No quieren que se convierta en una vieja gloria, en uno de esos lugares, en su día espléndidos y lujosos, venidos a menos por la falta de cuidado. Ante una mirada inexperta, la hípica del Real Club de Campo Villa de Madrid es como un pequeño pueblo envejecido por el paso del tiempo. Se nota que las instalaciones no son nuevas, hay bancos ajados y falta pintura en vallas y postes. Si quien mira es un jinete habitual, un profesor de equitación o un abonado que lleva toda la vida montando, la imagen cambia: “Instalaciones lamentables”, “decadencia”, “chapuzas”, “improvisación”, “riesgo para los caballos”. Son palabras de inquietud que solo se compartían en conversaciones privadas o por grupos de WhatsApp. Hasta el pasado febrero. Más de 100 personas firmaron entonces una carta de seis páginas dirigida al gerente del club, Juan Carlos Vera, histórico del PP, en la que denuncian el deterioro progresivo de las instalaciones: barrizales, heces acumuladas, escasa o nula limpieza, pistas impracticables o falta de suministros, entre otros. Esto, dicen en el texto y a este periódico, ha llevado a un aumento de accidentes y lesiones en los corceles.. Seguir leyendo
No quieren que se convierta en una vieja gloria, en uno de esos lugares, en su día espléndidos y lujosos, venidos a menos por la falta de cuidado. Ante una mirada inexperta, la hípica del Real Club de Campo Villa de Madrid es como un pequeño pueblo envejecido por el paso del tiempo. Se nota que las instalaciones no son nuevas, hay bancos ajados y falta pintura en vallas y postes. Si quien mira es un jinete habitual, un profesor de equitación o un abonado que lleva toda la vida montando, la imagen cambia: “Instalaciones lamentables”, “decadencia”, “chapuzas”, “improvisación”, “riesgo para los caballos”. Son palabras de inquietud que solo se compartían en conversaciones privadas o por grupos de WhatsApp. Hasta el pasado febrero. Más de 100 personas firmaron entonces una carta de seis páginas dirigida al gerente del club, Juan Carlos Vera, histórico del PP, en la que denuncian el deterioro progresivo de las instalaciones: barrizales, heces acumuladas, escasa o nula limpieza, pistas impracticables o falta de suministros, entre otros. Esto, dicen en el texto y a este periódico, ha llevado a un aumento de accidentes y lesiones en los corceles.. “La situación actual ha superado claramente lo razonable y no resulta compatible ni con el prestigio histórico del club ni con los estándares de seguridad y bienestar animal exigibles”, plasman en el escrito. Vera señala que no ha recibido la carta, pero que un delegado de la hípica le ha transmitido las quejas. “Muchas de las cosas que nos pedían estaban previstas en la programación y otras no, porque falta dinero”, explica por teléfono, e indica que las incidencias son puntuales y ya han empezado algunas reparaciones.. Uno de los jinetes, también entrenador, relata que algunos usuarios han decidido sacar sus caballos del centro: “Toda la gente se acaba yendo porque las instalaciones son lamentables, el mantenimiento es deplorable, todo el mundo se va asqueado y eso afecta al nivel de la escuela; es decadente. La calidad de las instalaciones no es acorde a un deporte de alto nivel. No hay seguridad en los caminos, todo el día poniendo chapuzas; es una constante improvisación”.. Otro de los firmantes cuenta que la situación ha empeorado especialmente en los últimos dos años y un tercero, también profesor de equitación, que sobre todo en 2025, cuando los desperfectos se han visto agravados por las lluvias. Todo es fruto, critican ambos, de una mala gestión y de un mantenimiento poco riguroso. Un portavoz del Ayuntamiento, propietario del 51% de la empresa que gestiona el club, señala que no tienen conocimiento de las quejas y que el mantenimiento depende directamente del centro.. Uno de los aspectos más criticados son las pistas, en concreto, la llamada pista de banquetas, una de las que utilizan para practicar salto. Denuncian que no se cuida como debería, que los sistemas de drenaje están a la vista y hacen tropezar a los animales: “Se han producido numerosos accidentes debido a su lamentable estado, algunos de carácter especialmente violento, en los que caballo y jinete cayeron al suelo […]”. Por eso, añaden, su uso se ha reducido casi a cero en los últimos meses.. Después están los caminadores, estructuras circulares que se utilizan para que los caballos entrenen solos. Uno ha abierto hace poco, después de semanas cerrado, y el otro les preocupa porque el barro y estiércol acumulados, el agua estancada, que ha empeorado con las lluvias, el drenaje insuficiente y la escasa limpieza ponen en riesgo a los animales. De hecho, uno de ellos resbaló tras una helada y fue sacrificado por la gravedad de las lesiones. Otro tropezó hace poco y sufrió heridas similares, detallan en la carta.. Estado de los caminadores de caballos en el Real Club de Campo de