el PSOE y para el Gobierno. Su hasta ahora amigo Julio Martínez Martínez, a quien el juez ha presentado como un “correveidile” del expresidente, ha dado el paso que tanto se temía desde hace semanas en las filas socialistas: ha desmentido las solemnes declaraciones de este cuando aseguraba “con absoluta rotundidad” que no había tenido participación alguna en el rescate de Plus Ultra. . Para ensombrecer aún más el panorama, ha quedado muy tocada la estrategia jurídica de la defensa de Rodríguez Zapatero, que perseguía anular la prueba clave hasta ahora, los mensajes extraídos hace tres años del móvil del anterior presidente de la aerolínea, en apariencia sin autorización judicial, por los servicios de aduanas de EE UU. El juez José Luis Calama cuenta desde el lunes con otro testimonio, el del actual presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, que corrobora el contenido de los mensajes. Y a pesar de todo eso, el Gobierno mantiene su confianza en Zapatero, aun a costa de atar su suerte a la de él. Seguir leyendo
El caso Zapatero ha entrado en una nueva dimensión. Y cada vez peor para él mismo, para el PSOE y para el Gobierno. Su hasta ahora amigo Julio Martínez Martínez, a quien el juez ha presentado como un “correveidile” del expresidente, ha dado el paso que tanto se temía desde hace semanas en las filas socialistas: ha desmentido las solemnes declaraciones de este cuando aseguraba “con absoluta rotundidad” que no había tenido participación alguna en el rescate de Plus Ultra. . Para ensombrecer aún más el panorama, ha quedado muy tocada la estrategia jurídica de la defensa de Rodríguez Zapatero, que perseguía anular la prueba clave hasta ahora, los mensajes extraídos hace tres años del móvil del anterior presidente de la aerolínea, en apariencia sin autorización judicial, por los servicios de aduanas de EE UU. El juez José Luis Calama cuenta desde el lunes con otro testimonio, el del actual presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, que corrobora el contenido de los mensajes. Y a pesar de todo eso, el Gobierno mantiene su confianza en Zapatero, aun a costa de atar su suerte a la de él. No hay tregua posible para el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Los socialistas confiaban en que el verano y el Mundial servirían para atenuar la tormenta de escándalos. Ni el gran triunfo de la selección de fútbol lo ha conseguido. El mismo día que toda España seguía de celebraciones y Madrid se echaba en masa a la calle para aclamar a los campeones del mundo, llegaba el mazazo de Julio Martínez, una carta al juez, completada este martes con su declaración en la Audiencia.En las últimas semanas, el foco del caso Zapatero se había desplazado a la colección de joyas por valor de 1,3 millones de euros aprehendidas por la policía en su despacho. Se trataba de un asunto más personal, sin relación directa con el Gobierno, pero el presidente y sus ministros siguieron defendiendo al que era el gran referente histórico del partido, a la espera de explicaciones que nunca han llegado. Las declaraciones de los dos Julio Martínez devuelven el caso a su núcleo inicial: el presunto tráfico de influencias para conseguir el rescate de Plus Ultra. Y eso sí que golpea de lleno al Gobierno, al poner en entredicho su decisión de otorgar un crédito de 53 millones de euros a la aerolínea tras la crisis del covid. Ni así se ha movido el apoyo del Ejecutivo a Zapatero. Solo ha bajado un poco el tono, pero el fondo sigue siendo el mismo. Toda la atención de los periodistas en la comparecencia de este martes en La Moncloa tras el Consejo de Ministros estuvo puesta en la reacción ante las novedades del caso. “Seguimos creyendo en su inocencia y seguimos defendiendo la presunción de inocencia”, fue la respuesta que repitió una y otra vez Elma Saiz, la ministra portavoz. Con todo, Saiz reservó su mayor énfasis para proclamar la limpieza del rescate a la aerolínea y subrayar que el proceso fue avalado no solo por los técnicos de la SEPI
Dirigentes del PSOE lamentan en privado la falta de explicaciones, que Sumar reclama públicamente
