La batería, los neumáticos y el sistema de refrigeración son los tres «puntos negros» tradicionales que más sufren por el calor
Con la llegada del verano y las grandes migraciones vacacionales por carretera, muchos conductores se preguntan si el calor pasa factura real a sus vehículos. La respuesta, según Norauto, líder europeo en mantenimiento multimarca, es sí: los datos de sus talleres revelan que las averías mecánicas y electrónicas aumentan hasta un 8% en los meses de junio a agosto. El calor extremo, sumado a los trayectos largos, los atascos bajo el sol y la carga máxima del vehículo, convierte al verano en la auténtica prueba de resistencia para cualquier cocheLos tres «puntos negros» de los coches convencionalesPara los vehículos de gasolina y diésel, los expertos de Norauto señalan los tres elementos críticos que más sufren con el termómetro al alza:La batería de arranque (12V). El calor extremo acelera la evaporación del agua del electrolito y precipita la corrosión interna de las placas, provocando que muchas baterías que ya estaban débiles «caigan» definitivamente al intentar arrancar tras horas al sol.Los neumáticos: peligro de reventón. Con el asfalto superando los 60ºC, circular con una presión inferior a la recomendada deforma la banda de rodadura y multiplica la fricción, elevando críticamente el riesgo de sufrir un reventón con el coche cargado.El sistema de refrigeración. Si el líquido refrigerante está degradado o el radiador obstruido, el motor no puede disipar su propio calor, lo que deriva en los temidos «calentones», una de las averías más costosas de reparar.“Muchos conductores preparan la maleta meticulosamente, pero se olvidan por completo de preparar el coche, sea de la tecnología que sea», afirma Xavier Celda, responsable de Mercado especialista en Taller de Norauto España, quien remarca que “una revisión preventiva que apenas toma 30 minutos en el taller puede marcar la diferencia entre disfrutar del destino de vacaciones o pasar las primeras horas de descanso esperando a una grúa en el arcén”.Híbridos y eléctricos y las baterías de litioExiste la falsa creencia de que los vehículos eléctricos (EV) e híbridos, al prescindir total o parcialmente de la mecánica térmica tradicional, son «inmunes» a los problemas del verano. Sin embargo, Norauto advierte de que las altas temperaturas son, de hecho, el mayor enemigo de las baterías de alta tensión (de iones de litio o LFP).El rango óptimo de funcionamiento de una batería de litio se sitúa entre los 20ºC y los 35ºC. Cuando el termómetro exterior supera los 40ºC, el vehículo se ve obligado a destinar una cantidad ingente de energía a refrigerar su propio sistema de celdas para evitar la degradación y el temido sobrecalentamiento.Esto provoca dos efectos inmediatos en los viajes de verano:Pérdida notable de autonomía. Al tener que enfriar la batería de tracción al mismo tiempo que se climatiza el habitáculo a pleno rendimiento, el consumo eléctrico se dispara, reduciendo la autonomía por carga entre un 10% y un 15%.Cargas más l
Con la llegada del verano y las grandes migraciones vacacionales por carretera, muchos conductores se preguntan si el calor pasa factura real a sus vehículos. La respuesta, según Norauto, líder europeo en mantenimiento multimarca, es sí: los datos de sus talleres revelan que las averías mecánicas y electrónicas aumentan hasta un 8% en los meses de junio a agosto. El calor extremo, sumado a los trayectos largos, los atascos bajo el sol y la carga máxima del vehículo, convierte al verano en la auténtica prueba de resistencia para cualquier coche Los tres «puntos negros» de los coches convencionales Para los vehículos de gasolina y diésel, los expertos de Norauto señalan los tres elementos críticos que más sufren con el termómetro al alza: La batería de arranque (12V). El calor extremo acelera la evaporación del agua del electrolito y precipita la corrosión interna de las placas, provocando que muchas baterías que ya estaban débiles «caigan» definitivamente al intentar arrancar tras horas al sol. Los neumáticos: peligro de reventón. Con el asfalto superando los 60ºC, circular con una presión inferior a la recomendada deforma la banda de rodadura y multiplica la fricción, elevando críticamente el riesgo de sufrir un reventón con el coche cargado. El sistema de refrigeración. Si el líquido refrigerante está degradado o el radiador obstruido, el motor no puede disipar su propio calor, lo que deriva en los temidos «calentones», una de las averías más costosas de reparar. “Muchos conductores preparan la maleta meticulosamente, pero se olvidan por completo de preparar el coche, sea de la tecnología que sea», afirma Xavier Celda, responsable de Mercado especialista en Taller de Norauto España, quien remarca que “una revisión preventiva que apenas toma 30 minutos en el taller puede marcar la diferencia entre disfrutar del destino de vacaciones o pasar las primeras horas de descanso esperando a una grúa en el arcén”. Híbridos y eléctricos y las baterías de litio Existe la falsa creencia de que los vehículos eléctricos (EV) e híbridos, al prescindir total o parcialmente de la mecánica térmica tradicional, son «inmunes» a los problemas del verano. Sin embargo, Norauto advierte de que las altas temperaturas son, de hecho, el mayor enemigo de las baterías de alta tensión (de iones de litio o LFP). El rango óptimo de funcionamiento de una batería de litio se sitúa entre los 20ºC y los 35ºC. Cuando el termómetro exterior supera los 40ºC, el vehículo se ve obligado a destinar una cantidad ingente de energía a refrigerar su propio sistema de celdas para evitar la degradación y el temido sobrecalentamiento. Esto provoca dos efectos inmediatos en los viajes de verano: Pérdida notable de autonomía. Al tener que enfriar la batería de tracción al mismo tiempo que se climatiza el habitáculo a pleno rendimiento, el consumo eléctrico se dispara, reduciendo la autonomía por carga entre un 10% y un
