Los jugadores del Atlético, después del sufrido empate con uno menos contra el Villarreal, se quedaron en el campo saludando a la grada. Todos menos uno: Julián Álvarez, que se marchó cabizbajo, sin mirar atrás y solo, muy solo. Según Simeone: «Me comentaba la gente del club que el club decidió que no se acerque a la grada y su gente. La decisión fue del club de alejarlo y separarlo para que venga al vestuario».. El regreso al Metropolitano estaba marcado en el calendario desde el momento en que el nombre de Julián Álvarez empezó a circular por los despachos del Barcelona. Traspasado desde el Manchester City al Atlético en 2024, el argentino lleva dos años en el club rojiblanco, con 49 goles y 106 encuentros a sus espaldas, y tiene contrato vigente hasta junio de 2030. Pero el pasado 22 de junio, en pleno Mundial 2026, hizo público su deseo de salir hacia el Barcelona. Desde entonces, la relación con la afición rojblanca no ha sido la misma.. La bronca del Metropolitano. Este domingo disputó media hora tras salir desde el banquillo, y el estadio le recibió con una cascada de pitos en tres momentos distintos: cuando sonó su nombre por megafonía antes del partido, cuando salió a calentar en el minuto 52 y cuando Diego Simeone le dio entrada al campo en el minuto 66. Un sector del fondo entonó «diles que se vaya, diles que se vaya» en cuanto pisó el césped, justo tras el empate del Villarreal. También hubo un cántico con insultos al Barcelona cuando el atacante se puso a calentar en la banda. Reincorporado al Atlético el pasado 10 de agosto tras las vacaciones del Mundial, Julián Álvarez había quedado fuera de la convocatoria del primer partido del miércoles ante el Málaga por falta de rodaje. Era la primera vez que jugaba en el Metropolitano desde el 29 de abril, en la ida de las semifinales de la Liga de Campeones ante el Arsenal, partido en el que marcó el gol del empate y del que tuvo que retirarse por un esguince de tobillo que lo dejó fuera del tramo final de la temporada.. Pero lo más triste sucedió al final, cuando sus compañeros se quedaron a saludar en el centro del campo y él se marchó.. La ofensiva del Barcelona comenzó en mayo. A principios de junio presentó su única propuesta formal: 100 millones de euros a pagar en seis plazos. El Atlético respondió remitiendo al club azulgrana a la cláusula de rescisión de 500 millones. El Real Madrid también llegó a anunciar una oferta de 150 millones a principios de julio. Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del club rojiblanco, fue taxativo en una entrevista en los medios oficiales del Atlético el pasado 17 de julio: «Decía que la oferta que había hecho al Atlético de Madrid no era infinita. Nuestra respuesta sí que es infinita: no queremos transferirlo, no aceptamos la oferta de 100 millones de euros ni aceptaremos una de 150 ni una de 200». El 23 de junio, el día después de que Julián Álvarez hiciera pública su petición de traspaso, Gil Marín ya había dejado por escrito su posición: «Julián tiene un sueño y los atléticos también tenemos sueños. Es cierto que ha hablado con nosotros, pero también lo es que él conoce perfectamente nuestra postura porque hemos sido muy claros: el Atleti no quiere transferir sus derechos. Es un gran jugador y estamos muy orgullosos de que juegue con nosotros. El Barcelona nos falta al respeto, creen que pueden ninguneamos, que somos débiles o estúpidos. Pero lo que en realidad están mostrando al mundo es una forma de actuar que les define».. Simeone toma posición. En vísperas del partido, tanto el técnico tomó la palabra: «Las incertidumbres no están. Miguel Ángel habló claramente el viernes. Julián es un jugador importantísimo para llegar a los objetivos que tenemos como equipo. Lo necesitamos, lo vamos a cuidar desde lo deportivo, vamos a estar con él, porque es un jugador nuestro y mientras estén en el Atlético de Madrid jugadores que son míos yo los voy a cuidar». Pero el amor está quebrado.
