A estas alturas, el nivel de descrédito del ministro del Interior es irreversible. Es difícil entender por qué no tiene la dignidad de dimitir. Me imagino que debe ser por su desenfrenada pasión por la popularidad, el postureo y el poder. No hay duda de que está en el sitio perfecto para disfrutar de ello, pero es un inútil e incompetente. No es una descalificación, sino una mera descripción de las características que le califican como político. En el mundo judicial es de sobra conocido que es un magistrado más bien mediocre que ha estado siempre sobrevalorado. Le sucede lo mismo que a Conde-Pumpido, el otro magistrado sanchista. Al margen de las entrevistas que ha concedido, su pasión por la alta sociedad y que parece que es el único que estuvo en el País Vasco, animo a quien dude de mis palabras a que profundice en su carrera y sus textos. Nadie recuerda nada original que haya salido de su pluma. Nada que ver con figuras como Marchena o Robles que son juristas de primer nivel. A Sánchez le resulta útil porque socializa las críticas, aunque Marlaska solo cae bien a los medios de comunicación del régimen.. Hasta puedo entender que no quiera jubilarse, ya que no tiene ni edad ni méritos para ser magistrado del Supremo y no tiene nivel para ir al Constitucional. En cualquier caso, comparte con Conde-Pumpido el descrédito dentro del mundo jurídico. Por eso he utilizado expresamente el término zascandil, porque es meramente descriptivo. Al igual que otros sanchistas, tiene grabada en la frente la palabra traidor, aunque creo que su desaforado fervor por el líder quizá impida que siga la llamada de su naturaleza. Desde luego, solo por esa manía que tiene de plantar dos besos en las mejillas de Sánchez merecería ser destituido fulminantemente. Es cierto que si Rajoy lo hubiera nombrado Fiscal General le hubiera intentado dedicar esos excesos marlaskianos, aunque creo que no hubiera tenido ningún éxito. El entonces presidente tuvo la lucidez de ignorar a los valedores del mayor zascandil del Reino. Robles ha tenido la dignidad de no aceptar las mentiras y defender el trabajo del CNI. Por ello, merece nuestro respeto. Una de las cosas que tendrá que hacer Feijóo es desclasificar los documentos sobre la «invasión» de Ceuta.. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
«Robles ha tenido la dignidad de no aceptar las mentiras y defender el trabajo del CNI»
A estas alturas, el nivel de descrédito del ministro del Interior es irreversible. Es difícil entender por qué no tiene la dignidad de dimitir. Me imagino que debe ser por su desenfrenada pasión por la popularidad, el postureo y el poder. No hay duda de que está en el sitio perfecto para disfrutar de ello, pero es un inútil e incompetente. No es una descalificación, sino una mera descripción de las características que le califican como político. En el mundo judicial es de sobra conocido que es un magistrado más bien mediocre que ha estado siempre sobrevalorado. Le sucede lo mismo que a Conde-Pumpido, el otro magistrado sanchista. Al margen de las entrevistas que ha concedido, su pasión por la alta sociedad y que parece que es el único que estuvo en el País Vasco, animo a quien dude de mis palabras a que profundice en su carrera y sus textos. Nadie recuerda nada original que haya salido de su pluma. Nada que ver con figuras como Marchena o Robles que son juristas de primer nivel. A Sánchez le resulta útil porque socializa las críticas, aunque Marlaska solo cae bien a los medios de comunicación del régimen.. Hasta puedo entender que no quiera jubilarse, ya que no tiene ni edad ni méritos para ser magistrado del Supremo y no tiene nivel para ir al Constitucional. En cualquier caso, comparte con Conde-Pumpido el descrédito dentro del mundo jurídico. Por eso he utilizado expresamente el término zascandil, porque es meramente descriptivo. Al igual que otros sanchistas, tiene grabada en la frente la palabra traidor, aunque creo que su desaforado fervor por el líder quizá impida que siga la llamada de su naturaleza. Desde luego, solo por esa manía que tiene de plantar dos besos en las mejillas de Sánchez merecería ser destituido fulminantemente. Es cierto que si Rajoy lo hubiera nombrado Fiscal General le hubiera intentado dedicar esos excesos marlaskianos, aunque creo que no hubiera tenido ningún éxito. El entonces presidente tuvo la lucidez de ignorar a los valedores del mayor zascandil del Reino. Robles ha tenido la dignidad de no aceptar las mentiras y defender el trabajo del CNI. Por ello, merece nuestro respeto. Una de las cosas que tendrá que hacer Feijóo es desclasificar los documentos sobre la «invasión» de Ceuta.. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