la Villa de Madrid, en unas imágenes cedidas por uno de los usuarios.. Las cinco personas que han hablado con este diario ―que piden anonimato por temor a posibles represalias, como que se les retire el abono al club― comentan que, una vez recibió la carta, el gerente quiso saber quién estaba detrás y por eso decidieron recoger firmas. “Ha intentado llamar al orden a raíz del texto”, dice uno de ellos, profesor de equitación. “La gerencia depende de la política. El cargo va dirigido al partido que gobierna, es una puerta giratoria”, comenta otro. “Tras la carta, han empezado a poner en marcha medidas estéticas, superficiales.. Vera señala que se enteró de las quejas a través del delegado de la hípica, una figura que actúa de intermediario entre gerencia y usuarios. “Me mandó por fax una relación de nombres, primero 50, luego unos 90 […] Las obras las vamos ajustando al tiempo y necesidad; no puedes ponerte a trabajar los caminos de salida a pistas cuando está lloviendo todo el día”. Exsecretario general del PP de Madrid y hombre fuerte en el partido durante tres décadas, Vera fue nombrado nuevo gerente del Club de Campo con la llegada de José Luis Martínez-Almeida, a quien apoyó como candidato a la alcaldía en 2019. “Estamos detrás de todo y vamos al ritmo que podemos”, asegura.. Una de las pistas del Real Club de Campo de Madrid, el 8 de abril de 2026. Beatriz Olaizola. “Este año estamos con el campo de césped de hockey [por 437.000 euros, según sus cuentas, la inversión de fondos propios más alta del año]. Estamos pagando el arreglo del campo de golf, por 4 millones de euros, mediante un crédito. Cuando terminemos, podremos ajustar las inversiones. No podemos asumir ahora una obra [en las pistas hípicas] que igual cuesta 2 millones”, añade Vera. El presupuesto total del club para este año es de casi 30 millones de euros, de los que 2,1 son para mejora o mantenimiento, y el grueso, 15 millones, para personal.. Suelo público, gestión mixta. El Real Club de Campo fue, desde el fin de la Guerra Civil hasta 1984, una institución privada gestionada por la Real Sociedad Hípica Española, a quien el régimen franquista cedió el uso de las alrededor de 200 hectáreas. A mediados de los ochenta, al ir a caducar la concesión, el Ayuntamiento recuperó los terrenos, ahora de titularidad pública, y se constituyó una sociedad mixta, Club de Campo Villa de Madrid, S.A., para gestionarlo. El Consistorio madrileño posee el 51% y el 49% restante se divide a partes iguales entre Patrimonio Nacional y la Real Sociedad Hípica.. El centro deportivo debería haber vuelto a manos municipales, según lo pactado inicialmente, el año pasado, pero en 2003, antes de las elecciones municipales, aprobó por iniciativa propia alargar la concesión hasta 2034 y mantener los terrenos públicos para uso exclusivo de los abonados. Los ingresos del centro provienen de tres vías: las cuotas de los alrededor de 35.000 abonados, donde hay lista de espera (950 euros al año); quienes entran con bono anual (1.500 euros), principalmente a la hípica; y de la venta de entradas para cualquier persona que quiera ir a pasar el día. El año pasado y el anterior, según consta en las cuentas públicas del club y los presupuestos del Consistorio, el centro recibió 500.000 euros de las arcas municipales.. Instalaciones hípicas del club de campo. Imágenes cedidas por un usuario del club. Instalaciones hípicas del club de campo. Imágenes cedidas por un usuario del club. Instalaciones hípicas del club de campo. Imágenes cedidas por un usuario del club. Instalaciones hípicas del club de campo. Imágenes cedidas por un usuario del club.. “Curiosamente, en 2015 pusieron a un gerente que tenía un máster en gestión de centros deportivos, fue maravilloso. No fue colocado por político, sino que sabía de deporte”, recuerda el entrenador. Se refiere a Joaquín Ballesteros, escogido por Manuela Carmena en 2015 y que abandonó el cargo un año antes del final del mandato. “Se nota que el gerente es un político. Ahora se ponen de perfil, que no haya líos ni que les pueda salpicar. Con Carmena, fíjate, funcionaba mejor”, coincide otra usuaria. Y un tercero, profesor de equitación, la secunda: “Entonces el gerente lo hizo bien, tenía un plan, un proyecto estratégico, intentó hacer cosas por el deporte. Era una cabeza deportiva, no política”.. Tanto en la carta como de viva voz, todos insisten en que las reivindicaciones son por los caballos y por que se cuide un club, uno de los más prestigiosos en equitación, que adoran. “Se nos tacha de niños ricos, pero también estamos los que trabajamos en esto, desde jinetes profesionales hasta preparadores. Y lo fundamental es que los animales tengan cuidados exquisitos, porque son atletas”.
Más de 100 socios firman una carta enviada al gerente del complejo, Juan Carlos Vera, histórico del PP, donde se quejan del aumento de lesiones y accidentes de los caballos por “dejadez”