El delantero argentino ha sido el principal protagonista del partido de LaLiga en el Metropolitano. Y no por su fútbol. Según Simeone, fue decisión del club
Los jugadores del Atlético, después del sufrido empate con uno menos contra el Villarreal, se quedaron en el campo saludando a la grada. Todos menos uno: Julián Álvarez, que se marchó cabizbajo, sin mirar atrás y solo, muy solo.. El regreso al Metropolitano estaba marcado en el calendario desde el momento en que el nombre de Julián Álvarez empezó a circular por los despachos del Barcelona. Traspasado desde el Manchester City al Atlético en 2024, el argentino lleva dos años en el club rojiblanco, con 49 goles y 106 encuentros a sus espaldas, y tiene contrato vigente hasta junio de 2030. Pero el pasado 22 de junio, en pleno Mundial 2026, hizo público su deseo de salir hacia el Barcelona. Desde entonces, la relación con la afición rojblanca no ha sido la misma.. La bronca del Metropolitano. Este domingo disputó media hora tras salir desde el banquillo, y el estadio le recibió con una cascada de pitos en tres momentos distintos: cuando sonó su nombre por megafonía antes del partido, cuando salió a calentar en el minuto 52 y cuando Diego Simeone le dio entrada al campo en el minuto 66. Un sector del fondo entonó «diles que se vaya, diles que se vaya» en cuanto pisó el césped, justo tras el empate del Villarreal. También hubo un cántico con insultos al Barcelona cuando el atacante se puso a calentar en la banda. Reincorporado al Atlético el pasado 10 de agosto tras las vacaciones del Mundial, Julián Álvarez había quedado fuera de la convocatoria del primer partido del miércoles ante el Málaga por falta de rodaje. Era la primera vez que jugaba en el Metropolitano desde el 29 de abril, en la ida de las semifinales de la Liga de Campeones ante el Arsenal, partido en el que marcó el gol del empate y del que tuvo que retirarse por un esguince de tobillo que lo dejó fuera del tramo final de la temporada.. Pero lo más triste sucedió al final, cuando sus compañeros se quedaron a saludar en el centro del campo y él se marchó.. La ofensiva del Barcelona comenzó en mayo. A principios de junio presentó su única propuesta formal: 100 millones de euros a pagar en seis plazos. El Atlético respondió remitiendo al club azulgrana a la cláusula de rescisión de 500 millones. El Real Madrid también llegó a anunciar una oferta de 150 millones a principios de julio. Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del club rojiblanco, fue taxativo en una entrevista en los medios oficiales del Atlético el pasado 17 de julio: «Decía que la oferta que había hecho al Atlético de Madrid no era infinita. Nuestra respuesta sí que es infinita: no queremos transferirlo, no aceptamos la oferta de 100 millones de euros ni aceptaremos una de 150 ni una de 200». El 23 de junio, el día después de que Julián Álvarez hiciera pública su petición de traspaso, Gil Marín ya había dejado por escrito su posición: «Julián tiene un sueño y los atléticos también tenemos sueños. Es cierto que ha hablado con nosotros, pero también lo es que él conoce perfectamente nuestra postura porque hemos sido muy claros: el Atleti no quiere transferir sus derechos. Es un gran jugador y estamos muy orgullosos de que juegue con nosotros. El Barcelona nos falta al respeto, creen que pueden ninguneamos, que somos débiles o estúpidos. Pero lo que en realidad están mostrando al mundo es una forma de actuar que les define».. Simeone toma posición. En vísperas del partido, tanto el técnico tomó la palabra: «Las incertidumbres no están. Miguel Ángel habló claramente el viernes. Julián es un jugador importantísimo para llegar a los objetivos que tenemos como equipo. Lo necesitamos, lo vamos a cuidar desde lo deportivo, vamos a estar con él, porque es un jugador nuestro y mientras estén en el Atlético de Madrid jugadores que son míos yo los voy a cuidar». Pero el amor está quebrado.
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