La fractura entre los médicos y los sindicatos del ambito que han respaldado la reforma del Estatuto Marco se agrava en plena escalada del conflicto sanitario. Después de CSIF haya dado la espalda a Mónica García y a su departamento acusándola de traicionar los acuerdos, más de 1.600 facultativos de toda España han firmado una carta abierta promovida por la Asociación Médicos Unidos por sus Derechos (MUD) en la que exigen a UGT, CCOO, CSIF y SATSE que retiren su apoyo al texto actualmente en tramitación y recuperen una defensa efectiva de las condiciones laborales del colectivo médico. La iniciativa se suma al clima de rechazo generalizado que la profesión viene expresando desde que el Ministerio de Sanidad decidió impulsar la reforma sin consenso y en plena negociación de la huelga médica.
La carta denuncia que el anteproyecto mantiene un modelo basado en la sobrecarga asistencial, las guardias obligatorias, las jornadas prolongadas y la ausencia de un reconocimiento específico de la profesión médica. Para los firmantes, estas condiciones no solo perjudican a los profesionales, sino que comprometen la calidad asistencial y la seguridad de los pacientes. El texto subraya que los médicos continúan realizando jornadas extraordinarias que no reciben el mismo tratamiento que las del resto de trabajadores y que las decisiones sobre sus condiciones laborales siguen tomándose desde otras profesiones sanitarias sin tener en cuenta la singularidad del colectivo.
«Quienes sostenemos la asistencia a pie de cama de forma ininterrumpida y tutorizamos con enorme preocupación a las nuevas generaciones de residentes que heredarán este sistema, hemos llegado al límite de nuestra capacidad física y mental», señala la misiva. La afirmación conecta directamente con el relato que los facultativos han repetido durante meses de movilizaciones: jornadas de 24 horas encadenadas, plantillas insuficientes, guardias que superan las 70 horas semanales y un sistema que, según denuncian, se sostiene sobre el agotamiento estructural de los profesionales.
El malestar se ha intensificado desde que, hace un mes, el Consejo de Ministros aprobó en primera vuelta el anteproyecto del Estatuto Marco, pese a haber asegurado días antes la propia ministra que no lo llevaría. La decisión, interpretada por los médicos como una ruptura de la negociación y una maniobra política, provocó un giro en la posición de organizaciones tradicionalmente moderadas como la Organización Médica Colegial (OMC) y reforzó la estrategia de presión de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), que ha calificado el texto de «auténtica irresponsabilidad».
En este contexto, la carta de MUD añade un nuevo frente de contestación, esta vez dirigido directamente a los sindicatos que han avalado el texto. Los firmantes consideran especialmente preocupante que organizaciones cuya misión es proteger los derechos de los trabajadores hayan respaldado una reforma que, a su juicio, mantiene desigualdades históricas que afectan exclusivamente a los médicos. «No les pedimos privilegios. Les pedimos, sencillamente, que apliquen para nosotros las mismas líneas rojas de prevención de riesgos, descanso y salud laboral que exigen con contundencia para los demás. Es imposible cuidar de la salud de la población cuando la estructura nos obliga a sacrificar la nuestra», afirma la carta.
«Cada guardia de 24 horas, cada plantilla insuficiente y cada profesional obligado a trabajar exhausto repercute directamente en la atención que reciben los pacientes. Defender unas condiciones laborales dignas para los médicos es también defender una sanidad pública más segura y de mayor calidad», subraya la asociación.
El llamamiento final de la carta reclama a UGT, CCOO, CSIF y SATSE que reconsideren su posición y promuevan una negociación que reconozca la singularidad de la profesión médica, garantice un ámbito propio de negociación y permita avanzar hacia un marco normativo acorde a la responsabilidad, formación y dedicación que exige el ejercicio de la medicina. Una petición que llega en un momento crítico, con los paros médicos aún activos, el calendario de movilizaciones abierto y un Estatuto Marco que ha encendido un conflicto que ya trasciende lo laboral y se ha convertido en un desafío político para el Ministerio de Sanidad.
