Parece que el Gobierno, veinte días después, se empieza a poner las pilas en la crisis de Ceuta, o al menos eso aparenta. Pero no lo que debiera. La clave para evitar que desde Rabat nos sigan tomando el pelo está en Europa. Salvo mirar para otro lado, en la Unión Europea tampoco han hecho demasiado. Reaccionó con energía y de manera justificada Italia. También algún que otro país en tono menor. Pero Ursula von der Leyen se dedicó a mirar al cielo. Gran parte de la culpa la tiene Pedro Sánchez, que debió exigirle que se comprometa con firmeza en apoyo a España, conminando a Marruecos a retirar de nuestro territorio a los invasores que empujaron a entrar.. La UE finalmente ha dicho que cuantos accedieron a Ceuta de manera ilegal, menores incluidos, deben ser devueltos. A los menores hay que protegerlos mientras estén aquí, pero con quienes deben estar es con sus padres. En la tarea de tramitación de las devoluciones ha de esmerarse Marlaska, llevando más agentes de extranjería, para que ese proceso no se eternice. No parece que lo vaya a hacer con gran agilidad, y nos tememos que al final unos cinco mil invasores acabarán entrando en la Península.. Europa tiene la llave del conflicto. Si Europa se pone firme con Rabat, el asunto está zanjado. El régimen alauí no se va a atrever a entrar en choque con la UE, por muy respaldado que se sienta por Trump y Netanyahu. Pero Europa debe trasladar a Mohamed esa firmeza, y ha de exigirlo a Bruselas Sánchez. Con argumentos de peso, no menores.. Marruecos es uno de los regímenes más mimados por Von der Leyen. Simplemente hay que hacerles llegar que, de persistir en sus tentativas, se acabaron los acuerdos de especial cooperación en materia agrícola, alimentaria, energética y en cualquier ámbito. Se acabó la vista gorda ante la entrada de alimentos tratados con pesticidas prohibidos. Se acabaron las exportaciones sin las debidas exigencias sanitarias. Se acabó el no pedir etiquetados a productos hortofrutícolas. Y también el acuerdo pesquero que tanto les beneficia. Y las ayudas a la enseñanza en árabe y cultura marroquí. Igual que los visados preferentes para estudiantes, las becas, las subvenciones, las regularizaciones de sus nacionales, etcétera. Todo eso y más lo puede hacer la UE si cumple con la obligación de socorrer a uno de sus Estados miembros. Igual que debe ayudarnos en la debida protección de la frontera con Frontex.. Claro que para todo eso Sánchez tiene que sacar el trasero de La Mareta y hacer algo más que criticar a Vivas y Feijóo. De Vivas puede decir lo que quiera, pero en esta crisis es el único que ha dado la talla. Los ministros, una calamidad. Y Sánchez, ausente. Es su especialidad. Como en la Dana de Valencia. Ahora podía también pedir al Rey Felipe que interactúe con Mohamed para solventar la crisis. No lo hará porque, en realidad, lo que quiere es quitarse de en medio al Rey. Ya lo hace, de avanzadilla, su mugriento ministro Puente. Presagio de algo mayor.. A Pedro Sánchez no le importa Ceuta, ni que España pierda territorio, ni que entren 80 mil invasores por una frontera desprotegida. A él solo le importa su ego, seguir en La Moncloa y disfrutar de La Mareta. En eso está.
Si Europa se pone firme con Rabat, se acabó el conflicto
Parece que el Gobierno, veinte días después, se empieza a poner las pilas en la crisis de Ceuta, o al menos eso aparenta. Pero no lo que debiera. La clave para evitar que desde Rabat nos sigan tomando el pelo está en Europa. Salvo mirar para otro lado, en la Unión Europea tampoco han hecho demasiado. Reaccionó con energía y de manera justificada Italia. También algún que otro país en tono menor. Pero Ursula von der Leyen se dedicó a mirar al cielo. Gran parte de la culpa la tiene Pedro Sánchez, que debió exigirle que se comprometa con firmeza en apoyo a España, conminando a Marruecos a retirar de nuestro territorio a los invasores que empujaron a entrar.. La UE finalmente ha dicho que cuantos accedieron a Ceuta de manera ilegal, menores incluidos, deben ser devueltos. A los menores hay que protegerlos mientras estén aquí, pero con quienes deben estar es con sus padres. En la tarea de tramitación de las devoluciones ha de esmerarse Marlaska, llevando más agentes de extranjería, para que ese proceso no se eternice. No parece que lo vaya a hacer con gran agilidad, y nos tememos que al final unos cinco mil invasores acabarán entrando en la Península.. Europa tiene la llave del conflicto. Si Europa se pone firme con Rabat, el asunto está zanjado. El régimen alauí no se va a atrever a entrar en choque con la UE, por muy respaldado que se sienta por Trump y Netanyahu. Pero Europa debe trasladar a Mohamed esa firmeza, y ha de exigirlo a Bruselas Sánchez. Con argumentos de peso, no menores.. Marruecos es uno de los regímenes más mimados por Von der Leyen. Simplemente hay que hacerles llegar que, de persistir en sus tentativas, se acabaron los acuerdos de especial cooperación en materia agrícola, alimentaria, energética y en cualquier ámbito. Se acabó la vista gorda ante la entrada de alimentos tratados con pesticidas prohibidos. Se acabaron las exportaciones sin las debidas exigencias sanitarias. Se acabó el no pedir etiquetados a productos hortofrutícolas. Y también el acuerdo pesquero que tanto les beneficia. Y las ayudas a la enseñanza en árabe y cultura marroquí. Igual que los visados preferentes para estudiantes, las becas, las subvenciones, las regularizaciones de sus nacionales, etcétera. Todo eso y más lo puede hacer la UE si cumple con la obligación de socorrer a uno de sus Estados miembros. Igual que debe ayudarnos en la debida protección de la frontera con Frontex.. Claro que para todo eso Sánchez tiene que sacar el trasero de La Mareta y hacer algo más que criticar a Vivas y Feijóo. De Vivas puede decir lo que quiera, pero en esta crisis es el único que ha dado la talla. Los ministros, una calamidad. Y Sánchez, ausente. Es su especialidad. Como en la Dana de Valencia. Ahora podía también pedir al Rey Felipe que interactúe con Mohamed para solventar la crisis. No lo hará porque, en realidad, lo que quiere es quitarse de en medio al Rey. Ya lo hace, de avanzadilla, su mugriento ministro Puente. Presagio de algo mayor.. A Pedro Sánchez no le importa Ceuta, ni que España pierda territorio, ni que entren 80 mil invasores por una frontera desprotegida. A él solo le importa su ego, seguir en La Moncloa y disfrutar de La Mareta. En eso está.