La fractura entre los médicos y los sindicatos del ambito que han respaldado la reforma del Estatuto Marco se agrava en plena escalada del conflicto sanitario. Después de CSIF haya dado la espalda a Mónica García y a su departamento acusándola de traicionar los acuerdos, más de 1.600 facultativos de toda España han firmado una carta abierta promovida por la Asociación Médicos Unidos por sus Derechos (MUD) en la que exigen a UGT, CCOO, CSIF y SATSE que retiren su apoyo al texto actualmente en tramitación y recuperen una defensa efectiva de las condiciones laborales del colectivo médico. La iniciativa se suma al clima de rechazo generalizado que la profesión viene expresando desde que el Ministerio de Sanidad decidió impulsar la reforma sin consenso y en plena negociación de la huelga médica. La carta denuncia que el anteproyecto mantiene un modelo basado en la sobrecarga asistencial, las guardias obligatorias, las jornadas prolongadas y la ausencia de un reconocimiento específico de la profesión médica. Para los firmantes, estas condiciones no solo perjudican a los profesionales, sino que comprometen la calidad asistencial y la seguridad de los pacientes. El texto subraya que los médicos continúan realizando jornadas extraordinarias que no reciben el mismo tratamiento que las del resto de trabajadores y que las decisiones sobre sus condiciones laborales siguen tomándose desde otras profesiones sanitarias sin tener en cuenta la singularidad del colectivo. «Quienes sostenemos la asistencia a pie de cama de forma ininterrumpida y tutorizamos con enorme preocupación a las nuevas generaciones de residentes que heredarán este sistema, hemos llegado al límite de nuestra capacidad física y mental», señala la misiva. La afirmación conecta directamente con el relato que los facultativos han repetido durante meses de movilizaciones: jornadas de 24 horas encadenadas, plantillas insuficientes, guardias que superan las 70 horas semanales y un sistema que, según denuncian, se sostiene sobre el agotamiento estructural de los profesionales. El malestar se ha intensificado desde que, hace un mes, el Consejo de Ministros aprobó en primera vuelta el anteproyecto del Estatuto Marco, pese a haber asegurado días antes la propia ministra que no lo llevaría. La decisión, interpretada por los médicos como una ruptura de la negociación y una maniobra política, provocó un giro en la posición de organizaciones tradicionalmente moderadas como la Organización Médica Colegial (OMC) y reforzó la estrategia de presión de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), que ha calificado el texto de «auténtica irresponsabilidad». En este contexto, la carta de MUD añade un nuevo frente de contestación, esta vez dirigido directamente a los sindicatos que han avalado el texto. Los firmantes consideran especialmente preocupante que organizaciones cuya misión es proteger los derechos de los trabajadores hayan respaldado una reforma
«No les pedimos privilegios. Les pedimos que apliquen para nosotros las mismas líneas rojas de prevención de riesgos, descanso y salud laboral que exigen para los demás sanitarios», señalan en una carta
La fractura entre los médicos y los sindicatos del ambito que han respaldado la reforma del Estatuto Marco se agrava en plena escalada del conflicto sanitario. Después de CSIF haya dado la espalda a Mónica García y a su departamento acusándola de traicionar los acuerdos, más de 1.600 facultativos de toda España han firmado una carta abierta promovida por la Asociación Médicos Unidos por sus Derechos (MUD) en la que exigen a UGT, CCOO, CSIF y SATSE que retiren su apoyo al texto actualmente en tramitación y recuperen una defensa efectiva de las condiciones laborales del colectivo médico. La iniciativa se suma al clima de rechazo generalizado que la profesión viene expresando desde que el Ministerio de Sanidad decidió impulsar la reforma sin consenso y en plena negociación de la huelga médica.La carta denuncia que el anteproyecto mantiene un modelo basado en la sobrecarga asistencial, las guardias obligatorias, las jornadas prolongadas y la ausencia de un reconocimiento específico de la profesión médica. Para los firmantes, estas condiciones no solo perjudican a los profesionales, sino que comprometen la calidad asistencial y la seguridad de los pacientes. El texto subraya que los médicos continúan realizando jornadas extraordinarias que no reciben el mismo tratamiento que las del resto de trabajadores y que las decisiones sobre sus condiciones laborales siguen tomándose desde otras profesiones sanitarias sin tener en cuenta la singularidad del colectivo.»Quienes sostenemos la asistencia a pie de cama de forma ininterrumpida y tutorizamos con enorme preocupación a las nuevas generaciones de residentes que heredarán este sistema, hemos llegado al límite de nuestra capacidad física y mental», señala la misiva. La afirmación conecta directamente con el relato que los facultativos han repetido durante meses de movilizaciones: jornadas de 24 horas encadenadas, plantillas insuficientes, guardias que superan las 70 horas semanales y un sistema que, según denuncian, se sostiene sobre el agotamiento estructural de los profesionales.El malestar se ha intensificado desde que, hace un mes, el Consejo de Ministros aprobó en primera vuelta el anteproyecto del Estatuto Marco, pese a haber asegurado días antes la propia ministra que no lo llevaría. La decisión, interpretada por los médicos como una ruptura de la negociación y una maniobra política, provocó un giro en la posición de organizaciones tradicionalmente moderadas como la Organización Médica Colegial (OMC) y reforzó la estrategia de presión de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), que ha calificado el texto de «auténtica irresponsabilidad».En este contexto, la carta de MUD añade un nuevo frente de contestación, esta vez dirigido directamente a los sindicatos que han avalado el texto. Los firmantes consideran especialmente preocupante que organizaciones cuya misión es proteger los derechos de los trabajadores hayan respaldado una reforma que,
